La covid-19 desnuda la crisis del Sistema de Salud Público

La llegada del virus al Perú ha evidenciado rápidamente las nefastas consecuencias de 30 años de privatización de la salud por parte de los gobiernos de turno, tales como la insuficiente contratación de personal, la falta de implementos de bioseguridad, de infraestructura, de camas, etc. Una breve radiografía del pésimo sistema de la sanidad nos permite darnos cuenta como las medidas de Vizcarra en relación a la contención y mitigación de la pandemia han sido y son insuficientes, y sobre todo repasar el cómo llegamos a esta situación de la salud (privatización), ambas cuestiones nos plantea la necesidad de demandar un plan obrero popular para salvarnos.


I. Una breve radiografía del sistema de salud

I.1. Déficit en infraestructura:

El gobierno inyectó S/. 100 millones el 11 de marzo al Ministerio de Salud (Minsa) para atender la emergencia sanitaria[i], sin embargo muchos especialistas han manifestado que son insuficientes. El decano del Colegio Médico del Perú (CMP), Miguel Palacios, manifestó que el dinero no alcanzará para resolver las falencias en infraestructura y salubridad de los nosocomios públicos del país. Agregando que “a nivel nacional, el 80% de hospitales de los niveles II y III tienen déficit de infraestructura[ii]. Lo que significa que los hospitales, en lugar de ser un espacio para curarse, pueden ser, si es que ya no lo son, focos infecciosos porque en su mayoría no cuentan con agua y jabón principalmente.

Foto: La República

I.2. ¿Y los test… pa cuándo?:

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó adoptar estrategias de prevención, contención y mitigación para controlar la pandemia. Una importante medida de mitigación para evitar la propagación del virus ha sido la inmovilidad social, ya que nos encontrábamos en fase 3[iii]. Aun cuando fue una medida tardía, sin duda le ha significado elevar su aprobación al gobierno y que también muchas personas perciban que, a diferencia de otros países latinoamericanos, el gobierno de Vizcarra sea uno que “piensa en la salud de las personas antes que la economía”; pero nada más lejos que la realidad, pues la otra medida trascendental orientada a extinguir la pandemia es hacer pruebas para diagnosticar, aislar y tratar a las personas infectadas, esta medida según la OMS es la columna vertebral de la respuesta frente al covid-19[iv].

Desde el 6 de marzo hasta el 7 de abril el gobierno aplicó 21,555 pruebas moleculares[v], lo que en promedio serian mil testeos diarios; una cifra ridícula al compararla con estrategias exitosas como la de Corea del Sur o la de Alemania con casi 20 mil y 70 mil testeos por día respectivamente[vi]. Sin embargo el promedio de testeos diarios aumento a 10 mil desde la llegada de un lote de 150 mil pruebas serológicas (rápidas) y por tanto la falsa idea que había pocos contagiados se desplomo . El ministro Zamora en una reciente entrevista confiesa que a pesar de tener los equipos para realizar 5 mil testeos moleculares diarios, esto no se hace porque no hay insumos suficientes y garantiza que durante los próximos 2 meses tendrá la entrega de 350 mil test[vii]. Con esta declaración lo que queda claro es que el gobierno esta aplicando testeos rápidos, y aunque son importantes en esta situación, tienen un 30% de error en el diagnóstico por lo que son complementarias, no pueden ni deben sustituir a las pruebas moleculares (las que realmente dan un diagnóstico).

El escenario se agrava por el insuficiente stock de pruebas moleculares y porque se acaban los reactivos para los análisis, a ello se suma el retraso con que se han hecho las compras[viii], el retraso con el que llegan los test[ix].

Mientras ocurre esto, Vizcarra y sus ministros culpan a Trump y a las leyes del mercado (al capitalismo que defienden) por el exceso de demanda y por el retraso de los envíos[x], al mismo tiempo que condena a la población que tiene hambre y que sale a buscarse un ingreso de no acatar el aislamiento, así cuando el sistema de salud colapse y busquen culpables apuntaran al comportamiento de la población y no a su ineptitud.

I.3. ¡No hay cama pa tanta gente!

