De la suspensión perfecta al nuevo (y peor) régimen laboral

Por Manuel Fernandes, dirigente obrero

En primera instancia, el Estado de Emergencia Sanitaria fue decretado desde el 11 de marzo hasta el 8 de junio 2020, entiéndase como el marco de las demás normas restrictivas y excepcionales adoptadas por el gobierno ante el brote del covid -19. Una de ellas fue la cuarentena y el aislamiento social obligatorio que impedía el funcionamiento de la industria y comercio y demás actividades económicas que no estuvieran relacionadas a los servicios y bienes esenciales.

Por esa razón Vizcarra, a través del D.U. 038-2020 facultó el uso de la letal Suspensión Perfecta de Labores (SPL) como salida patronal ante las medidas restrictivas hasta entonces de aplicación obligatoria para las empresas.

Como era de esperar, desde su publicación (15 de abril) más de 28 mil empresas sin importar su tamaño, se acogieron a este procedimiento que aproximadamente deja a 250 mil trabajadores sin percibir salario.

Al mismo tiempo, el gobierno dispuso implementar de forma gradual la reactivación económica de las actividades en 4 fases. En mayo inició la fase 1 y en junio la fase 2 que permite que el 80% de los sectores productivos suspendidos vuelvan a sus operaciones.

Claramente hemos denunciado el rol genocida de este gobierno que ha demostrado defender las ganancias empresariales antes que la vida de los trabajadores y el pueblo.
Por lo que demandamos una cuarentena con salarios, alimentos y medicina para todos, nada que ver con el desastre que implementó Vizcarra dejando a los trabajadores y el pueblo pobre expuestos al contagio masivo y a la muerte.

Sin embargo, el reinicio de actividades ya es un hecho, y trae nuevamente los cuestionamientos a las normas dictadas por este gobierno, como la SPL presentada como necesaria “para mitigar los efectos económicos causados a los trabajadores y empleadores ante el covid-19” por las restricciones del Estado de Emergencia.

Por un lado, las restricciones que impedían el funcionamiento de las empresas ya no existen, pues con la fase 2 casi todos los sectores productivos del país vuelven a operar, vasta presentar al MINSA su plan para la vigilancia, prevención y control de covid-19 en el trabajo, y la autorización se aprueba automáticamente.

Entonces, ¿por qué se sigue permitiendo utilizar esta medida presentada para otra situación? Peor aún ¿por qué se ata su vigencia a la declaratoria de Estado de Emergencia Sanitaria, ampliado últimamente hasta el 9 de setiembre? Sin lugar a duda, el objetivo de esta medida se encuentra más allá de la emergencia.

Un nuevo régimen más explotador

Esto se combina con otra realidad. El reinicio de actividades productivas se viene haciendo de forma gradual y la convocatoria de trabajadores se viene haciendo a gusto de los cálculos del mercado de las empresas, que, como ya sabemos, se encuentra mal.

Así, fabricas como PIONER, convocan trabajadores y vuelven a enviarlos a SPL a voluntad, canjeando las consecuencias de la crisis económica con el puesto de trabajo de millones de trabajadores que se encuentran lidiando entre morir de hambre o morir por las consecuencias del covid-19.

Más plusvalía

Además de todo esto, la reincorporación de trabajadores a la producción trae los cambios que faculta las normas, cambio de horario y pago de horas dejadas de laborar por la cuarentena, es decir un régimen de 12 horas diarias como ensayo de un nuevo régimen que permita realizar la misma producción pero con menos trabajadores, recortando gastos logísticos, de movilidad y otros, como viene sucediendo ante el reinicio de actividades en Celima y en las fábricas textiles.

Si a esto agregamos que la mayoría de industrias de alimentos (como Alicorp, Molitalia y Cogorno), ya utilizan jornadas de 12 horas para reducir la rotación y movilidad de los trabajadores durante la emergencia, solo puede significar que los trabajadores excedentes, producto de esta nueva realidad, serán sometidos a nuevos procesos de suspensión perfecta y ceses colectivos.

En la Corporación Miyasato, líder en el mercado del vidrio, ya se dio el primer paso aplicando el Cese Colectivo, a pesar de haber recibido 10 millones de soles del plan Reactiva Perú, que se supone seria para “no romper la cadena de pagos”, que incluye el de sus trabajadores.

Más despidos y ataques antisindicales

Al mismo tiempo, durante la cuarentena las empresas han desatado una feroz ofensiva antisindical. En Arca Continental (Coca-Cola) se ha producido el despido de dos dirigentes del SINATREL bajo el pretexto de no laborar en estado de emergencia. En SAGA FALABELLA han despedido a 22 trabajadores por exigir medidas de seguridad. En MOLITALIA aplicaron sanciones abusivas contra trabajadores que exigían pruebas de descarte del covid-19. En TOPY TOP se denuncia decenas de despidos so pretexto de la falta de trabajo, mientras que a los demás trabajadores se les obliga a realizar horas extras. Las obreras de limpieza pública organizadas en el SITOBUR, enfrentan la amenaza de despidos masivos. De este modo lo que se busca es debilitar las organizaciones sindicales, que son nuestros instrumentos de defensa.

Así, ante la pérdida de ganancias y utilidades de las empresas producto de la emergencia, Vizcarra alcanzó en bandeja de plata el D.U. 038-2020 sobre SPL, que es convertido en arma para recuperar ganancias estableciendo un nuevo régimen laboral más explotador.

Fuente: Telesur – Protestas

La clase trabajadora responderá si o si

Entendemos la necesidad de responder a estos nuevos ataques. Ya se sienten los primeros estruendos en las calles. Los trabajadores estibadores del puerto del Callao se atrincheraron en las entradas del Puerto paralizando 5 días las operaciones, obligando a los empleadores a respetar las normas de seguridad y salud. Las compañeras del SITOBUR batallan todos los días en las calles exigiendo protección a su salud y respeto a su trabajo. Y las innumerables denuncias por redes sociales revelan la necesidad de lucha que sienten muchas organizaciones sindicales.

Con estos ejemplos nos organizamos para salir el 23 de junio ante la convocatoria de la CGTP. La vanguardia obrera debe garantizar la presencia de las bases combativa con vistas a poner en marcha un verdadero plan de lucha que nos lleve a conquistar nuestras demandas fundamentales.

Nueva dirección
Hay que poner en pie una nueva dirección política con un programa obrero y popular orientado a salvar vidas y defender el empleo a costa de las ganancias empresariales.
En ese camino, compañero, compañera, te invito a construir nuestro partido el PST, junto a luchadores reconocidos de la clase obrera, con el único objetivo de luchar para defender nuestros intereses como trabajadores.

Vizcarra Oxigena a monopolios de la salud y asfixia a los trabajadores y el pueblo

Por Mauricio Meca

Un balón de oxígeno de 10 m3 que costaba S/. 600, ha llegado a costar diez veces más. La azitromicina elevó su precio en 12 veces. Atenderse por covid en las clínicas cuesta entre 30 y 60 mil soles. Lo que era un problema sin la pandemia, ahora es un calvario para miles de familias, que ven como las empresas privadas monopolizan y lucran con los servicios de salud.

La economía de libre mercado muestra su verdadero rostro echando al traste todo lo que se dice de “responsabilidad social empresarial”. En un sistema económico donde solo importa el lucro y la explotación, no hay posibilidad de salvarse para los pobres. El cuadro más espeluznante lo vemos en los hospitales nacionales, que no tienen recursos ni para comprar o alquilar un balón de oxígeno, y donde un paciente debe esperar la muerte de otro con la esperanza de acceder a uno.

Fuente El Comercio – Pacientes al interperie en Hospital 2 de mayo

Mientras vivimos a diario esta realidad, el gobierno no está dispuesto a mover un dedo para cambiarla. Más bien elabora leyes para que las empresas sigan lucrando en plena emergencia. Para salvar la vida por el covid y no morir de hambre es una necesidad cambiar este modelo económico.

“Aire es lo que quiero, aire para vivir…”

Un viejo vals peruano titulado “fin de bohemio”, cuenta la historia de un paciente con tuberculosis que ha sido desahuciado por su médico. En su angustia por aferrarse a la vida, le ruega con voz vacilante al galeno lo siguiente: “Aire es lo que quiero, aire para vivir, […] no me lo niegues doctor, lo que hoy te pido, oxígeno a mi vida, oxígeno por Dios”. Con esas sencillas palabras podríamos retratar lo que pasa en la actualidad: una población infectada por el covid abandonada por un gobierno indolente que lo desahucia.

Hay soluciones. Podría fijar el precio y expropiar a las empresas que incumplan las disposiciones. Podría decretar la compra de todo el oxígeno producido por estas empresas y entregar gratuitamente los balones al pueblo que lo necesita. Podría decretar la reconversión de plantas, como en el caso de las mineras, para producción de oxígeno.

Fuente: France 24

En esa sentida súplica, también, escuchamos la voz de miles de peruanos que se han endeudado por comprar un balón de oxígeno para un ser querido. Se oye la voz quebrada de los que acuden desesperadamente a centros de recarga, entre 3 a 4 veces por semana, y hasta con 4 balones. El ruego de los que tienen que gastar entre S/. 15 a 200 soles por m3 de oxígeno y esperan horas y horas, incluso se amanecen haciendo largas colas por un escaso y costoso recurso. Se oye el llanto de quienes tienen que hacer colectas en el barrio o en la familia, porque el salario mínimo sigue siendo una miseria o, peor aún, ya no tienen trabajo…es un clamor por aire para vivir.

¿Quienes tienen el monopolio del oxigeno y a donde está orientada su producción?

La demanda de oxígeno aumentó en un 40% por covid (21,740 balones). Según el Premier esto excede la capacidad de producción de oxígeno en el país. Así también, la presidenta del Comando covid, dijo que el consumo actual es 216 toneladas de oxigeno por día y se proyecta que aumentara a 394. En ese escenario crítico, se ha hecho viral el dato de que hay dos empresas que tienen el monopolio del oxígeno en el país y que han elevado el precio, estas son: Linde Praxair con 82% de la producción de oxígeno a nivel nacional y Air Products con 18%.

Fuente: El Comercio

Por otro lado, la Defensoría del Pueblo dice que el oxígeno industrial que tiene el mismo origen que el medicinal, es producido por estas dos empresas, sin embargo, este último es más requerido por las actividades mineras y tiene más demanda que el medicinal, y advierte que en el nuevo escenario de reactivación, podrían dar prioridad a la industria y no a la salud.

¿Pero no se puede hacer nada contra estos criminales?

