Estuvimos en el #28S

El aborto lo haremos Ley en las calles

Colaboración de L. Nayhua

Militante de la Juventud Socialista (Cusco)

Con una movilización hacia el Palacio de justicia de la Ciudad del Cusco, y luego hacia la Plaza de armas, culminó la semana de actividades relacionadas con la lucha por la legalización del aborto en esta ciudad, el pasado 28 de septiembre.

Las actividades comenzaron el jueves 23, con una serie de charlas, conversatorios y proyecciones audiovisuales que fueron preparando el camino para la acción del 28.

La energía se mantuvo constante en las diversas movilizaciones que fueron desembocando en la Plaza de Armas, a pesar de la ligera lluvia que nos acompañó toda la tarde y la constante presencia de las fuerzas represivas. 

Al grito de “¡El aborto lo haremos ley en las calles!” la columna de la Juventud Socialista, junto con Trabajadores Socialistas y Lucha Mujer-Cusco, volvió a agitar que la única estrategia que puede conquistar el derecho al aborto libre y gratuito, es la de mantenernes organizades en las calles, como parte de la lucha de clase trabajadora.

Por eso no compartimos la visión de diversas agrupaciones que se reclaman feministas, que si bien salen a las calles el 28S, no denuncian a Castillo como el primer opositor a que conquistemos este derecho, y por el contrario, prometen “soluciones” desde sus carguitos como funcionarias públicas.

Por eso llamamos a las compañeras a no dejar las calles. A organizarnos en los sindicatos y organizaciones populares. Y desde ahí, continuar esta pelea.

El derecho al aborto

Colaboración de Lilla R.

Miembro de Trabajadores Socialistas del Cusco

El panorama de crisis económica y de salud que atravesamos a nivel mundial, es el marco en que se desarrollan las actuales luchas por los derechos de las mujeres. Una muestra de esto son las diversas acciones, marchas y manifestaciones que se realizaron este 28 de Setiembre, Día por la Despenalización y Legalización del Aborto. Un derecho al que millones de mujeres en el mundo aun no tienen acceso por considerarse un delito, lo que obliga a que el aborto se realice de manera clandestina poniendo en riesgo la vida de las mujeres más pobres.

¿Por qué debe ser ley?

Por eso, la legalización del aborto pasa por reconocer las enormes desigualdades que existen. En nuestro país hay 12 millones de mujeres en edad de trabajar, de las que el 59% no cuenta con trabajo, el 62% son trabajadoras informales, los derechos por maternidad no se cumplen y del total de la población pobre 51.4% son mujeres.

A esto podemos sumarle el acceso casi nulo a la educación sexual de calidad y el poco acceso a métodos anticonceptivos que se acomoden a las necesidades de cada mujer, además del analfabetismo que en mujeres de la zona rural es el 23%. Este el panorama tan complejo al que se enfrentan la mayoría de mujeres en nuestro país y que empuja a miles de ellas a optar por la posibilidad de un aborto frente a un embarazo no deseado.

Por eso no solo hablamos de despenalizar el aborto en casos de violación, agenda entre organizaciones feministas y ONGs. Derecho que si bien es necesario, no es suficiente. Es preciso conquistar el derecho a una educación sexual integral, al acceso a anticonceptivos, y al aborto libre seguro y gratuito, para que accedan al mismo fundamentalmente las mujeres pobres y trabajadoras del país, que como ya se ha dicho antes son las principales víctimas de los abortos clandestinos.

Un gobierno en contra de las mujeres trabajadoras

Lamentablemente el presidente Pedro Castillo ha sido bastante claro respecto a su posición en contra sobre la legalización del aborto.

Esta es la posición -tan cercana al conservadurismo reaccionario- de un gobierno que se dice de izquierda, pero que es machista, y mira la problemática del aborto desde la moral o las creencias religiosas, y no desde la ciencia, ni la urgencia de atender este problema de salud pública. 

Esto es lo que como mujeres trabajadoras y pobres nos toca enfrentar hoy. Sabemos bien que todas las mujeres abortan, pero sobrevivir a un aborto es un privilegio de clase. En nuestro país las ricas abortan, las pobres se mueren.