El ex presidente del Instituto Nacional de Salud (INS) Omar Trujillo y Maguiña, vicedecano del CMP, consideraban que la cifra de infectados oscilaría entre 10 a 30 mil[xi]. En función de esas predicciones y teniendo en cuenta que cerca del 20% de los infectados requieren hospitalización y que el 6% de esa cantidad necesita respirador mecánico, se necesitarían 2000 camas y 120 camas UCI con respiradores como mínimo respectivamente.

Pero ¿cuál es la capacidad hospitalaria en el Perú? un artículo de la BBC donde señala la capacidad hospitalaria de América Latina muestra que el Perú por cada 10 mil habitantes tiene 16 camas[xii]. Una cifra que se acerca los datos del MINSA (2015), donde apunta que en total hay 49,482 camas (15,9 por 10 mil habitantes)[xiii], y en relación a camas UCI, tenemos solo 2 por cada 100 mil habitantes. Cuando la recomendación de la OMS es de 80 camas por 10 mil habitantes, y 10 camas UCI por 100 mil habitantes.

Por otro lado el presidente de la Sociedad Peruana de Medicina Intensiva (Sopemi), Jesús Valverde, sostiene que tienen 820 camas UCI, y que el 90% están ocupadas, solo disponen de 82 camas para tratar casos graves de covid-19[xiv]. Pero Vizcarra nos habla que a nivel nacional hay 504 camas UCI de 100 que había disponibles al inicio de la emergencia, y dice que llegara a mil para finales de abril. Sin embargo 3 personas murieron en el Loayza[xv] sin recibir la atención necesaria y otros pugnan por acceder a una cama, a un respirador, y a ser trasladados al famoso Hospital de Ate que se declaró saturado el 1 de abril[xvi], mientras Vizcarra anunciaba frente a cámaras que solo 19 personas estaban haciendo uso de las 40 camas UCI disponibles en Ate,  la realidad desmiente a Vizcarra.

I.4. ¿Y los ventiladores mecánicos?

Otro factor importante que permite establecer si se podrá atender o no la pandemia es la cantidad de ventiladores o respiradores mecánicos. Del punto anterior estimábamos que se necesitarían 120 respiradores como mínimo. Según la consultora Global Health Intelligence, a través en una encuesta que hizo a la capacidad hospitalaria tanto del sector público como privado de 12 países de América Latina en el 2019, encontraba que en promedio solo el 20% del total de respiradores que disponen los países son útiles para enfrentar al covid-19. En ese sentido indican que en teoría Perú tendría 329 equipos disponibles de un total de 1648, y una tasa de 5,1 por cada 100 mil habitantes, ocupando el penúltimo lugar[xvii].

Asimismo, el gerente central de operaciones del Seguro Social de Salud (EsSalud), el médico Óscar Ugarte, señaló el 25/03/20 que EsSalud cuenta con 657 ventiladores mecánicos, de los cuales 584 estarían en servicio, por lo que solo 113 estarían disponibles[xviii], y Jesús Valverde menciona que hay 900 ventiladores a nivel nacional y solo 10% pueden usarse.

Foto: Redacción Ojo

Al pretender corroborar con fuentes oficiales, resulta complicado por el hermetismo sobre esta información. Lo único oficial es que hay 788 personas hospitalizadas y 142 respiradores mecánicos. A estas alturas, tampoco se tiene información de cuantos respiradores tiene el sector privado, y mucho menos si están a disposición de la emergencia nacional, o si solo esta para un sector pudiente de la población. Lo que sí se sabe es que la Confiep compro en China 200 respiradores que llegaran en mayo, ¿será que la clase burguesa asegura para ellos y sus clínicas estos equipos?[xix]

La saturación de este vital equipo tiene un efecto mortal en los no puedan acceder a él, por lo que se debe utilizar todos los equipos disponibles a nivel nacional, incluso del sector privado, no hacerlo y dejar que se emplee en función de tu capacidad adquisitiva sería un crimen del gobierno.