En el artículo 61 de la Constitución de Fujimori señala que los monopolios no están prohibidos explícitamente, a lo sumo lo que puede sancionarse o regularse es el abuso monopólico y nada más. El carácter neoliberal de esta constitución ha facilitado la formación de monopolios y oligopolios en distintos sectores que tras 25 años se han consolidado y muchos dominan más del 70% de sus respectivos mercados: Backus, Alicorp, Gloria, etc. En salud tenemos al Grupo Intercorp dueña del 83% de las farmacias, y al oligopolio formado por 8 grupos que son dueños de todos los eslabones de la cadena de servicios de salud, donde destacan los grupos ligados al BCP y al BBV Continental.

El 2008 Indecopi abrió un proceso administrativo a las empresas que monopolizan la producción de oxígeno bajo el cargo de haber realizado prácticas restrictivas de la competencia en la modalidad de reparto de mercado. Indecopi las halló culpables por repartirse el mercado de Essalud y las sanciono con 21 millones, y ellas apelaron al Poder Judicial donde hasta ahora hubo un fallo definitivo producto del escándalo de su abuso en tiempo de pandemia.

El drama por oxigeno en Iquitos

La legislación nacional no le brinda poder para evaluar fusiones y adquisiciones a ningún ente del Estado. Lo que se sanciona a las empresas el abuso de la posición de dominio que por lo general se traduce en la especulación, es decir, en el acto de poner en venta bienes por encima del precio regular, el cual es un delito sancionado administrativamente con multa, y según el Código Penal es un delito que se castiga con cárcel no mayor a tres años. Sin embargo, no se aplica, porque necesita primero de un organismo que elabore una lista de productos de primera necesidad y que fije los precios de los productos de la lista, lo que no existe. Por ello, no se puede meter preso a nadie, la economía es de libre mercado y el precio no se puede fijar porque lo regula la oferta y la demanda. Y, además, contra todo esto están la Confiep y los títeres políticos que defienden sus intereses. Por esta razón también, organismos como la Defensoría del Pueblo recurren a las sanciones administrativas que no se cumplen porque las empresas apelan a las cortes.

Desde el Congreso se han encarpetado varias propuestas para impedir la formación de monopolios vía fusiones, y también desde el Ejecutivo y el MEF, bajo el sonsonete de que aleja las inversiones.

En materia de regulación, lo que hay es el D.U. 013-2019, emitido por Vizcarra el año pasado, que es un engaña muchachos. Ahí se menciona que cualquier empresa que se quiera fusionar con otra pasara por el filtro de Indecopi. Hasta ahí suena interesante, y muchos sectores de la izquierda reformista hasta lo apoya. Pero a continuación se dice que la supuesta regulación no va afectar a los monopolios ya consolidados, es decir todo seguiría igual. Lo peor fue que en plena pandemia postergó su ley hasta el 2021.

Lo nuevo es la recién aprobada ley del Congreso que aún falta pasar por la promulgación u observación del Ejecutivo. En ella se sanciona la especulación de precios, la adulteración de productos y servicios con pena privativa de la libertad que van desde 1 hasta 8 años según el delito. Sin embargo, el abogado penalista Luis Castillo Berrocal menciona que la reincorporación del delito de abuso de poder al Código Penal plantea una reforma sobre las competencias de Indecopi, ente que sanciona administrativamente, de lo contrario atenta contra el principio de que una persona no puede ser juzgada dos veces por la misma causa, por lo que sería inaplicable.

Foto: Redacción PST

Así, cada vez más los capitales que monopolizan los mercados, y rompen con sus principios de libre competencia, se valen del Estado para elaborar leyes que los beneficien y que no comprometan ni sus bienes ni su libertad si es que se ven amenazados como ahora.

No hay posibilidad de dotar de oxígeno, medicinas y atención médica a nuestras familias que agonizan sin quitarles la propiedad y los recursos que concentran y los coloquemos a disposición de un plan nacional para enfrentar la pandemia.

¿Entonces, no hay salidas?

Es un crimen que las empresas limiten el acceso de la población a los servicios de salud condicionado a tener dinero. Y es mucho peor que sea el Estado que lo defienda.

Para lavarse la cara el gobierno ha decretado de forma temporal el uso del oxígeno medicinal con una concentración no menor al 93%, y ha soltado casi 90 millones para financiar las contrataciones que se realicen para la compra y el suministro de oxígeno medicinal a nivel nacional. También emitió el D.U. 066-2020 que declara que la producción de oxigeno medicinal es prioridad por encima del oxígeno industrial, pero como señala la misma Defensoría del Pueblo, no garantiza que se cumpla. Así, cuando el premier menciona que no hay suficiente oxígeno y que van a comprar al exterior, es porque en realidad no quieren tocar los intereses empresariales cuando ahora la prioridad es la salud de la población.

Es posible cambiar el panorama en tanto dejemos este modelo criminal y nos deshagamos de un gobierno inepto que a pesar de haber sido advertido de la carencia del oxígeno no hizo nada.

Existen salidas, de forma inmediata, como:

  • Adecuar las plantas de oxígeno industrial para la producción de oxígeno medicinal, como la que tiene la minera Southern en Ilo, que puede entregar 20 toneladas semanales de oxígeno. O la que existe en La Oroya.
  • Se debe entregar gratuitamente los balones de oxígeno a la población que lo necesita.
  • Se debe ampliar el servicio de atención médica utilizando los establecimientos de las clínicas privadas.
  • Se debe reconvertir fábricas para la producción de materiales de bioseguridad para todo el personal de salud y la población pobre.
  • Se debe incorporar a los trabajadores que se quedaron sin empleos a estas plantas.

A redoblar esfuerzos por imponer estas medidas que deben sumarse a las demás que vienen planteando los trabajadores contra el hambre y por su derecho a vivir.

¡Sí, hay una salida! CINCO PUNTOS DE UN PROGRAMA OBRERO PARA SALVAR NUESTRAS VIDAS

No aceptamos el Plan Vizcarra-Confiep que nos condena a morir por covid-19 o por hambre. Por eso, en nombre de la clase obrera, la única clase progresiva de esta nación que es conducida a la catástrofe por las clases adineradas en el poder, en nombre de la única clase que es la fuerza vital y productora de este país, planteamos un programa de 5 puntos para salvar la vida y la economía de las mayorías explotadas y oprimidas:

1. Todo para la emergencia sanitaria

¡Basta de mezquinar recursos y de la política de “sálvese quien pueda”!

Financiamiento efectivo del Estado e impuesto a los ricos para adquirir todo lo que se necesita. Hay camas e infraestructura suficiente en las clínicas privadas, medicinas en las farmacias, capacidad instalada para producir oxígeno y otros implementos y hay que echar mano de ellos, ya. Hay que contratar un pelotón de médicos, enfermeras y asistentes para atender a los enfermos en los hospitales y en sus casas y para establecer un cerco sobre el virus; y brindar protección a los que se encuentran en la primera línea de combate. Hay que utilizar todos los recursos del Estado y de los Privados para ganar esta guerra.

2. Comida y servicios garantizados para quedarse en casa

La inmensa industria de alimentos no puede seguir haciendo negocios mientras el pueblo muere de hambre: debe ser nacionalizada. Hay que orientar la inmensa industria de agroexportación para priorizar la alimentación del pueblo. Hay que pagarle precios justos a los pequeños productores agrarios para que pongan su cuota de esfuerzo. Hay que abastecer de agua, servicios y de productos esenciales a toda la población para que se quede en casa. Hay que expropiar las enormes edificaciones y terrenos para destugurizar, porque la pandemia crece por hacinamiento y falta de higiene. ¡No más hambre! ¡No más hacinamiento! ¡Confinamiento con comida, seguridad y servicios básicos!

Paralización de trabajadores mineros por equipos de bioseguridad

3. Preservar nuestros empleos y salarios

No aceptamos que nos priven de nuestro derecho al trabajo y de nuestros salarios solo para salvar los grandes negocios capitalistas. No aceptamos ser carne de cañón de las empresas que nos obligan a trabajar con el riesgo de enfermar y morir como viene sucediendo, solo para producirles ganancias. Ellos tienen suficientes recursos que han extraído de nuestro trabajo hasta por generaciones para cubrir dichos costos. No aceptamos tampoco que la inmensa ayuda estatal se dirija a salvar a los grandes negocios en lugar de orientarse en ayuda de los millones de micro y pequeños empresarios, artesanos y trabajadores independientes.

4. Fumigar al Estado y respetar las libertades

No aceptamos que funcionarios del Estado roben en plena emergencia con absoluta impunidad; los corruptos deben ser encarcelado y sus bienes confiscados, ya. No aceptamos que mientras se nos condena al hambre o al covid-9 los altos funcionarios del Estado, incluido el Congreso, sigan gozando de sueldos dorados y de numerosos privilegios como contar con clínicas privadas para atenderse: ningún funcionario debe ganar más que un profesor de escuela ni tener privilegios. Basta también de reprimir a los que luchan: libertad de reunión, prensa y organización. Derecho a organización de la mujer trabajadora y combate a la violencia contra ellas y a las minorías.

5. Autoorganización obrera y popular

Nada nos han regalado, todo lo que tenemos lo hemos ganado con luchas. Por eso, en la actual emergencia que vivimos, debemos tomar en nuestras manos nuestros propios destinos y pasar a la acción para luchar.

Hay que organizarnos en cada fábrica en torno a COMITÉS DE LUCHA que encaren la pelea por los derechos, la salud y la vida de los trabajadores.

Hay que organizar COMITÉS BARRIALES para asistir a los enfermos y a los que tienen hambre y también para pelear.

Y poner en pie una ASAMBLEA NACIONAL POPULAR para llevar adelante esta pelea de manera unificada.

La conquista de este Plan Obrero no es fácil. Pero tampoco hay otra salida: las alternativas que nos ofrece el resto de la “izquierda” es ser consejeros de Vizcarra y la CONFIEP. Al contrario. La lucha que este programa propone es que iniciar una lucha franca y abierta por derrotar al gobierno de Vizcarra y la CONFIEP como responsables del genocidio a la que nos conducen, y por poner en pie un nuevo gobierno: un Gobierno de los Trabajadores que garantice poner en práctica las medidas señaladas.

Llamamos a lo mejor de la vanguardia obrera, a los miembros más decididos de la juventud pobre y de la mujer trabajadora, a que juntos pongamos en pie un verdadero partido revolucionario capaz de luchar por esta salida.

En la radiografía de la crisis del covid-19, Vizcarra…No enfrenta el covid-19 por proteger intereses empresariales

El Perú es uno de los países con la cuarentena más prolongada del mundo frente a la pandemia, pero con la gestión del gobierno Vizcarra los resultados son catastróficos con un promedio diario de 6,000 contagios y 200 muertes según las cifras oficiales (las cifras reales son más altas) y un lugar fatalmente destacado en el comparativo mundial.