Por eso no tenemos dudas que solo luchando podremos conquistar el derecho al aborto libre y gratuito, el derecho a una educación sexual integral laica y científica, y el acceso gratuito a los métodos anticonceptivos adecuados para cada una de nosotras. Esto, en el marco de conquistar la declaratoria de emergencia contra la violencia machista en el país. Necesidad urgente para hacer frente a la pandemia de machismo y violencia que vivimos.

El aborto en el Perú

Actualmente el aborto en el Perú es ilegal, salvo el aborto terapéutico despenalizado en 1924, que se realiza en caso de amenaza a la vida o salud de la mujer.

Se estima que en el país se practican al año aproximadamente 371 400 abortos clandestinos, de los cuales 28 652 terminan en hospitalizaciones y 58 en muerte (INEI Estado de la población peruana, 2015).

5 de cada 100 mujeres entre los 15 y 49 años se ha provocado un aborto y se reconoce como una de las principales causas de muerte materna (MINSA).

Todo esto muestra que ilegalizar el aborto no disminuye su práctica, y por el contrario, además de criminalizar a las mujeres que deciden abortar, lo convierte en un negocio que expone a las mujeres pobres a prácticas inseguras, que ponen en riesgo su vida y salud.

Las violaciones sexuales no son broma

Colaboración de Lilla R.

Miembro de Trabajadores Socialistas del Cusco

La violación sexual, es una de las formas más crudas de violencia que puede vivir sino esta niña, mujer o adulta y que tiene un fuerte impacto en la vida de quien la sufre o la ha sufrido. Una violación sexual es una manera de atentar contra la libertad sexual y los derechos reproductivos de las mujeres, ya que es u acto que se realiza sin el consentimiento de la víctima y que a su vez tiene secuelas físicas y emocionales que comprometen la salud de las personas que son víctimas de este tipo de violencia.

Es común que las víctimas presenten lesiones, depresión, trastornos de ansiedad, embarazos no deseados, infecciones de transmisión sexual (incluida la infección por el VIH) y muchos otros problemas de salud. Además, se trata de un problema que afecta a la sociedad en su conjunto y conlleva unos costos enormes que repercuten en el desarrollo general y en los presupuestos de los países. 

Las violaciones sexuales no son una broma:

La denuncia de la congresista Patricia Chirinos expone lo que ya veníamos apuntando el discurso y pensamiento de carácter machista y homofóbico del primer ministro Guido Bellido. El ministro asume que decirle a una mujer “ahora solo falta que te violen” puede ser admitido como una broma.

 Según la OMS Cerca de 736 millones de mujeres (es decir, una de cada tres) sufren violencia física o sexual infligida por un compañero íntimo o agresiones sexuales perpetradas por otras personas, unas cifras que se han mantenido estables en los últimos 10 años y cada vez ocurre a edades as tempranas: una de cada cuatro mujeres de entre 15 y 24 años que han mantenido alguna relación íntima habrán sido objeto de las conductas violentas de un compañero íntimo cuando cumplan 25 años. 

En nuestro país, según el centro de emergencia mujer, solo de enero a mayo de este año se han atendido 3.878 casos de violencia sexual.

De acuerdo con su último reporte, 67,1% (2.599) del total de víctimas son niños, niñas y adolescentes entre 0 y 17 años. Asimismo, el 32,4% de casos corresponde a personas de 18 a 59 años (1.255) y el 0,5% (21) de los mismos a adultos mayores de 60 años. En todos los casos, las mujeres son las más afectadas.

A ello se suma que, en 1.938 casos, la víctima no fue agredida por sus familiares ni por su pareja. Sin embargo, en 1.431 casos, la agraviada sí fue agredida por un familiar, y en 461 situaciones fue la pareja quien realizó los ataques.