I.5. El abandono a los trabajadores de la salud:

Decenas de médicos de distintas regiones del país se vienen quejando por falta de implementos en los hospitales. El doctor Miguel Palacios ya lo venía denunciando días atrás, que no se le estaba dando los implementos necesarios al sector salud, como gafas, mascarillas, guantes, batas especiales y todas las condiciones necesarias para trabajar. De ahí que ha habido protestas justas como la del día domingo 22/03/20 por parte de médicos y enfermeras quienes al final vergonzosamente fueron detenidos por la policía.

Uno de los casos más perturbadores ha sido el del hospital de María Auxiliadora del distrito de San Juan de Miraflores. Donde la mitad del personal, o sea más de mil trabajadores, fueron enviados a guardar reposo en sus domicilios. Según el director del hospital, Jorge Coello Vásquez, fue debido a la falta de pruebas para detectar la covid-19, ya que solo habían dispuesto de 20. Estas condiciones laborales a la que están sometidos, y que el actual gobierno es responsable, ha provocado que 50 médicos estén infectados con la covid-19.

Fuente: Canal N -Médicos de Cayetano Heredia protestan durante emergencia sanitaria

Pero si eso no fuera suficiente Jesús Valverde menciona que no hay el equipo humano suficiente para que operen los equipos que el gobierno implementa, y que ese es el recurso más importante en estos momentos, porque se necesitan 700 médicos intensivistas y 2 mil enfermeras, de que sirve 50 camas UCI con respiradores si no existen intensivistas preparados para manejar los casos[xx]. También hay que decir que el 50% de médicos que trabajan en el Estado tiene un contrato precario tipo CAS o de locación de servicio y sin seguro de vida, vacaciones, cts, etc.[xxi]

II. La privatización como causante del abandono de la salud pública

Esta breve radiografía no es más que la consecuencia de políticas para privatizar la salud. Esta medida, así como la privatización del agua, de la educación, o las permanentes políticas para flexibilizar el trabajo son las patas de un mismo plan perverso que hemos enfrentado a diario, ya sea en tiempos de la dictadura fujimorista o de “democracia”. Distintos regímenes, distintos gobiernos; el mismo plan aplicado fielmente durante 30 años. Ese es el famoso plan neoliberal.

Para entender como se ha dado la privatización de la salud, hay que saber que esto ha sido progresivo, y que es un conjunto de medidas las que han configurado el desastre que evidenciamos hoy.

Fuente: Iñaki y Frenchy

II.1. Asfixia Presupuestal:

Una de esas medidas, que es fundamental, es en relación al financiamiento del Estado peruano a la salud (2,2% PBI para el 2020)[xxii], el cual es de los más bajos en la región y es la mitad de lo que recomienda la OMS (6%). Esta decisión política de desfinanciar la salud pública y que aplicaron todos los gobiernos de los últimos 30 años han tenido dos consecuencias nefastas: primero, un terrible impacto en las condiciones de los hospitales, en la infraestructura y en la adquisición de equipos tecnológicos para análisis y tratamiento, en reducción del personal médico, etc. Para ejemplificar las consecuencias de ello bastaría con que cada uno recuerde su traumática experiencia con el seguro social (SIS o Essalud), sea porque nos dan cita para meses después, no hay disponibilidad de cuartos para operar, se malogro un equipo de evaluación, no hay medicinas, o por un mal diagnóstico, etc.

II.2. La intervención de capitales privados en la salud:

La segunda consecuencia está relacionada a la primera, el no tener condiciones óptimas de atención por la asfixia presupuestal planteo la necesidad de tomar medidas para “aliviar al saturado seguro social”, con esta excusa, usada hasta el día de hoy, crearon el marco legal para que grupos económicos puedan intervenir en la salud:

1. La primera norma que legaliza el lucro con la salud se da en el año 1997 cuando Fujimori promulga la ley de Modernización de Seguridad Social, con la que crearon las Entidades Prestadoras de Salud ­­(EPS) con el pretexto de descongestionar los hospitales del Seguro Social, y en menos de un año las aseguradoras del grupo financiero Credicorp y Breca formaron Pacifico EPS y Rímac EPS respectivamente. Con el pasar de los años otros grupos crearon más EPS pero las mencionadas han llegado a tener el 77% de un total de casi 2 millones de afiliados. El negocio resulto muy lucrativo y nunca cumplió el “objetivo” con el que se creó.