Las consecuencias de la desidia del gobierno

Todos los aspectos de una política de emergencia básica frente a la pandemia revelan una acción criminalmente insuficiente. Existe una larga lista de espera para hospitalización y cuidados intensivos frente a un número minúsculo de camas y salas UCI, y sabemos por el personal médico que las autoridades ordenan discriminar, entre muchos necesitados, quiénes reciben atención y quiénes simplemente son dejados morir en sus casas, mientras la carencia tan absurda de equipos de protección para el personal médico sigue extendiendo la lista de contagiados y fallecidos de quienes están en primera fila en la lucha contra el coronavirus.

Por otro lado, en las calles mucha gente se hace cargo por sus propios medios de la compra del oxígeno para sus parientes enfermos, enfrentando especulación y precios de rapiña de un negocio altamente monopólico, lo que evidencia una rotunda denuncia del abandono de la salud pública por parte del Estado. Y otra tragedia ocurre en torno a los fallecidos, con morgues colapsadas y graves limitaciones en el servicio de cremación e inhumación de cadáveres.

Mientras tanto, los contagios y enfermos siguen aumentando a causa de una cuarentena de hambre completamente insostenible con una alta población que ha sido privada de su fuente de ingresos o que vive en condiciones de hacinamiento o insalubridad, y hasta sin servicios básicos como el agua potable. El “bono universal” que el gobierno ofrece es prácticamente invisible para la gran mayoría.

Una elección que nunca debió darse: Morir de covid o morir de hambre

Eso explica el desborde social que tiene la forma de una imparable lucha por la supervivencia, incluso a costa de poner en riesgo la vida. A ello se sumará el reinicio de actividades económicas, sin que se haya alcanzado un nivel de control de la pandemia, sin haber cambiado las condiciones insalubres del sistema de transporte y sin haber asegurado protocolos de seguridad eficaces en los centros de trabajo.
¿Cómo hemos llegado a esta situación que amenaza la vida de decenas o centenas de miles de personas en el Perú? ¿Es que se trata de una fatalidad inevitable?

Pero no aplicó la misma política de guerra con los recursos de infraestructura y transporte en manos del empresariado, ni con las clínicas privadas ni con las plantas de producción de oxígeno que poseen empresas industriales y mineras.

Descontrolada expansión y letalidad del virus son evitables

El virus es altamente contagioso y letal, pero no es verdad que una descontrolada propagación o letalidad sean inevitables. Existen varios ejemplos de países europeos y asiáticos que así lo demuestran, pero incluso aquí en Latinoamérica, en Guayaquil, Ecuador, donde la pandemia llegó a extremos aterradores hasta alcanzar las ¡460 muertes diarias!, en poco más de un mes se logró bajar a ‘cero muertes’ gracias a que se volcaron los recursos que hicieron posible buscar a los enfermos casa por casa con pruebas covid, medicinas y alimentos, y tener suficientes centros de hospitalización y cuidados intensivos.

Sin embargo, en el Perú, Vizcarra optó deliberadamente por privar de los recursos necesarios a la lucha contra la pandemia, en una acción completamente opuesta a lo que ha venido diciendo en interminables conferencias adormecedoras, tan falsas como el anuncio de la “meseta” desde el mes de mayo.

Hace más de tres meses Vizcarra decretó la cuarentena y sacó a las fuerzas armadas y policiales para controlar el aislamiento social, como en una guerra. Pero no aplicó la misma política de guerra con los recursos de infraestructura y transporte en manos del empresariado, ni con las clínicas privadas ni con las plantas de producción de oxígeno que poseen empresas industriales y mineras.

Vizcarra tampoco tocó un pelo de las grandes fortunas acumuladas en las décadas de bonanza, beneficiadas con millonarias exoneraciones tributarias y otros privilegios que explican entre otras cosas por qué tenemos el peor sistema de salud pública del mundo.

Los escasos recursos económicos para financiar las ampliaciones del servicio médico, los extrajo del mismo presupuesto fiscal de un Estado minúsculo creado por décadas de neoliberalismo. Por ello es incapaz siquiera de atender a los enfermos graves que llegan a los hospitales, y con mayor razón es incapaz de buscar a los enfermos casa por casa llevando pruebas y medicinas como una medida indispensable y urgente para contener la expansión del virus y salvar vidas humanas frenando la letalidad.

Y es que la opción de Vizcarra es y sigue siendo impedir a toda costa que esta crisis la paguen los ricos. Antes que eso optó por darles todas las herramientas legales para protegerlos, como la “suspensión perfecta” de labores por la cual miles de trabajadores perdieron su fuente de ingresos en plena crisis.

Mientras tanto se destinan miles de millones de soles de la reserva fiscal y de nuevo endeudamiento público para el plan “Reactiva Perú” que no sirve para enfrentar esa otra terrible “pandemia” que es la recesión económica mundial. Los primeros 30 mil millones de soles en un 75% han sido recibidas por las medianas y grandes empresas, muchas de las cuales han echado trabajadores a las calles o han aplicado suspensión perfecta de labores.

A este desastre se suman los criminales casos de corrupción para lucrar a costa de la vida de las personas. Ni la reducción de los sueldos de altos funcionarios, que a estas alturas se evidencia más como el sello del fracaso que como un acto de desprendimiento, puede evitar el creciente descontento de la población.

A pesar de esto, el gobierno se beneficia de un consenso de los sectores políticos, incluyendo las bancadas de izquierda o izquierdosas, así como el empresariado en torno al meollo de la política oficial como si no hubiese otra alternativa. En ese marco se producen confrontaciones en torno a políticas de segundo orden en la actual coyuntura, que tienen que ver más con intereses particulares de sectores económicos o planes electorales del 2021.

Necesidad de un plan alternativo obrero y popular

En este contexto es crucial para los trabajadores impulsar una gran lucha organizada por las reivindicaciones, hoy más que nunca una lucha por la supervivencia. Tenemos que hilvanar las demandas dispersas por la reposición de despedidos, contra la suspensión perfecta y contra las reformas antilaborales en una plataforma que incluya la demanda por una verdadera política contra el coronavirus que provea con urgencia las condiciones médicas y sociales necesarias y suficientes, volcando hacia ello todos los recursos de la nación, principalmente aquellos que encuentran en manos privadas. El principal obstáculo para ello, ya sabemos, es el gobierno.

Esta lucha estará estrechamente vinculada a la acción de los trabajadores frente a la recesión que amenaza agravarse a extremos que no hemos visto en muchos años, y que el gobierno y los empresarios buscarán descargar sobre los hombros de los trabajadores.

La lucha unitaria y organizada de la clase trabajadora es indispensable para evitar la masacre que nos tiene preparada el gobierno y el empresariado frente al covid-19 y la recesión.

Mientras morgues colapsan por Covid-19 Vizcarra protege a las empresas y no combate el coronavirus

El número de infectados, hospitalizados y muertos por Covid-19 en el Perú sigue subiendo sin control a pesar de la cuarentena obligatoria. Y esto no se debe principalmente a la imprudencia de la gente que no respeta la cuarentena, tal como sostiene el gobierno.

Aquí lo que está fallando es la política del gobierno que hace agua por todos lados: faltan camas de hospitalización y salas de cuidados intensivos, falta oxígeno, falta personal médico, y cada vez son más las muertes evitables que se dan por falta de atención médica; se deja morir a la gente en sus casas o en hospitales por falta de equipos o médicos.

Y para colmo, falta incluso dónde poner a los muertos. Y nada indica que la cosa va para mejor.

Con hambre no hay cuarentena

La gran mayoría de la población entiende que la cuarentena es condición imprescindible para contener la expansión del virus, pero el gobierno dictó el encierro de millones de familias sin los medios necesarios de subsistencia. Son muchas las personas que no reciben el subsidio monetario ni la canasta de víveres, o que ni siquiera figuran en los padrones del gobierno, lo que hace que cada vez más gente no tenga otra opción que salir buscar la subsistencia del día en un desborde incontenible que hace inútil la cuarentena como medio de contención.

El colapso del sistema de salud y el desborde de la población por la subsistencia, muestran el fracaso del gobierno que no actúa a la altura de la «situación de emergencia nacional» que muchos equiparan a una situación de guerra. Una situación de «guerra al coronavirus» amerita todas las decisiones que aseguren ganar esa guerra, y eso incluye nacionalizar todos los recursos con los que cuenta la nación para la victoria. Bastaría con ver que el austero presupuesto del sector público no ha variado significativamente para comprobar lo lejos que está el gobierno de aquellas decisiones.

El gobierno aplica economía de guerra a los trabajadores y a los ricos no les toca un pelo

Solo hay economía de guerra para los trabajadores. Con la cuarentena obligatoria perdieron su fuente de ingresos más de 2 millones de trabajadores formales y más de 3 millones de trabajadores informales. Son aproximadamente 10 mil millones de soles la suma de los salarios no percibidos cada mes; esa es la «contribución de guerra» que se le exige a la clase trabajadora para vencer al coronavirus. ¿Cuál es la contribución de guerra que se ha exigido a las familias más ricas, de las cuales solo las primeras 10 o 12 poseen aproximadamente 100 mil millones de soles? Pues cero soles. ¡Nada! Por el contrario, sus empresas siguen lucrando en medio de la crisis tales como las empresas de alimentos, mineras, bancos, clínicas privadas, farmacias, telefonía, electricidad y gas.

El gobierno anunció que pidió facultades al Congreso para legislar sobre un «impuesto a la riqueza», pero luego aclaró que sería solo un impuesto a los sueldos altos y solo una meta de 300 millones de soles. Como referencia digamos que cada 10% de las primeras grandes fortunas del país equivale a 10 mil millones de soles, pero no se toca.

Protegiendo los intereses de los ricos no se lucha contra el coronavirus

Hay que decirlo con todas sus letras. En esta emergencia que amenaza la vida de toda la población nacional, el gobierno no asume como misión principal la lucha contra el coronavirus, sino la de servir de barrera de protección de los intereses de los grandes empresarios y transnacionales, los dueños de las grandes fortunas.

Las camas de hospitalización aumentan a cuentagotas porque se recicla el mismo presupuesto del año, solo ampliado marginalmente con nueva deuda pública. Hay carencias tan absurdas y a la vez criminales como la de equipos de protección para el personal médico.

Esa economía de austeridad explica también por qué la gran mayoría de trabajadores en cuarentena no acceden al subsidio monetario, y que muchos tengan que salir a buscar la subsistencia, o que otros muchos busquen regresar a sus regiones de origen caminando miles de kilómetros sin ninguna asistencia. Y todo esto no hace más que ayudar a expandir el virus.

Sumado a esto, el gobierno, en su papel de barrera de protección de los intereses empresariales, agrava la situación permitiendo la «suspensión perfecta» de labores, empujando a más trabajadores a una cuarentena de hambre, o a gastar sus propias reservas de CTS o AFP.