Asimismo, 145 víctimas presentan discapacidad física, mental, intelectual o sensorial. En tanto, tres casos son de población LGTBI, 106 de reincidentes y 51 de personas con nacionalidad extranjera.

la violencia sexual es un problema social serio, que requiere una pronta atención como en general lo requieren todas las formas de violencia contra la mujer. Es un problema que no solo afecta a la víctima sino también a la sociedad en su conjunto y no podemos contemplar que se la siga normalizando mediante expresiones misóginas que se esconden bajo la apariencia de “chistes” o “bromas”, porque normalizan la violencia algo que es sumamente peligroso.

Nosotras nos preguntamos: ¿Cómo se puede bromear con un acto tan terrible?  ¿este es el gobierno del cambio? ¿el gobierno del pueblo? con un ministro al que le parece normal hacer bromas sobre violaciones, y con un presidente que pretende justificar esta agresión sosteniéndose en su procedencia andina.

El pertenecer al Perú profundo, no es justificante, son las mujeres de ese Perú profundo, las mujeres campesinas, las mujeres trabajadoras y las que no tiene empleo quienes son víctimas de violencia sexual día a día.

Con ese actuar, las trabajadoras no podemos asumir este gobierno como nuestro, ni defenderlo, ni permitir que se le dé un uso polito como y se viene haciendo por parte de Perú Libre y también de la oposición.

Es cierto que sobre la congresista Patricia chirinos pesan, un proceso de investigación suspendido por supuestos vínculos con la corrupción y un pasado familiar con su padre como parte de la dictadura de Fujimori, sin embargo, esto no puede ser un argumento para deslegitimas una denuncia por agresión y de tal calibre, como ha hecho Elizabeth Medina, presidenta de la comisión de la mujer y congresista de Perú Libre. Es un error tener como método echar lodo sobre el oponente político, lo correcto sería que Bellido pida que se realice una investigación pública si es que se trata de una acusación falsa, como él manifiesta.

Perú Libre no hace más que dar armas a la derecha para ser atacado, tener en sus filas personajes como Bellido se presta para estos fines, la derecha ya está haciendo uso de este suceso como medio de ataque y lo seguirá haciendo. Por otro lado, tampoco pone por delante la atención a las demandas urgentes de la clase trabajadora, ni ataca los intereses de la burguesía, que es igual de machista y homófoba, aunque ahora aparezcan hipócritamente como defensores de la mujer y finjan indignación por lo acontecido, cuando años atrás, no han hecho más que obstruir diferentes proyectos y leyes de protección a las mujeres y han tenido expresiones iguales o peores a la de Bellido.

En un mes de gobierno no ha salido de sus disputas en las esferas del congreso sin ningún avance concreto en responder a las demandas más importantes de salud, educación, trabajo, ni mucho menos para atender los casos de violencia hacia la mujer.

Como clase trabajadora es necesario tomar las banderas de la lucha contra la violencia hacia la mujer y exigir al gobierno que se declare en emergencia y una prioridad la lucha contra la violencia. Más allá de discursos, lo que necesitamos acciones concretas,  lo que significa un mayor presupuesto para empezar a ponerle fin a la violencia, desde las violaciones y feminicidios, hasta las desapariciones de mujeres y acoso callejero.

Pandemia, despidos y violencia

Foto: Nadia Tremoulet – Teatro Roes

Por Profesora Clarita López

La covid-19, el desempleo y la violencia se nos presentan a diario, sobre todo nos golpea más fuerte si somos pobres, mujeres obreras y trabajadoras. La peor situación se vive en las fábricas; en el sector textil, donde se viene aplicando el cese colectivo a sus trabajadores (mayor porcentaje mujeres); en el rubro de alimentos como Molitallia que una semana antes del inicio de la pandemia había echado a la calle a más de 100 obreras; las de limpieza pública, donde las obreras ponen en peligro sus vidas, almorzando en los lugares donde recogen la basura, con gente tiradas en las calles y sin desinfectar, como Mesa Redonda o Paruro; sin que el alcalde les dé un lugar adecuado para el
almuerzo, con baño incluido.

Más de un millón de puestos de trabajo perdidos, y hasta con la suspensión perfecta de labores sin pago alguno quieren que sobrevivamos. Somos el 75% de trabajadoras informales, y nuestros compañeros, esposos, hijos que en muchos casos son el sostén del hogar también están sin ingresos (70% de informales).