Fuente: Ojo público

2. Luego vino la segunda norma promulgada por Alan García en el 2009, la ley Marco de Aseguramiento Universal en Salud, con esta ley el SIS podía alquilar servicios de clínicas privadas para los asegurados pues la capacidad de atención de los hospitales estaban saturadas. Este déficit del sistema de salud fue aprovechado por 8 grupos económicos, que con fortísimas inversiones se apropiaron de todos los eslabones de la cadena de salud desde aseguradoras, clínicas, farmacias convirtiéndose así en oligopolios[xxiii]. Y tal como ocurre en otros sectores productivos, donde hay oligopolios, se puede fijar y alzar los precios, por eso cobran lo que quieren[xxiv].

3. Otra medida son las famosas Asociaciones Público Privadas (APP), aunque no aplica únicamente para el sector salud. Creada otra vez por Fujimori en el año 96, una ley que permitía la entrega en concesión al sector privado de obras y servicios públicos. En el 2008 Alan García le da una Ley Marco para agilizar su funcionabilidad y en el 2014 Humala crea el Reglamento para que entre en funcionamiento la ley de García. Desde entonces tenemos que esta forma de tercerizar los servicios de la salud tanto en Essalud como en el Minsa generan un gran interés en el sector privado por los lucrativos contratos con el Estado. Las modalidades de APP en las salud son 3: bata blanca, gris y verde, e implica que el Estado no sea quien contrate al personal sino que lo coloque la empresa licitada, lo que generado el rechazo de los gremios sindicales de la salud por la afectación a sus derechos laborales. Pero veamos algunos ejemplos para horrorizarnos:

  • La tercerización de los servicios del Instituto Nacional de Salud del Niño en el 2014 a manos del Consorcio Gestora Peruana de Hospitales haciéndose cargo de la operación y mantenimiento de más de 16 mil equipos, de los servicios de limpieza, alimentación y seguridad, del equipamiento clínico y del mantenimiento de la infraestructura con la cual han sacado una jugosa ganancia.
  • Otro ejemplo de esto es que el MINSA decidió que el sector privado mantenga y opere siete hospitales y cinco instituciones especializadas, con más de 50 años, bajo el esquema de “bata gris” (lavandería, vigilancia, mantenimiento de infraestructura y de equipamiento) el cual no incluye el servicio médico y administrativo[xxv]. Entre los hospitales figuran, Loayza, Dos de Mayo, Casimiro Ulloa y otros. Para Juan Herrera Chejo. La meta del Minsa es que dentro de 4 años el 70% de hospitales que administra en Lima sean operados bajo esas modalidades.

III. Necesitamos fortalecer la organización obrera y popular para garantizar nuestra salud y dignidad

Fuente: Iñaki y Frenchy

“Somos carne de cañón, se nos está obligando ir a la guerra sin armas”, expreso un médico.

Los trabajadores de la salud, de las fábricas, de la limpieza pública, etc. Obreras y obreros de todo el mundo están en la primera línea enfrentando esta pandemia, poniendo en peligro sus vidas a diario. Mientras los causantes de la degradación del sistema de salud se enriquecieron durante estos años y aseguraron sus vidas y sus negocios; y mientras Vizcarra militariza más las calles para controlar posibles disturbios y aplica medidas ineficaces para la mitigación de la pandemia. No podemos resignarnos a esperar que pase lo peor, necesitamos un plan para salvar a los trabajadores y el pueblo, pero tenemos que saber que no vendrá de las manos de Vizcarra ni de los empresarios.

Necesitamos la continuidad de la cuarentena y medidas de aislamiento social efectivo. Paralización sin excepción las actividades industriales y mineras, como de toda empresa no vinculada a los bienes y servicios esenciales, decretando sanciones drásticas y hasta la expropiación sin pago de empresas que infrinjan la prohibición.