Más carne de cañón

El gobierno ya había relajado la restricción a actividades no indispensables como la minería, y permitido la falta de protección de los trabajadores en actividades indispensables, lo que dio como resultados muchos obreros contagiados y enfermos, y hasta los primeros muertos.

Y ahora también relaja el límite de obesidad de 30 a 40 para el reinicio de actividades, lo que en la práctica significa exponer las vidas de las personas con obesidad severa en nombre de la ganancia capitalista.

Urge una política centrada en salvar la vida al pueblo trabajador

Si el virus se expande a su actual velocidad, en un mes sobrepasaremos las cifras fatales de Italia, España o Francia. Y si el virus no discrimina, la política del gobierno y el sistema de explotación hacen que la mayor cantidad de víctimas sean los sectores más pobres del pueblo trabajador.

Por ello, dar carta blanca al gobierno o callar la denuncia en nombre de la unidad y la concertación, como lamentablemente hacen dirigentes de gremios y congresistas vinculados a las organizaciones sociales, es condenar al pueblo a la peor masacre de su historia. Se hace imprescindible que la clase trabajadora, con todos los medios que la situación permita, desempeñe un rol fundamental en la lucha por una política centrada en emprender una verdadera guerra al coronavirus, que ponga al centro medidas de contención con una cuarentena sin hambre por todo el tiempo que sea indispensable, y un vuelco de todos los recursos necesarios al sistema de salud y sanidad pública. Y para hacer posible ese plan, crear un impuesto no menor al 10% a las grandes fortunas, y medidas de control en la distribución de bienes y servicios de consumo masivo.

Las luchas por la reposición de despedidos, o por la anulación de la “suspensión perfecta” de labores, es parte indesligable de ese objetivo.

La crisis del Covid19 ha desnudado las condiciones de barbarie no solo de la salud pública, sino también de la educación pública, del carácter precario del empleo, del descomunal robo que representan las AFP y la expropiación de un sistema de jubilación digno, todo ello producto de muchos años de medidas a favor de multinacionales y grandes empresas y en contra de los intereses nacionales y populares. Por ello, el plan alternativo contra el Covid-19 no puede estar desligado de un plan nacional obrero y popular que dé una solución de fondo a estos problemas en la perspectiva de un Gobierno de los Trabajadores y el Pueblo.

¿A dónde vamos?

Es la pregunta que todos los trabajadores nos hacemos frente a la actual situación. ¿Cuándo acabará? ¿Qué sucederá? ¿Qué salida tenemos?

Alejado de todo pesimismo infundado (el fin del mundo), y de su otro extremo el optimismo ciego, tratemos de ver la realidad tal cual es con la información disponible, para prever los escenarios próximos futuros en sus aspectos más relevantes.

El escenario general

Estamos ante una pandemia más en la historia humana cuyo antecedente inmediato por su magnitud es la Gripe Española de 1918 que dejó un saldo de entre 20 a 40 millones de muertos en el mundo.

El Covid-19 es un virus menos letal, sus efectos son solo devastadores sobre personas mayores y vulnerables, pero de fácil propagación, más en el mundo globalizado y altamente urbanizado. Sobre sus impactos en Perú se habla que será similar a la Guerra del Pacífico.

Pero estamos en un mundo capitalista donde los conocimientos y recursos no se usan para fines sociales sino son medios para generar ganancias.

Si la Gripe Española ocurrió hace un siglo, ¿la tecnología, la ciencia y los gigantescos recursos que dispone la humanidad no podrían evitar la catástrofe? Por supuesto. Pero estamos en un mundo capitalista donde los conocimientos y recursos no se usan para fines sociales sino son medios para generar ganancias.

Con excepciones como Suecia y Corea del Sur que siendo capitalistas han respondido con cierta eficacia al virus, el mundo se enfrenta a una amenaza incontrolable porque en diversos grados se ha descuidado y hasta abandonado los sistemas de salud públicos, más en los países subdesarrollados como el nuestro.

Por eso el recurso frecuentemente usado ha sido el confinamiento absoluto obligatorio, para dar tiempo a equiparse a los disminuidos sistemas de salud, controlar la pandemia y poder atender a los casos más graves. Las pérdidas en la economía son asumidas como un costo porque de no actuar así el resultado podría ser peor. Esto es lo que han hecho los países del occidente de Europa, pero con tardanza, hasta que ahora lograron aplanar la curva y ya inician una apertura gradual. En el otro extremo, Trump, Bolsonaro y López Obrador, se oponen a paralizar sus economías y empujan al contagio y a la muerte masiva a sus pueblos.

Los dos polos, sin embargo, comparten una misma política que en esencia se centra en preservar los negocios capitalistas y sus Estados secundarizando el combate al Covid-19. La supuesta “humanidad” de los europeos occidentales se reveló en las numerosas muertes por falta de atención y los déficits de sus sistemas sanitarios, y la obligación de trabajar en muchas industrias permitiendo la extensión del virus. El otro sector es simplemente cruel: las cifras dicen poco de la realidad terrorífica que se vive día a día en dichos países.

Vizcarra

En este cuadro, Vizcarra pretendió ubicarse más adelante que los mismos europeos cuando el 15 de marzo anunció el inicio de la cuarentena afirmando que “vamos a evitar que suceda lo de España e Italia”. Muchos, entonces, aplaudieron al Presidente, y hasta lo erigieron en líder mundial impulsando la popularidad que aún hoy lo beneficia. Sus pares de la región lo emularon. Desde los balcones las clases medias aplaudían a los militares que patrullaban las calles pensando que la pesadilla se acababa en quince días. Una segunda, una tercera y hasta una cuarta prórroga totalizando 70 días de cuarentena, fue minando la credulidad general hasta convencernos de una realidad que cada día golpea nuestras cabezas: los contagios y las muertes no paran de crecer un solo minuto, el sistema sanitario está colapsado y lo que se viene es de terror.

La élite gobernante no conoce al Perú: 800 mil viven hacinados, entre 7 y 8 millones no tienen agua, 70% vive al día desempeñando diversos oficios, 50% no tiene refrigerador para “comprar para toda la semana”, las mujeres cargan con las tareas domésticas y realizan las compras, etc.

El plan Vizcarra expuesto con soberbia en cada una de sus presentaciones televisivas, fracasó rotundamente. Con fórmulas distintas ahora estamos en camino a la Europa que se pretendió superar y a competir entre los peores gobiernos del mundo ante la pandemia. ¿Cómo se explica que Vizcarra nos haya conducido a esta catástrofe que, para peor, aún está en curso?

Vizcarra, por sus propios actos, esterilizó e hizo casi inútil su caballito de batalla: la cuarentena. La élite gobernante no conoce al Perú: 800 mil viven hacinados, entre 7 y 8 millones no tienen agua, 70% vive al día desempeñando diversos oficios, 50% no tiene refrigerador para “comprar para toda la semana”, las mujeres cargan con las tareas domésticas y realizan las compras, etc. Por eso la cuarentena de Vizcarra solo propició más aglomeraciones en los mercados, inmensas colas en los bancos, sumado al hecho de que al no llevar ayuda efectiva a la inmensa población necesitada la forzó a salir.

Tampoco hizo bien la otra tarea para la que se realiza el confinamiento: provisionarse de quipos y poner en pie un sistema de salud medianamente aceptable para hacer la guerra al virus, de tal manera que hoy todo el sistema sanitario luce totalmente colapsado.

Pilatos

Perdiendo paciencia y aun con el peligro de infectarse, la gente rompió la cuarentena presionada por el hambre. El gobierno lo dejó correr, porque incluso militares y policías se encuentran diezmados por el contagio a la que han sido expuestos. Ahora Vizcarra decretó una cuarta cuarentena “chicha”, junto a un plan de reanudación de labores que llevará más gente a las calles. Se han aprobado algunos protocolos para limitar los contagios, pero no hay forma de controlar su cumplimiento porque las municipalidades (llamadas a fiscalizar), no tienen recursos para dicha labor. Se han relajado las restricciones individuales: se subió el límite de edad de 60 a 65 años y los que sufren obesidad mórbida han sido obligados a volver al trabajo. Así, la nueva cuarentena será la cubierta de un incremento de la catástrofe. En realidad ella no busca contener nada sino terminar por desacreditar el mismo confinamiento para luego justificar la catástrofe como inevitable, permitiéndole a Vizcarra culpar a la población “por salir a las calles”.

Esto significa que el gobierno en la práctica nos lleva al “baño del rebaño”, que es la infección colectiva con todo lo que esto implica en medio de un sistema sanitario ya colapsado.

¿Hasta cuándo?

El escenario próximo para Lima es lo que estamos viendo en Iquitos pero multiplicado por 20. El virus se expande hasta que alcanza al 55% de la población y desde ahí comienza a decaer. El trecho que falta es muy largo, por lo que viviremos una grave crisis sanitaria en las urbes de la capital por varios meses; para no hablar ya del panorama que se vivirá en las poblaciones más pobres y alejadas del interior. Ante esta situación el gobierno parece haberse preparado para evitar al menos el amontonamiento de cadáveres en las calles: ha constituido un Comando “humanitario” con la misión de recogerlos y enterrarlos, como quien esconde la basura bajo la alfombra cuidando la sensibilidad de los grandes empresarios que vuelven a poner en marcha sus negocios.

«Ésta catástrofe en términos sociales (enfermedades, hambre, desempleo) nos llevan al límite de la barbarie.»

Es posible que esta situación ya bastante dura en sí misma, se extienda a lo largo de los siguientes meses con colapsos y otras cuarentenas. La esperanza es que llegue la vacuna, pero ésta recién estará disponible en el segundo semestre del 2021. Por otra parte, una investigación que revela el diario El País de España (8 de mayo), dice que ninguna vacuna asegura el 100% de protección, también dice que no habrá un 100% de inmunidad de los infectados y que habrá recontagios, y por último prevé dos olas más de la pandemia aunque con impactos menores. Hay que aceptar pues que estamos ante una crisis sanitaria que da para más y que se extenderá por dos años con todas las secuelas que ya estamos viendo.

La economía

Sus impactos sobre la economía son de una gravedad sin precedentes. El PBI de este año caerá hasta -16%, donde cada punto significa 50 mil empleos menos y, por consiguiente, crecimiento inusitado de los niveles de pobreza; y podría llegar a -20% si es que el gobierno no cambia de política. La crisis es mundial y la posterior recuperación se estima que será lenta, de tal manera que recién el 2022 podríamos alcanzar los valores de producción del año pasado.

Ésta catástrofe en términos sociales (enfermedades, hambre, desempleo) nos llevan al límite de la barbarie. El nuevo ascenso de la economía se iniciará con costos más bajos de la mano de obra, menos derechos y predominando la precariedad laboral, así como con la imposición de drásticos ajustes en el presupuesto público a fin de cubrir los déficits generados.