Trabajadoras de Chocolates Iberica protestan contra DU 038-2020

Violaciones en cuarentena
Mientras pasan los días, y muchas estamos en casa, uno por el aislamiento social y dos porque nos quedamos sin trabajo; creemos que la casa es el refugio, el lugar donde podemos sentirnos seguras, la realidad nos muestra todo lo contario, en algunos casos estamos en la boca del lobo. Solo en el día 17 de cuarentena ya había 43 denuncias por violación, entre ellas 27 niñas, comparado con el 2019, esto es 39% más de violencia contra la mujer. Para el 28 de abril, según el MIMP, 21 mil llamadas a la línea 100, 162 violaciones, 32 feminicidios, 120 casos de tentativa de feminicidio.

El aislamiento social se convierte en una cárcel para muchas, pero con ningún refugio disponible.

Los planes para combatir esta problemática son mínimos y los presupuestos aún más. Por ejemplo, los hogares refugio a nivel nacional solo son 14, estos no representan ayuda ni para la mitad de las agredidas y respecto a las denuncias, los horarios de inmovilización social obligatoria no incluye a los casos excepcionales de violencia contra la mujer.

El aislamiento social se convierte en una cárcel para muchas, pero con ningún refugio disponible.

Cuando se le pregunta al gobierno de Vizcarra sobre el tema, este dice que ya se están implementando algunos mecanismos de defensa para estos sectores vulnerables, menciona a la línea 100, línea que la misma congresista Arlette Contreras ha dicho que son insuficientes. “Lamento decir que el Ministerio de la Mujer no está haciendo un buen trabajo, varias casos llegan a mi despacho quejándose de la pésima atención por parte de los Centros de Emergencia Mujer o de la Línea 100”.

La desigualdad continúa…
Muchos preguntan cómo puede suceder esto, y la verdad son varios factores, aquí mencionaré algunos:

  1. La desigualdad entre hombres y mujeres, por ejemplo en el sector servicios el 44% que han perdido su empleo son mujeres, mientras el 37% son hombres. Ambos son golpeados por los despidos, pero en mayor cantidad las mujeres, seguimos siendo el primer blanco de esos ataques. La suspensión perfecta de labores también nos deja sin ninguna reserva para enfrentar esta pandemia. En el sector comercio somos el 26%, mientras nuestros compañeros son el 13% suspendido.
  2. Las ideas machistas que presenta a la mujer como ser inferior, sensible, débil y como las responsables únicas de las tareas domésticas, por ende se triplican las tareas del hogar, el cuidado de niños, ancianos y enfermos, sabiendo que esto no es remunerado. Dando como consecuencia la dependencia económica y emocional, agotamiento por la doble jornada, estrés y los trastornos alimenticios.
  3. Las políticas del gobierno, como los decretos que atacan los derechos laborales, como el 038-2020 que avala la suspensión perfecta, o el 011-2020 que perfecciona esta norma; los ceses colectivos que vienen dejando en la calle a cientos de trabajadores, desde el 2018.

¿Cómo enfrentar esta situación?
Tenemos diversos ejemplos, como lo son las obreras del Sitobur que exigen medidas de seguridad en el trabajo y estabilidad laboral con su pase a planilla. Como las obreras de Molitalia que se paran al frente de la fábrica, en un plantón y denuncian los despidos, como las enfermeras del Loayza, Vitarte, del Niño, que exigen con carteles en la puerta de los hospitales implementos básicos de seguridad, trabajo con contratos seguros y sus sueldos.

Necesitamos más albergues, trabajo seguro, normas y leyes que condenen los casos de violaciones, tentativas y feminicidios.

Sin luchas no hay victorias, por eso el plan alternativo contra la violencia a la mujer, los despidos de las patronales, el gobierno que no invierte y avala los despidos, no puede estar desligado de un plan nacional obrero y popular, las mujeres y hombres trabajadores debemos unirnos y exigir una solución de fondo a estos problemas en la perspectiva de un Gobierno de los Trabajadores y el Pueblo pobre.