Necesitamos un gran aumento presupuestal para el sector salud, que se refleje en la consecución de materiales de bioseguridad, en respiradores mecánicos, en camas UCI, en los test moleculares y serológicas para aplicarlos a los que están expuestos al contagio. No necesitamos que se reasigne presupuesto de otras carteras ministeriales para la cartera de Salud, un engaña muchacho del populismo de Vizcarra.

Necesitamos reconvertir empresas para la producción masiva de mascarillas, respiradores mecánicos, equipos de bioseguridad.

Necesitamos contratar a todo el personal de salud necesario, médico, técnico médico, enfermería y servicios generales (personal de limpieza, comedor, etc) con capacitación, equipamiento y protección adecuados para un servicio de salud óptimo frente a la crisis. Necesitamos que estén bien remunerados y con estabilidad laboral. No necesitamos regímenes de contratación como CAS, o las modalidades de bata gris, verde y blanca que recortan derechos laborales.

Para financiar este plan debemos cobrar un impuesto de emergencia a las grandes empresas y expropiar las clínicas privadas y la fortuna de los que vilmente se enriquecieron con la salud en estos 30 años para ponerlas al servicio de la atención de la emergencia No necesitamos que el gobierno destine recursos del Estado al bolsillo de los empresarios.

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Foto: Salud con lupa

Necesitamos la respuesta organizada de los trabajadores de la salud, como la de las enfermeras del Hospital Hipólito Unanue que se pararon en la puerta con carteles, exigiendo que les brinden los implementos biomédicos necesarios (7/04/20) o las diversas denuncias del Colegio de Médicos sobre la infraestructura, instrumentos en los hospitales y centros de salud.

Necesitamos un Seguro Único de Salud, gratuito público y de calidad para todos los peruanos y extranjeros que residen en el país. No necesitamos EPS que lucran con nuestra salud.

Por último, desde una perspectiva marxista, sí existe una forma de salvar las vidas y la economía en el mundo. La verdadera discusión es cuál de las clases pagará el costo de ello. O ellos (la clase explotadora) o nosotros (la clase explotada).

Desde el punto de vista de la clase trabajadora, sí es posible salvar millones de vidas y también salvar del colapso la economía mundial. La condición para ello es luchar para imponer medidas anticapitalistas, es decir, socialistas.

Para garantizar una cuarentena total en todos los sectores no esenciales, sin pérdida de empleos ni rebajas de los salarios; un ingreso mínimo digno para los trabajadores informales y autónomos; atención médica universal y de calidad para los enfermos; etc.,  es necesario, entre otras medidas urgentes, confiscar y socializar la industria de la tecnología médica y farmacéutica; tomar el control y socializar el sistema financiero global; confiscar y socializar las grandes redes de hoteles, inmuebles abandonados y espacios de ocio para atender a los enfermos y abrigar a los indigentes…Y todo bajo control obrero y popular democráticamente autoorganizado. Con estas medidas existirán recursos de sobra para, entre otras cosas, construir nuevos hospitales o para una inversión pesada, libre del control del mercado capitalista, en la investigación científica. En pocas palabras, el momento plantea la urgencia de organizarse alrededor de un programa revolucionario.

Esto significa luchar para tomar el poder político y económico de la sociedad, que está en manos de la burguesía mundial, y disponer los ingentes recursos materiales al servicio de atender las necesidades de la mayoría de la población. Y esto solo será posible por medio de una planificación económica socialista, que acabará con la anarquía asesina del modo de producción capitalista.


[i] https://www.gob.pe/institucion/minsa/noticias/108694-minsa-dispondra-de-100-millones-de-soles-para-luchar-contra-coronavirus-covid-19

[ii] https://larepublica.pe/sociedad/2020/03/14/coronavirus-en-peru-80-de-hospitales-no-estan-preparados/

[iii] https://gestion.pe/mundo/fases-del-coronavirus-cuales-son-y-que-significa-cada-una-de-estas-nnda-nnlt-noticia/

[iv] https://www.google.com/amp/s/www.consalud.es/pacientes/especial-coronavirus/oms-pide-incremente-numero-pruebas-covid-19-aislen-casos-leves_75932_102_amp.html