¿Hay salidas?
Este es el terrible escenario que nos ofrecen el gobierno y sus mentores de la CONFIEP. Pero esta no es una ley de Dios escrita en piedra y ante la cual solo cabría resignarse. Es la única forma cómo puede actuar un gobierno de capitalistas preocupado por proteger sus negocios y su orden antes que las necesidades de las mayorías: en tiempos normales las explota y en tiempos de pandemia las empuja a morir.

Pero esto sólo puede ocurrir si lo permitimos. La única manera de evitarlo es luchando. Ya no se trata de luchar por un pliego de reclamos o algunas mejoras dentro del sistema porque ya no tienen cabida. Se trata de luchar por la vida y esto implica cuestionar y enfrentar al mismo orden y a su Estado y plantear una alternativa de gobierno.

En 1917, llevados a la muerte y a la hambruna por su gobierno que decidió ser parte de la Primera Guerra Mundial, las masas rusas encontraron en la revolución la única salida para salvar sus vidas y sus destinos, y construyeron una nueva sociedad socialista. Un camino nada fácil pero sí la única salida ante la barbarie. Estamos colocados en una situación semejante. En este camino, la forja de los organismos independientes de lucha de los trabajadores y los pobres, la puesta en pie de un partido revolucionario dirigente en torno a un programa que recoja sus verdaderas necesidades, son las tareas indispensables en las que ya es preciso que avancemos.

Iquitos revela la falsa lucha del Gobierno contra el COVID

Foto: Juan Arellano – Niño trabajador en Belén, Iquitos, Perú

Por Renato Achata
Dirigente magisterial de Iquitos

“No quiero morir, necesitamos un puente aéreo, yo me estoy controlando solo, mi paracetamol se me está acabando, mi nebulizador está siempre conmigo, siento que mi institución me ha abandonado”. Nos narra interrumpido constantemente por una tos seca, un joven médico internista convertido en intensivista en el Hospital Regional de Loreto, en medio de un sistema de salud colapsado y sumido en una grave corrupción.

El testimonio resume la tragedia que hoy se vive en las calles de Loreto, identificado como el pulmón del planeta pero que se asfixia por falta de oxígeno.

Pero la ineficacia e inacción del Gobierno Regional, en una región que ya venía enfrentando la epidemia del dengue y leptospirosis, llevó al actual desborde.

Aquí, luego de 30 años de neoliberalismo que desmanteló la salud pública, ningún martillazo funcionó, y por el abandono el virus se desbocó quebrando todo pronóstico.

Al inicio todo era optimismo en las calles. La frase era “no pasa nada, el Covid 19 muere en el calor”. Pero la ineficacia e inacción del Gobierno Regional, en una región que ya venía enfrentando la epidemia del dengue y leptospirosis, llevó al actual desborde.

Hasta en la muerte hay mezquindad, El MINSA mantiene la cifra de 75 fallecidos, cuando el Hospital Regional contabiliza 750 decesos solo en la semana del 02 al 09 mayo, con una tasa de muerte de un fallecido por hora, con pacientes que mueren sentados en sillas o tirados en los pasillos.

En las redes sociales que son los únicos medios de expresar algo en cuarentena, cada hora un nuevo amigo se va, cada hora una maestra clama “adiós amor, por qué te fuiste”, cada hora un padre despide a un hijo o un hijo despide a su padre. Y cada minuto muchos preguntan por el oxígeno, por el manómetro para el balón, por si saben de alguien que murió dejó su balón, y si lo alquila o lo vende.

Fuente: Euronews – Francisco Fuentes con AFP, EFE

Ante el abandono, la unidad

Incapaz y consumido por la corrupción en su gestión, el Presidente Regional, Elisbán Ochoa, ha optado por ocultarse. Pero el rol del Gobierno Central no es mejor. Por su responsabilidad se dejó contagiar a 150 médicos
al no darles debida protección. Varios ya han muerto por falta de oxígeno. El único nefrólogo de la ciudad a muerto en la primera línea y con él murió también el servicio de diálisis dejando a su suerte a cientos de pacientes. Lo mismo ha ocurrido con el único oncólogo, que ha muerto dejando sin posibilidad de atención a pacientes con cáncer en la ciudad.

El ministro Zamora llegó a la ciudad pero con las manos vacías. No trae respiradores ni camas UCI.

Para peor, funcionarios ligados a la gestión de Ochoa habían montado verdaderas redes mafiosas que se hacen de los medicamentos y los trajes de protección, para luego venderlos en el mercado negro.

En defensa de la vida y como respuesta a la muerte, convocados por un reconocido párroco, el pueblo de Loreto juntó más de un millón y medio de soles en un día para hacerse su propia planta de oxígeno con la esperanza de salvar vidas. Esta histórica acción ha demostrado que movilizados y organizados el pueblo puede cambiar su suerte.

A falta de salud médica la gente recurre a lo último: la medicina casera. Buscan cordoncillo o matico que dicen bajan la fiebre. Toman jengibre con limón. Hacen gárgaras con vinagre, queman eucalipto o toman agua de eucalipto…

Loreto, la isla bonita asentada a orillas del Amazonas, el río navegable más largo del mundo y rodeada de un gran bosque tropical cuna de la biodiversidad, clama por la vida de sus habitantes.

Tomar en nuestras manos la defensa de nuestra salud y condiciones de vida

Vizcarra quiere que creamos que “hizo todo los posible” frente a la epidemia de COVID. Pero los trabajadores y trabajadoras del país sabemos que más allá de una “cuarentena” llena de “huecos” y hambre, el gobierno apenas ha movido un dedo para hacer frente a la emergencia.

No sólo los hospitales colapsados de Iquitos, Chiclayo y Piura lo evidencian. También los miles de trabajadores y trabajadoras que nos vemos obligados a salir de nuestras casas para buscar sustento, mientras a las empresas le dan miles de millones de soles y facultades para quitarnos derechos. Nosotros lo decimos fuerte y claro: ¡Vizcarra es el principal responsable de las muertes y los contagios en el país!

Toda la mal llamada “izquierda” (el Frente Amplio, Nuevo Perú, Patria Roja…) y la dirigencia de las centrales sindicales como la CGTP, que colaboran con el gobierno, también tienen responsabilidad por dejar a Vizcarra “jugar solo” en esta situación. ¡Nada debemos esperar de esas organizaciones traidoras!

La única salida que tenemos, quienes hacemos parte del pueblo pobre y trabajador, es tomar en nuestras manos la defensa de nuestra salud y condiciones de vida. Urge reactivar las organizaciones populares (Comités de vaso de leche, Comedores populares, Asociaciones vecinales…). Ahí donde han continuado funcionando, hay que fortalecerlas para que canalicen nuestros problemas y nos preparemos para luchar organizados.

En la medida en que el gobierno y los empresarios nos obligan a volver a las fábricas, hay que poner en pie nuestros sindicatos. Debemos realizar asambleas, discutir cuáles son nuestros problemas y votar acciones de lucha contra la política del gobierno que ha facilitado la imposición de la suspensión perfecta de labores, y pronto abrirá la puerta a los ceses colectivos. Si queremos superar el COVID y el hambre, tenemos que derrotar a Vizcarra – CONFIEP. Y para hacerlo, preservando nuestra salud, es requisito organizar la respuesta de forma unificada, levantando nuestras demandas más urgentes:

¡Salario, comida y trabajo para el pueblo pobre! ¡Salario de 2500 soles para cada persona que se quedó sin trabajo mientras dure la crisis sanitaria y económica!

¡Abajo la suspensión perfecta de labores (D.U. 038 y D.S.011)! ¡Prohibición de despidos! ¡Que las empresas que aduzcan “problemas económicos” pasen bajo control de los trabajadores!

¡Dinero para la salud, no para los bancos y empresas!

¡Medicinas, mascarillas y alcohol gratuito para el pueblo! ¡Retiro de las patentes de las medicinas necesarias para enfrentar la epidemia! ¡Desinfección sistemática de las calles de los barrios populares!

¡Impuesto al patrimonio de las grandes empresas para financiar la emergencia sanitaria y social!

¡Nacionalización de las empresas que no paguen sus deudas tributarias o se resistan a pagar el impuesto especial!

¡Confiscación de cuentas y bienes de las autoridades involucradas en actos de corrupción para ponerlos al servicio de la lucha contra la epidemia!

¡Por un gobierno de las organizaciones obreras y populares para garantizar la lucha contra el COVID!

Salud: Colapsada desde antes del Covid-19

Por Mauricio Meca

Médicos con bolsas de plástico atendiendo durante la emergencia, hospitales sin balón de oxígeno, muertos en los pasillos de los nosocomios, personas que mueren en casa o en una cochera del hospital esperando ser atendidos y peor aun esperando se desocupe un respirador artificial, este es el escenario nacional que por medio de las redes sociales se denuncia a diario; pero para el ministro de salud, Zamora, no hay un colapso mientras puedan mover una cama.

En contraste a la realidad de los hospitales nacionales, el sector privado tiene pruebas moleculares y rápidas que están costando S/. 569 y 160 respectivamente y disponen de camas UCI muy bien implementadas para un internamiento, solo que para salvar la vida una persona asegurada tiene que desembolsar S/. 60 mil ($17,5 mil) en promedio.

En medio de la crisis sanitaria, los consorcios de la salud siguen lucrando, mientras continúen gobernando los ineptos y los defensores de los intereses privados, nos conducirán a la muerte y aun falso dilema, salvar la economía o la vida.

  1. ¿Por qué hace agua el plan contra el covid-19?

Déficit en infraestructura: de plano entramos a esta pandemia con un sistema de salud en crisis. Esto como consecuencia de 30 años de una política que gradualmente a privatizado la salud, la cual se ha expresado básicamente en dos aspectos; primero, la decisión política de desfinanciar la sanidad que ha impedido tener condiciones óptimas de atención; segundo, servida la mesa y con el viejo cuento de “aliviar al saturado seguro social”, crearon el marco legal para que grandes corporaciones empresariales (Credicorp, Breca, Intercorp, etc) puedan intervenir en la salud, adueñarse de todos los eslabones de la cadena de salud desde aseguradoras, clínicas, farmacias convirtiéndose así en oligopolios que fijan precios y los elevan a su antojo sin ningún control del Estado. De esta forma se han llenado los bolsillos con la salud del pueblo.

