DOS ESTRATEGIAS FRENTE A LA EMERGENCIA Y EL GOBIERNO

Por Víctor Montes

En el marco de la crisis abierta por la epidemia de COVID19, se hace más urgente que los trabajadores y trabajadoras postulemos una salida para el país.

Somos nosotros quienes estamos poniendo los muertos, y somos quienes sufrimos despidos y rebajas salariales, bajo el amparo de las medidas dictadas por el gobierno.

Sin embargo los dirigentes de las Centrales sindicales, así como los parlamentarios y parlamentarias que dicen representarnos, están mirando a otro lado.

Para quienes militamos en el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) esto prueba que hay dos estrategias completamente opuestas de cara a la clase obrera: la del reformismo, donde están Patria Roja, el Partido Comunista, Nuevo Perú, el Frente Amplio y todos los grupos que tiene dentro, etc, que ante la situación que vivimos pretende “ganar fuerzas” de cara a las elecciones con medidas de “presión” al gobierno, mientras deja pasar la política de Vizcarra y compañía, responsable por los miles de muertos. Y la que proponemos nosotros, el PST: organizar de inmediato la respuesta de la clase obrera y el pueblo saliendo a luchar a las calles, con todos los cuidados necesarios, para derrotar al gobierno e imponer nuestras reivindicaciones.

De cuál estrategia se imponga, dependerá el destino inmediato de nuestra clase.

¿Quién es el responsable?

¿Por qué decimos esto? Desde el PST sostenemos que Vizcarra, agente de la Confiep, es el gran responsable de los contagios y las muertes que vivimos en el país, así como de las medidas que han permitido a las empresas imponer la suspensión perfecta (Trébol-Celima, Ibérica, Topy Top…) y hasta ceses colectivos (Corporación Miyasato).

Afirmamos que Vizcarra tomó la decisión consciente de permitir la extensión de la epidemia, intentando únicamente bajar el ritmo de contagio para evitar escenas como las de las calles de Guayaquil en abril, y con esto, minimizar la posibilidad de un estallido… pero sin evitar las muertes. Esto quiere decir que no se puede “presionar” al gobierno para que cambie de política: Vizcarra sabe bien lo que hace y no piensa cambiar de opinión. Y sólo derrotándolo, podemos cambiar la política que se viene aplicando.

Sin embargo las organizaciones reformistas sostienen otra cosa: que la responsable es la CONFIEP, o como mucho los ministros, eximiendo a Vizcarra de responsabilidad directa.

Por eso, una y otra vez, se han dedicado a aconsejar al gobierno, recomendándole que “cambie de política”, mientras participan del “diálogo social”, en el “Acuerdo Nacional” o el “Consejo Nacional del Trabajo”, donde todo ya está “cocinado” en función de las políticas del gobierno y los intereses del empresariado.

Elecciones o lucha directa

Y es que esas organizaciones, que hablan de “lucha”, en realidad sólo piensan en las elecciones.
¿Por qué, si tienen a disposición los medios de comunicación, no salieron a denunciar permanentemente la política mentirosa del gobierno que nos llevaba a la muerte, como hoy está demostrado? ¿Por qué no convocaron desde el principio a movilizarnos contra la política de hambre de Vizcarra y compañía?

Incluso ahora, que la dirigencia de la CGTP ha convocado a una Jornada Nacional de Lucha, lo hacen en función de un cálculo electoral: quieren capitalizar la caída en la popularidad de Vizcarra, e ir construyendo un perfil electoral con miras al 2021. Esto es evidente porque no hace parte de un plan de lucha sostenido que vaya incorporando a más sectores obreros y populares a la lucha.

Los trabajadores y trabajadoras necesitamos soluciones ahora, que nos enfrentamos a la muerte por covid o a la miseria provocada por los despidos y la suspensión perfecta.
Debemos fortalecer nuestras organizaciones y disponernos a luchar en las calles, teniendo todos los cuidados necesarios para evitar los contagios, pero decididos a echar abajo la política de contagio y hambre del gobierno. No esperar a 2021 para tentar suerte con un nuevo “mal menor”.

Y es que a menos que se le declare la guerra a Vizcarra y compañía, en defensa de nuestra salud y trabajo, todo lo que griten, exijan o denuncien las organizaciones reformistas, con Gerónimo López, Marco Arana o Verónika Mendoza a la cabeza, serán frases vacías que lleven a la clase obrera y el pueblo pobre a un callejón sin salida, que en tiempos de covid, tiene forma de ataúd.