[v] https://gestion.pe/peru/coronavirus-peru-tenemos-la-capacidad-de-procesar-2300-pruebas-moleculares-al-dia-minsa-victor-zamora-covid-19-coronavirus-pruebas-rapidas-nndc-noticia/?ref=gesr

[vi] https://gestion.pe/peru/compra-de-pruebas-de-diagnostico-seran-suficientes-para-controlar-el-coronavirus-en-peru-pandemia-estado-de-emergencia-kits-de-diagnostico-de-coronavirus-noticia/

[vii] https://saludconlupa.com/entrevistas/si-queremos-regresar-a-la-normalidad-la-unica-forma-sera-convertir-la-vacuna-o-el-medicamento-en-bienes-publicos/

[viii] https://gestion.pe/peru/coronavirus-ins-recien-firmo-ayer-la-compra-de-pruebas-moleculares-en-peru-compras-noticia/?ref=gesr

[ix] https://idl-reporteros.pe/pais-a-prueba/

[x] https://idl-reporteros.pe/el-martillo-y-el-baile/

[xi] https://larepublica.pe/sociedad/2020/03/14/coronavirus-en-peru-80-de-hospitales-no-estan-preparados/

[xii] https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-51916767

[xiii] http://www.minsa.gob.pe/estadisticas/estadisticas/indicadoresSalud/recursos/camas/CAMASMacros.asp?00

[xiv] https://saludconlupa.com/entrevistas/sin-respiro-unidades-de-cuidados-intensivos-necesitan-700-medicos/

[xv] https://convoca.pe/covid-19-peru-enfrenta-coronavirus

[xvi] https://conexionvida.net.pe/2020/04/06/hospital-de-ate-estaria-saturado-por-casos-de-coronavirus/

[xvii] https://interferencia.cl/articulos/exclusivo-asi-esta-preparada-america-latina-para-el-covid-19-en-cuanto-infraestructura

[xviii] https://convoca.pe/agenda-propia/essalud-destinara-200-de-sus-697-respiradores-mecanicos-para-atender-pacientes-graves

[xix] https://elcomercio.pe/lima/coronavirus-este-es-y-asi-funciona-el-ventilador-mecanico-creado-por-ingenieros-peruanos-noticia/

[xx] https://saludconlupa.com/entrevistas/sin-respiro-unidades-de-cuidados-intensivos-necesitan-700-medicos/

[xxi] https://wayka.pe/seis-hospitales-del-minsa-seran-administrados-por-el-sector-privado-al-2020/

[xxii] https://larepublica.pe/economia/2019/11/22/presupuesto-2020-se-destinara-18-mil-495-millones-para-el-sector-salud/

[xxiii] https://ojo-publico.com/93/los-duenos-de-la-salud-privada-en-el-peru

[xxiv] http://pedrofrancke.com/2018/02/02/oligopolio-farmaceutico/

Rechazo a la «suspensión perfecta» dictada por Vizcarra a favor de empresas

El más reciente ataque a nuestros derechos y condiciones de vida es la autorización de la “suspensión perfecta de labores”, lo que en la práctica da inicio a un proceso de despidos masivos.


  • Gobierno expone a la clase trabajadora a los embates del Covid-19 para seguir beneficiando a las empresas enriquecidas con la bonanza económica y la corrupción.

Con más de 10 mil casos positivos hasta el momento y más de 200 muertos, el Covid-19 ha acelerado su propagación alcanzando el más alto nivel de riesgo de contagio generalizado, ante un gobierno que en lugar de acelerar las medidas para enfrentar las graves e inaceptables carencias del sistema de salud, de medios de protección y de lugares de cremación e inhumación de fallecidos, está más ocupado en obedecer los dictados de la Confiep, el gremio de los empresarios que se han enriquecido en décadas con políticas pro patronales y corrupción.