Cuarentena tardía e inefectiva: Este gobierno demoró 10 días desde la aparición del caso 1 para decretar la cuarentena y el cierre de las fronteras, para ese momento ya habían 71 casos (16/03). Al igual que otros presidentes de la región, para Vizcarra peso más la operatividad de los negocios capitalistas antes que la salud, la diferencia es que en tierra de ciegos el tuerto es rey, al lado de Bolsonaro y otros impresentables Vizcarra es un grandioso presidente. Pero a pesar de llevar la delantera en la región, las condiciones sociales de la población, la extrema pobreza, la informalidad laboral, la limitación de acceso al agua, el hacinamiento de las viviendas y de centros de abastos, entre otros factores han hecho que a la actualidad seamos el 3er país de la región con más infectados. Ni los ridículos bonos, ni las botas militares lograron contener la miseria estructural (económica y cultural) que acumula décadas.

Faltan de pruebas rápidas y moleculares: otra recomendación fundamental de la OMS para controlar la pandemia era la aplicación masiva de pruebas, principalmente las moleculares por la precisión en el diagnóstico. Sin esta medida no era posible diagnosticar, aislar y dar un tratamiento eficiente a la población. Si bien las leyes del capitalismo provocaron una serie de problemas como la elevación de los precios por ser un bien escaso y demandado por otras naciones, las confiscaciones en puertos y aeropuertos por parte otros gobiernos y retrasos en la llegada de las pruebas; la política de Vizcarra ha facilitado una vez más la intervención de las empresas que ven como un negocio la salud, ahí tenemos la inversión de Intercorp (dueños de del 90% de cadenas de farmacias) para crear pruebas moleculares a una escala insuficiente, y también ha dejado que el sector privado (135 empresas) importen pruebas de dudosa calidad y que cobren lo que se les de la gana. Si eso no fuera poco el gobierno adquirió 700 mil pruebas rápidas a Orient Gene Biotech, la cual no cuenta con certificado del gobierno chino, es decir tenemos pruebas que pueden dar falsos negativos con un sobrecosto por la corrupción. El gobierno ante la carencia nunca decretó la reconversión de empresas industriales para producir pruebas a gran escala.

Faltan camas UCI: cuando observamos que mueren las personas en las pasillos por que no acceden a una cama UCI (cama multipropósitos, monitor de funciones vitales, ventilador mecánico y un aspirador de secreciones) es evidente que hay un déficit.

Hace casi un mes el médico intensivista, Jesús Valverde, presidente de la Sociedad Peruana de Medicina Intensiva (SOPEMI), quien se encuentra en la primera línea en el Hospital Dos de Mayo, señalaba que a nivel nacional (Minsa, Essalud, FF.AA. y clínicas) existían 820 camas UCI y que el 80% estaban ocupadas por pacientes que no presentaban COVID-19 por lo que camas disponibles eran tan solo 164. Sobre las 504 camas UCI que se jactaba el gobierno de haber implementado para uso exclusivo de COVID, Valverde era incrédulo, pues mencionaba que los hospitales emblemáticos en Lima tenían 12 o 15 camas nuevas como máximo, y si a esta cifra esto se le sumaba las 164 camas disponibles desconfiaba en que llegarían a la cifra de 504.

El cuadro es similar al de los test, el precio de los ventiladores se disparó ($ 15 mil – 70 mil) y el lote de 500 ventiladores que compro el gobierno para llegar a la meta de 1000 camas UCI aún no llega, mientras tanto la población sigue muriendo.

Falta personal médico calificado: Zamora dice ahora que ya hay casi mil camas UCI, pero el problema más grave como señalaba Valverde, es la ausencia de personal calificado para atender una unidad de UCI. En cada unidad UCI con 6 pacientes, se necesita de un medico intensivista, tres enfermeras y dos técnicos en enfermería y solo hay 700 médicos intensivistas y debería haber 1400 como mínimo a nivel nacional. Reveló que la mayoría del personal de UCI trabajan en dos lugares para suplir la falta de recursos humanos que hay en el sistema de salud y que esto es un peligro pues no pueden controlar que, ante un posible personal UCI infectado, lleven el virus de un hospital a otro, a la vez señalaba que no les aplican pruebas rápidas para evitar el riesgo. De qué sirve tener 100 camas UCI en el Hospital de Ate si por falta de personal solo pueden están operativas 20.

Para remate, abundan las denuncias del personal médico por falta de equipos de bioseguridad y de las pésimas condiciones laborales como los contratos CAS, donde no tienen seguro de vida, ni vacaciones, CTS, etc.

Qué se espera para derogar esos precarios regímenes laborales, pero si es operativo para aplicar la suspensión perfecta de labores a favor del empresariado.

No se financia la emergencia: Estos enormes problemas tienen un problema de fondo, la plata. No es posible que el gobierno no destine cuantiosos recursos para financiar la emergencia sanitaria, no es posible que se engañe al pueblo haciendo creer que ya hizo bastante, cuando el gobierno reasigna presupuesto mientras endeuda al país para salvar a las empresas. La misma política de austeridad que se aplica hace 30 años y que nos ha llevado a esta situación de calamidad. Finalmente la factura la pagamos la clase trabajadora con nuestras vidas.

2. La crisis de la salud también es responsabilidad de Vizcarra

Como vemos, las medidas del gobierno de Vizcarra en materia de salud, al igual que una cañería rota, hace agua; sin embargo son éstas medidas, sumado a la demagogia del gobierno, el marketing político de los medios, y el respaldo de la izquierda reformista (nuevo Perú y Frente Amplio) lo que le ha permitido elevar su popularidad. Una red de engaños que ha colocado al gobierno como un gran general en la guerra contra el covid19 y que al mismo tiempo voltea la tortilla y señala como culpable a la “gente”, a su hambre, a su hacinamiento, a su miseria cultural como principal causa de la expansión del virus. Pero la demagogia tiene un límite, cuando la verdad ya no puede maquillarse el gobierno ya no dice esta boca es mía.

Recordemos que el Vizcarra tiene ya dos años en el puesto y por tanto ha decidido dos presupuestos públicos, el último representa el 2,2% del PBI cuando la recomendación de la OMS es destinar el 6%. Pero como dijimos antes la privatización de la salud, no solo es desfinanciarla, también es profundizar el marco legal para que los empresarios lucren con la salud, ahí tenemos que la gran meta del Ministerio de Salud de aquí a 4 años es que el 70% de los Hospitales que están bajo su cargo en Lima Metropolitana sean operados por el sector privado de acuerdo a la normativa de las Asociaciones Publico Privadas (APP) bajo las modalidades de bata blanca, verde y gris, a la que diversos gremios de salud se oponen por precarizar su empleo. Esta legalidad, las APP, así como la relacionada a las Entidades Prestadoras de Salud (EPS), es intocable para el gobierno, actúa como un gendarme en defensa de los intereses patronales.

Esa actitud es más criminal en estos momentos porque los dueños de la salud en el país siguen lucrando durante la crisis, y porque en lugar de utilizar su infraestructura para atender a quienes lo necesitan, permite que solo se salven los que pueden costearse un tratamiento en las clínicas.

3. ¿Hay otra salida?

Sí hay salida, sí se puede salvar la economía y la salud de la población por eso la discusión en realidad es cuál de las clases pagará el costo de ello. La condición para ello es reconocer quienes son nuestros enemigos y los culpables de los miles de muertos que a diario pone la clase trabajadora, quitarle la careta a este gobierno genocida que salvaguarda la vida y los negocios de los capitalistas a costa de las nuestras y también luchar para imponer medidas anticapitalistas, es decir, socialistas. Por eso:

Necesitamos la continuidad de la cuarentena y medidas de aislamiento social efectivo. Paralización sin excepción las actividades industriales y mineras, como de toda empresa no vinculada a los bienes y servicios esenciales, decretando sanciones drásticas y hasta la expropiación sin pago de empresas que infrinjan la prohibición.

Necesitamos un gran aumento presupuestal para el sector salud, que se refleje en la consecución de materiales de bioseguridad, en respiradores mecánicos, en camas UCI, en los test moleculares y serológicas para aplicarlos a los que están expuestos al contagio. No necesitamos un gobierno que reasigne presupuesto de otras carteras ministeriales para la cartera de Salud, un engaña muchacho del populismo de Vizcarra.

Necesitamos reconvertir empresas para la producción masiva de mascarillas, respiradores mecánicos, equipos de bioseguridad.

Necesitamos contratar a todo el personal de salud necesario: médico, técnico médico, enfermería y servicios generales (personal de limpieza, comedor, etc) con capacitación, equipamiento y protección adecuados para un servicio de salud óptimo frente a la crisis. Necesitamos que estén bien remunerados y con estabilidad laboral. No necesitamos un gobierno que mantiene en pie regímenes de contratación como CAS, o las modalidades de bata gris, verde y blanca que recortan derechos laborales.

Para financiar este plan debemos cobrar un impuesto a las grandes empresas y expropiar las clínicas privadas y la fortuna de los que vilmente se enriquecieron con la salud en estos 30 años para ponerlas al servicio de la atención de la emergencia. No necesitamos un gobierno que destine recursos del Estado al bolsillo de los empresarios.

Necesitamos la respuesta organizada de los trabajadores de la salud, como la de las enfermeras del Hospital Hipólito Unanue.

Necesitamos un Seguro Único de Salud, gratuito público y de calidad para todos los peruanos y extranjeros que residen en el país. No necesitamos EPS que lucran con nuestra salud.

Esto significa luchar para tomar el poder político y económico de la sociedad, que está en manos de la burguesía mundial, y disponer los enormes recursos materiales al servicio de atender las necesidades de la mayoría de la población. Y esto solo será posible por medio de una planificación económica socialista, que acabará con la anarquía asesina del modo de producción capitalista. En pocas palabras, el momento plantea la urgencia de organizarse alrededor de un programa revolucionario.

La covid-19 desnuda la crisis del Sistema de Salud Público

La llegada del virus al Perú ha evidenciado rápidamente las nefastas consecuencias de 30 años de privatización de la salud por parte de los gobiernos de turno, tales como la insuficiente contratación de personal, la falta de implementos de bioseguridad, de infraestructura, de camas, etc. Una breve radiografía del pésimo sistema de la sanidad nos permite darnos cuenta como las medidas de Vizcarra en relación a la contención y mitigación de la pandemia han sido y son insuficientes, y sobre todo repasar el cómo llegamos a esta situación de la salud (privatización), ambas cuestiones nos plantea la necesidad de demandar un plan obrero popular para salvarnos.


I. Una breve radiografía del sistema de salud

I.1. Déficit en infraestructura:

El gobierno inyectó S/. 100 millones el 11 de marzo al Ministerio de Salud (Minsa) para atender la emergencia sanitaria[i], sin embargo muchos especialistas han manifestado que son insuficientes. El decano del Colegio Médico del Perú (CMP), Miguel Palacios, manifestó que el dinero no alcanzará para resolver las falencias en infraestructura y salubridad de los nosocomios públicos del país. Agregando que “a nivel nacional, el 80% de hospitales de los niveles II y III tienen déficit de infraestructura[ii]. Lo que significa que los hospitales, en lugar de ser un espacio para curarse, pueden ser, si es que ya no lo son, focos infecciosos porque en su mayoría no cuentan con agua y jabón principalmente.