La dirigencia de la CGTP es una traba

por Víctor Montes

La dirigencia de la CGTP viene haciendo el ridículo ante la vanguardia obrera. ¿La razón? Mientras se queja que el gobierno “cede a la presiones de la Confiep”, se sienta tranquilamente en el foro del “Acuerdo Nacional”, en las carpetas del “Consejo Nacional del Trabajo” (CNT) y en la mesa del “Grupo de Trabajo Multisectorial” que debía evaluar el plan de “reinicio de las actividades económicas”, sólo para ser ninguneados una y otra vez.

¿Por qué la CGTP, que ha llegado a la conclusión de que el gobierno “…tiene una visión puramente formal del diálogo social…”, vuelve una y otra vez a sentarse en la mesa que le tiende Vizcarra? La única explicación consistente es que no es “por amor al chancho…”. La dirigencia de la CGTP recibe un conjunto de privilegios por participar del mentado “diálogo social” como “portavoces” de la clase trabajadora. Y para mantener esos privilegios, están dispuestos a hacer de verdugos de los trabajadores.

«La dirigencia de la CGTP recibe un conjunto de privilegios por participar del mentado “diálogo social” como “portavoces” de la clase trabajadora. Y para mantener esos privilegios, están dispuestos a hacer de verdugos de los trabajadores.»

La dirigencia de la CGTP se niega a denunciar la responsabilidad de Vizcarra en lo que está sucediendo. Tan es así que en sus dos últimos pronunciamientos titulados CGTP respalda lucha de trabajadores y pensionistas por inclusión en bono universal (7 de mayo) y Gobierno-CONFIEP ponen en riesgo la salud y la vida de los trabajadores (6 de mayo) ni siquiera se menciona el nombre del presidente. En ese marco, cualquier llamado a la “protesta” de parte de la dirigencia de la Central es un engaña muchachos.

La clase obrera y el pueblo pobre requieren organizarse y movilizarse a la brevedad posible contra el plan que Vizcarra y compañía vienen implementando para hacer frente a la epidemia y para “reactivar la economía”. Es decir, contra las carencias en la salud que el gobierno es incapaz de solucionar, y contra los despidos, rebajas de salarios y demás abusos que las empresas ya han comenzado a aplicar.

Y nada de esto se puede hacer sin comenzar por señalar claramente al responsable de esta situación: el gobierno de Vizcarra y su plan económico, que es continuidad del que se impuso con la dictadura de Fujimori. Y la dirigencia de la CGTP se empeña en hacer justamente lo contrario.

Por eso la dirigencia de la CGTP es una traba para que la clase obrera cumpla con esta tarea, que hoy es de vida o muerte. ¡Los trabajadores y trabajadoras no tenemos nada que hacer en el Acuerdo Nacional, el CNT, ni en el Grupo multisectorial! Los trabajadores y trabajadoras necesitamos organizarnos, con independencia, para impulsar la lucha abierta contra el gobierno y levantar una salida de la clase trabajadora ante la crisis que vivimos. De cómo resolvamos este problema, dependerá en buena cuenta nuestro destino.

¿Quién eligió a Pablo?
Tal como ha denunciado la dirigencia de la Federación Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Siderúrgicos del Perú (FNTMMSP) el pasado 4 de mayo, la elección de Pablo Checa como “representante de los trabajadores” en la mesa del “Grupo de Trabajo Multisectorial”, encargado del plan de “reinicio de las actividades económicas”, ha tomado a las organizaciones sindicales por sorpresa.
¿Quién lo eligió? La respuesta es clara: el gobierno.

La presencia de Checa, militante del Partido Comunista – Unidad (PC-U) de Mario Huamán, Gerónimo López y compañía, es justamente parte de los privilegios que obtiene la dirigencia de la CGTP a cambio de mantener desmovilizada a la clase trabajadora.

¿Tiene derecho a hablar en nombre de la clase trabajadora? ¡Claro que no! Sólo pone en evidencia la responsabilidad del PC-U, y sus agentes en la dirigencia de la CGTP, como colaboradores del gobierno. Serán ellos (el PC-U y compañía) responsables también por cada una de las definiciones que tomen en ese “Grupo de Trabajo…” y su impacto en la vida de las y los trabajadores.