  • Vizcarra nos expone a la muerte con la “suspensión perfecta de labores”

El más reciente ataque a nuestros derechos y condiciones de vida es la autorización de la “suspensión perfecta de labores”, lo que en la práctica da inicio a un proceso de despidos masivos. ¿Qué es la “suspensión perfecta de labores”? El derecho de los empresarios a cerrar las fábricas, talleres y demás centros laborales, y mandarnos a nuestra casa sin percibir salario alguno, hasta por 90 días. Lo que objetivamente nos pone con los dos pies en la calle, a la espera que, terminada la cuarentena tengamos la “suerte” de que nos reincorporen al trabajo.

Con esto Vizcarra hace uso de las armas que le pedía la Confiep, golpeando la capacidad de resistencia de la clase trabajadora frente al Covid-19, justo cuando el mismo gobierno reconoce que ya no tiene la capacidad de rastrear los contagios (lo que se conoce como fase 4), exponiéndonos a la muerte.

Mientras tanto, Vizcarra y compañía ponen 30 mil millones de soles en los bolsillos de las empresas, y se disponen a pagar el 35% de la planilla de los trabajadores y trabajadoras que ganen hasta S/. 1500, como salvavidas a las empresas sin distinción alguna.

Queda claro de qué lado se encuentra el gobierno en esta emergencia: del de los patrones.  

  • El gobierno no pone todos los recursos al servicio de enfrentar la epidemia

El gobierno reconoce que las próximas semanas serán de alto riesgo y contagio generalizado. Es decir, habrá más enfermos y más pacientes de UCI, con lo que la capacidad hospitalaria quedará rebasada. La lógica consecuencia es que también se incrementarán las muertes.

Frente a esa situación corresponde, además de fortalecer las medidas de aislamiento social o cuarentena, poner al servicio de la lucha contra el covid-19 todos los recursos posibles.

¿Pero qué hace el gobierno? ¿Por qué pretende incrementar solo 500 camas de UCI? ¿Por qué no se produce la contratación de todos los médicos y personal que se requiere por la gravedad de la crisis? ¿Por qué sigue habiendo denuncias de los médicos y personal de salud sobre carencias de equipos y materiales de protección adecuados? ¿Qué medidas están tomando para aumentar el número y capacidad de las morgues, crematorios y centros de inhumación de fallecidos por Covid-19? No hay respuesta.

  • El capitalismo neoliberal es responsable

Esta epidemia ha desnudado lo que los últimos 30 años de neoliberalismo han hecho en el sistema de salud. Años en los que los gobiernos, de la mano con la Confiep, entregaron al país, sus recursos, su educación y salud, a la voracidad de las empresas privadas y a la corrupción campante de la cual son también protagonistas. 

Las largas listas de espera, la falta de medicamentos de distribución gratuita y de reactivos… esa es la “salud” que recibimos los trabajadores “en tiempos normales”.

No contentos con esto, el gobierno y las empresas se han convertido en los principales responsables de la ruptura de la cuarentena, al permitir que mineras, embotelladoras de licores y productoras de golosinas, etc., sigan funcionando exponiendo a sus trabajadores.

Por eso resaltamos: a diferencia de lo que dice el gobierno, los imprudentes e irresponsables no son los principales causantes de romper el aislamiento social. La inmensa mayoría de la población acata las medidas de aislamiento social obligatorio porque entiende que su vida está en peligro.

  • Necesitamos mantenernos organizados, rechazar los ataques del gobierno y los empresarios, y levantar una alternativa de la clase trabajadora frente a la emergencia

Las familias de los empresarios de la Confiep “sufren” durante la cuarentena porque sus empleadas se fueron a atender a sus familias, o porque no saben qué vino fino escoger para el banquete del día. Les “estresa” recorrer los cientos de metros cuadrados de los jardines de sus residencias. Pero los trabajadores y los pobres sufrimos la cuarentena de una forma diametralmente distinta: racionamos la comida debilitando nuestro sistema inmunológico y haciéndonos más propensos a la enfermedad; vivimos hacinados en viviendas pequeñas, con familias muchas veces numerosas, incrementando el riesgo de contagio. Quienes tienen la “suerte” de acceder a ingresos “extras” como la CTS y la AFP están consumiendo sus reservas para el retiro.