Foto: La República

I.2. ¿Y los test… pa cuándo?:

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó adoptar estrategias de prevención, contención y mitigación para controlar la pandemia. Una importante medida de mitigación para evitar la propagación del virus ha sido la inmovilidad social, ya que nos encontrábamos en fase 3[iii]. Aun cuando fue una medida tardía, sin duda le ha significado elevar su aprobación al gobierno y que también muchas personas perciban que, a diferencia de otros países latinoamericanos, el gobierno de Vizcarra sea uno que “piensa en la salud de las personas antes que la economía”; pero nada más lejos que la realidad, pues la otra medida trascendental orientada a extinguir la pandemia es hacer pruebas para diagnosticar, aislar y tratar a las personas infectadas, esta medida según la OMS es la columna vertebral de la respuesta frente al covid-19[iv].

Desde el 6 de marzo hasta el 7 de abril el gobierno aplicó 21,555 pruebas moleculares[v], lo que en promedio serian mil testeos diarios; una cifra ridícula al compararla con estrategias exitosas como la de Corea del Sur o la de Alemania con casi 20 mil y 70 mil testeos por día respectivamente[vi]. Sin embargo el promedio de testeos diarios aumento a 10 mil desde la llegada de un lote de 150 mil pruebas serológicas (rápidas) y por tanto la falsa idea que había pocos contagiados se desplomo . El ministro Zamora en una reciente entrevista confiesa que a pesar de tener los equipos para realizar 5 mil testeos moleculares diarios, esto no se hace porque no hay insumos suficientes y garantiza que durante los próximos 2 meses tendrá la entrega de 350 mil test[vii]. Con esta declaración lo que queda claro es que el gobierno esta aplicando testeos rápidos, y aunque son importantes en esta situación, tienen un 30% de error en el diagnóstico por lo que son complementarias, no pueden ni deben sustituir a las pruebas moleculares (las que realmente dan un diagnóstico).

El escenario se agrava por el insuficiente stock de pruebas moleculares y porque se acaban los reactivos para los análisis, a ello se suma el retraso con que se han hecho las compras[viii], el retraso con el que llegan los test[ix].

Mientras ocurre esto, Vizcarra y sus ministros culpan a Trump y a las leyes del mercado (al capitalismo que defienden) por el exceso de demanda y por el retraso de los envíos[x], al mismo tiempo que condena a la población que tiene hambre y que sale a buscarse un ingreso de no acatar el aislamiento, así cuando el sistema de salud colapse y busquen culpables apuntaran al comportamiento de la población y no a su ineptitud.

I.3. ¡No hay cama pa tanta gente!

El ex presidente del Instituto Nacional de Salud (INS) Omar Trujillo y Maguiña, vicedecano del CMP, consideraban que la cifra de infectados oscilaría entre 10 a 30 mil[xi]. En función de esas predicciones y teniendo en cuenta que cerca del 20% de los infectados requieren hospitalización y que el 6% de esa cantidad necesita respirador mecánico, se necesitarían 2000 camas y 120 camas UCI con respiradores como mínimo respectivamente.

Pero ¿cuál es la capacidad hospitalaria en el Perú? un artículo de la BBC donde señala la capacidad hospitalaria de América Latina muestra que el Perú por cada 10 mil habitantes tiene 16 camas[xii]. Una cifra que se acerca los datos del MINSA (2015), donde apunta que en total hay 49,482 camas (15,9 por 10 mil habitantes)[xiii], y en relación a camas UCI, tenemos solo 2 por cada 100 mil habitantes. Cuando la recomendación de la OMS es de 80 camas por 10 mil habitantes, y 10 camas UCI por 100 mil habitantes.

Por otro lado el presidente de la Sociedad Peruana de Medicina Intensiva (Sopemi), Jesús Valverde, sostiene que tienen 820 camas UCI, y que el 90% están ocupadas, solo disponen de 82 camas para tratar casos graves de covid-19[xiv]. Pero Vizcarra nos habla que a nivel nacional hay 504 camas UCI de 100 que había disponibles al inicio de la emergencia, y dice que llegara a mil para finales de abril. Sin embargo 3 personas murieron en el Loayza[xv] sin recibir la atención necesaria y otros pugnan por acceder a una cama, a un respirador, y a ser trasladados al famoso Hospital de Ate que se declaró saturado el 1 de abril[xvi], mientras Vizcarra anunciaba frente a cámaras que solo 19 personas estaban haciendo uso de las 40 camas UCI disponibles en Ate,  la realidad desmiente a Vizcarra.

I.4. ¿Y los ventiladores mecánicos?

Otro factor importante que permite establecer si se podrá atender o no la pandemia es la cantidad de ventiladores o respiradores mecánicos. Del punto anterior estimábamos que se necesitarían 120 respiradores como mínimo. Según la consultora Global Health Intelligence, a través en una encuesta que hizo a la capacidad hospitalaria tanto del sector público como privado de 12 países de América Latina en el 2019, encontraba que en promedio solo el 20% del total de respiradores que disponen los países son útiles para enfrentar al covid-19. En ese sentido indican que en teoría Perú tendría 329 equipos disponibles de un total de 1648, y una tasa de 5,1 por cada 100 mil habitantes, ocupando el penúltimo lugar[xvii].

Asimismo, el gerente central de operaciones del Seguro Social de Salud (EsSalud), el médico Óscar Ugarte, señaló el 25/03/20 que EsSalud cuenta con 657 ventiladores mecánicos, de los cuales 584 estarían en servicio, por lo que solo 113 estarían disponibles[xviii], y Jesús Valverde menciona que hay 900 ventiladores a nivel nacional y solo 10% pueden usarse.

Foto: Redacción Ojo

Al pretender corroborar con fuentes oficiales, resulta complicado por el hermetismo sobre esta información. Lo único oficial es que hay 788 personas hospitalizadas y 142 respiradores mecánicos. A estas alturas, tampoco se tiene información de cuantos respiradores tiene el sector privado, y mucho menos si están a disposición de la emergencia nacional, o si solo esta para un sector pudiente de la población. Lo que sí se sabe es que la Confiep compro en China 200 respiradores que llegaran en mayo, ¿será que la clase burguesa asegura para ellos y sus clínicas estos equipos?[xix]

La saturación de este vital equipo tiene un efecto mortal en los no puedan acceder a él, por lo que se debe utilizar todos los equipos disponibles a nivel nacional, incluso del sector privado, no hacerlo y dejar que se emplee en función de tu capacidad adquisitiva sería un crimen del gobierno.

I.5. El abandono a los trabajadores de la salud:

Decenas de médicos de distintas regiones del país se vienen quejando por falta de implementos en los hospitales. El doctor Miguel Palacios ya lo venía denunciando días atrás, que no se le estaba dando los implementos necesarios al sector salud, como gafas, mascarillas, guantes, batas especiales y todas las condiciones necesarias para trabajar. De ahí que ha habido protestas justas como la del día domingo 22/03/20 por parte de médicos y enfermeras quienes al final vergonzosamente fueron detenidos por la policía.

Uno de los casos más perturbadores ha sido el del hospital de María Auxiliadora del distrito de San Juan de Miraflores. Donde la mitad del personal, o sea más de mil trabajadores, fueron enviados a guardar reposo en sus domicilios. Según el director del hospital, Jorge Coello Vásquez, fue debido a la falta de pruebas para detectar la covid-19, ya que solo habían dispuesto de 20. Estas condiciones laborales a la que están sometidos, y que el actual gobierno es responsable, ha provocado que 50 médicos estén infectados con la covid-19.

Fuente: Canal N -Médicos de Cayetano Heredia protestan durante emergencia sanitaria

Pero si eso no fuera suficiente Jesús Valverde menciona que no hay el equipo humano suficiente para que operen los equipos que el gobierno implementa, y que ese es el recurso más importante en estos momentos, porque se necesitan 700 médicos intensivistas y 2 mil enfermeras, de que sirve 50 camas UCI con respiradores si no existen intensivistas preparados para manejar los casos[xx]. También hay que decir que el 50% de médicos que trabajan en el Estado tiene un contrato precario tipo CAS o de locación de servicio y sin seguro de vida, vacaciones, cts, etc.[xxi]

II. La privatización como causante del abandono de la salud pública

Esta breve radiografía no es más que la consecuencia de políticas para privatizar la salud. Esta medida, así como la privatización del agua, de la educación, o las permanentes políticas para flexibilizar el trabajo son las patas de un mismo plan perverso que hemos enfrentado a diario, ya sea en tiempos de la dictadura fujimorista o de “democracia”. Distintos regímenes, distintos gobiernos; el mismo plan aplicado fielmente durante 30 años. Ese es el famoso plan neoliberal.

Para entender como se ha dado la privatización de la salud, hay que saber que esto ha sido progresivo, y que es un conjunto de medidas las que han configurado el desastre que evidenciamos hoy.

Fuente: Iñaki y Frenchy

II.1. Asfixia Presupuestal:

Una de esas medidas, que es fundamental, es en relación al financiamiento del Estado peruano a la salud (2,2% PBI para el 2020)[xxii], el cual es de los más bajos en la región y es la mitad de lo que recomienda la OMS (6%). Esta decisión política de desfinanciar la salud pública y que aplicaron todos los gobiernos de los últimos 30 años han tenido dos consecuencias nefastas: primero, un terrible impacto en las condiciones de los hospitales, en la infraestructura y en la adquisición de equipos tecnológicos para análisis y tratamiento, en reducción del personal médico, etc. Para ejemplificar las consecuencias de ello bastaría con que cada uno recuerde su traumática experiencia con el seguro social (SIS o Essalud), sea porque nos dan cita para meses después, no hay disponibilidad de cuartos para operar, se malogro un equipo de evaluación, no hay medicinas, o por un mal diagnóstico, etc.

II.2. La intervención de capitales privados en la salud:

La segunda consecuencia está relacionada a la primera, el no tener condiciones óptimas de atención por la asfixia presupuestal planteo la necesidad de tomar medidas para “aliviar al saturado seguro social”, con esta excusa, usada hasta el día de hoy, crearon el marco legal para que grupos económicos puedan intervenir en la salud:

1. La primera norma que legaliza el lucro con la salud se da en el año 1997 cuando Fujimori promulga la ley de Modernización de Seguridad Social, con la que crearon las Entidades Prestadoras de Salud ­­(EPS) con el pretexto de descongestionar los hospitales del Seguro Social, y en menos de un año las aseguradoras del grupo financiero Credicorp y Breca formaron Pacifico EPS y Rímac EPS respectivamente. Con el pasar de los años otros grupos crearon más EPS pero las mencionadas han llegado a tener el 77% de un total de casi 2 millones de afiliados. El negocio resulto muy lucrativo y nunca cumplió el “objetivo” con el que se creó.

Fuente: Ojo público

2. Luego vino la segunda norma promulgada por Alan García en el 2009, la ley Marco de Aseguramiento Universal en Salud, con esta ley el SIS podía alquilar servicios de clínicas privadas para los asegurados pues la capacidad de atención de los hospitales estaban saturadas. Este déficit del sistema de salud fue aprovechado por 8 grupos económicos, que con fortísimas inversiones se apropiaron de todos los eslabones de la cadena de salud desde aseguradoras, clínicas, farmacias convirtiéndose así en oligopolios[xxiii]. Y tal como ocurre en otros sectores productivos, donde hay oligopolios, se puede fijar y alzar los precios, por eso cobran lo que quieren[xxiv].

3. Otra medida son las famosas Asociaciones Público Privadas (APP), aunque no aplica únicamente para el sector salud. Creada otra vez por Fujimori en el año 96, una ley que permitía la entrega en concesión al sector privado de obras y servicios públicos. En el 2008 Alan García le da una Ley Marco para agilizar su funcionabilidad y en el 2014 Humala crea el Reglamento para que entre en funcionamiento la ley de García. Desde entonces tenemos que esta forma de tercerizar los servicios de la salud tanto en Essalud como en el Minsa generan un gran interés en el sector privado por los lucrativos contratos con el Estado. Las modalidades de APP en las salud son 3: bata blanca, gris y verde, e implica que el Estado no sea quien contrate al personal sino que lo coloque la empresa licitada, lo que generado el rechazo de los gremios sindicales de la salud por la afectación a sus derechos laborales. Pero veamos algunos ejemplos para horrorizarnos:

  • La tercerización de los servicios del Instituto Nacional de Salud del Niño en el 2014 a manos del Consorcio Gestora Peruana de Hospitales haciéndose cargo de la operación y mantenimiento de más de 16 mil equipos, de los servicios de limpieza, alimentación y seguridad, del equipamiento clínico y del mantenimiento de la infraestructura con la cual han sacado una jugosa ganancia.
  • Otro ejemplo de esto es que el MINSA decidió que el sector privado mantenga y opere siete hospitales y cinco instituciones especializadas, con más de 50 años, bajo el esquema de “bata gris” (lavandería, vigilancia, mantenimiento de infraestructura y de equipamiento) el cual no incluye el servicio médico y administrativo[xxv]. Entre los hospitales figuran, Loayza, Dos de Mayo, Casimiro Ulloa y otros. Para Juan Herrera Chejo. La meta del Minsa es que dentro de 4 años el 70% de hospitales que administra en Lima sean operados bajo esas modalidades.

III. Necesitamos fortalecer la organización obrera y popular para garantizar nuestra salud y dignidad

Fuente: Iñaki y Frenchy

“Somos carne de cañón, se nos está obligando ir a la guerra sin armas”, expreso un médico.

Los trabajadores de la salud, de las fábricas, de la limpieza pública, etc. Obreras y obreros de todo el mundo están en la primera línea enfrentando esta pandemia, poniendo en peligro sus vidas a diario. Mientras los causantes de la degradación del sistema de salud se enriquecieron durante estos años y aseguraron sus vidas y sus negocios; y mientras Vizcarra militariza más las calles para controlar posibles disturbios y aplica medidas ineficaces para la mitigación de la pandemia. No podemos resignarnos a esperar que pase lo peor, necesitamos un plan para salvar a los trabajadores y el pueblo, pero tenemos que saber que no vendrá de las manos de Vizcarra ni de los empresarios.

Necesitamos la continuidad de la cuarentena y medidas de aislamiento social efectivo. Paralización sin excepción las actividades industriales y mineras, como de toda empresa no vinculada a los bienes y servicios esenciales, decretando sanciones drásticas y hasta la expropiación sin pago de empresas que infrinjan la prohibición.

Necesitamos un gran aumento presupuestal para el sector salud, que se refleje en la consecución de materiales de bioseguridad, en respiradores mecánicos, en camas UCI, en los test moleculares y serológicas para aplicarlos a los que están expuestos al contagio. No necesitamos que se reasigne presupuesto de otras carteras ministeriales para la cartera de Salud, un engaña muchacho del populismo de Vizcarra.

Necesitamos reconvertir empresas para la producción masiva de mascarillas, respiradores mecánicos, equipos de bioseguridad.

Necesitamos contratar a todo el personal de salud necesario, médico, técnico médico, enfermería y servicios generales (personal de limpieza, comedor, etc) con capacitación, equipamiento y protección adecuados para un servicio de salud óptimo frente a la crisis. Necesitamos que estén bien remunerados y con estabilidad laboral. No necesitamos regímenes de contratación como CAS, o las modalidades de bata gris, verde y blanca que recortan derechos laborales.

Para financiar este plan debemos cobrar un impuesto de emergencia a las grandes empresas y expropiar las clínicas privadas y la fortuna de los que vilmente se enriquecieron con la salud en estos 30 años para ponerlas al servicio de la atención de la emergencia No necesitamos que el gobierno destine recursos del Estado al bolsillo de los empresarios.

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Foto: Salud con lupa

Necesitamos la respuesta organizada de los trabajadores de la salud, como la de las enfermeras del Hospital Hipólito Unanue que se pararon en la puerta con carteles, exigiendo que les brinden los implementos biomédicos necesarios (7/04/20) o las diversas denuncias del Colegio de Médicos sobre la infraestructura, instrumentos en los hospitales y centros de salud.

Necesitamos un Seguro Único de Salud, gratuito público y de calidad para todos los peruanos y extranjeros que residen en el país. No necesitamos EPS que lucran con nuestra salud.

Por último, desde una perspectiva marxista, sí existe una forma de salvar las vidas y la economía en el mundo. La verdadera discusión es cuál de las clases pagará el costo de ello. O ellos (la clase explotadora) o nosotros (la clase explotada).

Desde el punto de vista de la clase trabajadora, sí es posible salvar millones de vidas y también salvar del colapso la economía mundial. La condición para ello es luchar para imponer medidas anticapitalistas, es decir, socialistas.

Para garantizar una cuarentena total en todos los sectores no esenciales, sin pérdida de empleos ni rebajas de los salarios; un ingreso mínimo digno para los trabajadores informales y autónomos; atención médica universal y de calidad para los enfermos; etc.,  es necesario, entre otras medidas urgentes, confiscar y socializar la industria de la tecnología médica y farmacéutica; tomar el control y socializar el sistema financiero global; confiscar y socializar las grandes redes de hoteles, inmuebles abandonados y espacios de ocio para atender a los enfermos y abrigar a los indigentes…Y todo bajo control obrero y popular democráticamente autoorganizado. Con estas medidas existirán recursos de sobra para, entre otras cosas, construir nuevos hospitales o para una inversión pesada, libre del control del mercado capitalista, en la investigación científica. En pocas palabras, el momento plantea la urgencia de organizarse alrededor de un programa revolucionario.

Esto significa luchar para tomar el poder político y económico de la sociedad, que está en manos de la burguesía mundial, y disponer los ingentes recursos materiales al servicio de atender las necesidades de la mayoría de la población. Y esto solo será posible por medio de una planificación económica socialista, que acabará con la anarquía asesina del modo de producción capitalista.


[i] https://www.gob.pe/institucion/minsa/noticias/108694-minsa-dispondra-de-100-millones-de-soles-para-luchar-contra-coronavirus-covid-19

[ii] https://larepublica.pe/sociedad/2020/03/14/coronavirus-en-peru-80-de-hospitales-no-estan-preparados/

[iii] https://gestion.pe/mundo/fases-del-coronavirus-cuales-son-y-que-significa-cada-una-de-estas-nnda-nnlt-noticia/

[iv] https://www.google.com/amp/s/www.consalud.es/pacientes/especial-coronavirus/oms-pide-incremente-numero-pruebas-covid-19-aislen-casos-leves_75932_102_amp.html

[v] https://gestion.pe/peru/coronavirus-peru-tenemos-la-capacidad-de-procesar-2300-pruebas-moleculares-al-dia-minsa-victor-zamora-covid-19-coronavirus-pruebas-rapidas-nndc-noticia/?ref=gesr

[vi] https://gestion.pe/peru/compra-de-pruebas-de-diagnostico-seran-suficientes-para-controlar-el-coronavirus-en-peru-pandemia-estado-de-emergencia-kits-de-diagnostico-de-coronavirus-noticia/

[vii] https://saludconlupa.com/entrevistas/si-queremos-regresar-a-la-normalidad-la-unica-forma-sera-convertir-la-vacuna-o-el-medicamento-en-bienes-publicos/

[viii] https://gestion.pe/peru/coronavirus-ins-recien-firmo-ayer-la-compra-de-pruebas-moleculares-en-peru-compras-noticia/?ref=gesr

[ix] https://idl-reporteros.pe/pais-a-prueba/

[x] https://idl-reporteros.pe/el-martillo-y-el-baile/

[xi] https://larepublica.pe/sociedad/2020/03/14/coronavirus-en-peru-80-de-hospitales-no-estan-preparados/

[xii] https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-51916767

[xiii] http://www.minsa.gob.pe/estadisticas/estadisticas/indicadoresSalud/recursos/camas/CAMASMacros.asp?00

[xiv] https://saludconlupa.com/entrevistas/sin-respiro-unidades-de-cuidados-intensivos-necesitan-700-medicos/

[xv] https://convoca.pe/covid-19-peru-enfrenta-coronavirus

[xvi] https://conexionvida.net.pe/2020/04/06/hospital-de-ate-estaria-saturado-por-casos-de-coronavirus/

[xvii] https://interferencia.cl/articulos/exclusivo-asi-esta-preparada-america-latina-para-el-covid-19-en-cuanto-infraestructura

[xviii] https://convoca.pe/agenda-propia/essalud-destinara-200-de-sus-697-respiradores-mecanicos-para-atender-pacientes-graves

[xix] https://elcomercio.pe/lima/coronavirus-este-es-y-asi-funciona-el-ventilador-mecanico-creado-por-ingenieros-peruanos-noticia/

[xx] https://saludconlupa.com/entrevistas/sin-respiro-unidades-de-cuidados-intensivos-necesitan-700-medicos/

[xxi] https://wayka.pe/seis-hospitales-del-minsa-seran-administrados-por-el-sector-privado-al-2020/

[xxii] https://larepublica.pe/economia/2019/11/22/presupuesto-2020-se-destinara-18-mil-495-millones-para-el-sector-salud/

[xxiii] https://ojo-publico.com/93/los-duenos-de-la-salud-privada-en-el-peru

[xxiv] http://pedrofrancke.com/2018/02/02/oligopolio-farmaceutico/