Por eso la autorización de la “suspensión perfecta de labores” (o la licencia sin goce de haber) es un ataque mortal a la economía de los trabajadores. Esa medida pone más en claro que no estamos ante una lucha de Todos contra el Covid-19, sino en una lucha para salvar a unos cuantos, los de siempre, los empresarios y sus ganancias, a costa de la salud y la vida de los trabajadores y el pueblo. Los trabajadores y trabajadoras de todo el país tenemos que responder. Urge centralizar todas las expresiones del más amplio repudio y rechazo a estas medidas, y fortalecer la organización de la clase trabajadora para enfrentar este y otros ataques de la patronal y el gobierno. Debemos crear las condiciones para pasar a la acción apenas sepamos que se comiencen a aplicar la “suspensión perfecta de labores” en algún lugar. Debemos mantener organizados nuestros barrios, para velar por nuestras condiciones de vida y demandar condiciones de vida digna en medio de la emergencia desatada por la enfermedad. ¡Hoy más que nunca libramos dos batallas: contra la epidemia y contra los patrones y su gobierno!

¡Gobierno debe asegurar salario, comida, salud y agua para el pueblo trabajador y pobre!

¡NO AL INCREMENTO DE EFECTIVOS Y PRERROGATIVAS DE LAS FUERZAS REPRESIVAS!

Pasados 18 días desde el inicio de las medidas de aislamiento social decretadas por el gobierno de Vizcarra, el saldo de la epidemia de COVID 19 en el país es de 1,414 personas infectadas detectadas y 55 muertos. Pero más: el pueblo trabajador, encerrado en su casa, sin trabajo, y millones, sin salario, comienza a sentir que lo que está en cuestión, sea por la enfermedad o por la miseria, es su subsistencia. La cuarentena ha comenzado a mostrar sus problemas.

EL GOBIERNO NO VA HASTA EL FINAL

Vizcarra intenta convencer a la población de que todo está bajo control… pero la realidad es más compleja que lo que dice Vizcarra.

El gobierno ha anunciado medidas sanitarias y médicas, como la compra de más de un millón de pruebas para la detección de la enfermedad. Pasadas dos semanas del anuncio, apenas llegaron 150 mil “pruebas rápidas”, y que las más efectivas “pruebas moleculares” ni siquiera se habían comprado, haciendo imposible detectar eficazmente a las personas infectadas. Para que tengamos una idea, los países que mejor controlan los efectos de la enfermedad, como Corea o Alemania realizan entre 20 mil y 50 mil pruebas moleculares diarias.

No hablemos de los implementos que requieren los trabajadores y trabajadoras de salud. Sin la protección adecuada este sector abre otra brecha para la expansión del virus, como ya viene ocurriendo con el grave caso del hospital María Auxiliadora en San Juan de Miraflores.

En todo el país, los hospitales carecen de camas y equipos que permitan mantener vivas a las personas que desarrollan la enfermedad.

Esto tiene una explicación de fondo: hasta ahora, para enfrentar la crisis, Vizcarra solo ha reasignado dinero del mismo presupuesto 2020. Es decir, a pesar de la emergencia, sigue primando la austeridad fiscal.

EL “APOYO SOCIAL” ES INSUFICIENTE, TARDÍO Y CAÓTICO

Mientras las familias ricas del país pasan sus días en una cómoda cuarentena, en nuestros barrios obreros y populares vivimos en medio de múltiples carencias.

En ese sentido, las medidas de “apoyo social” del gobierno no solucionan esta problemática. El bono de S/380, aparte de insuficiente, se entrega con retraso y en forma caótica, y no llegan a miles de familias que viven en situación de pobreza extrema pero no están mapeadas por las entidades públicas.

La liberación de un porcentaje de la CTS, así como la supresión del aporte de abril, y posiblemente mayo a las AFP ponen algo de dinero al sector de la población que cuenta con esas reservas, quienes desde ya se ven empujados a consumir esas reservas que debieran servir para tiempos de retiro o de jubilación. Además, deja en el aire a los trabajadores informales o independientes, que no tiene ni CTS ni fondos de pensiones.

Por eso, cada vez que se anuncia el reparto de víveres en algún punto del país, como pasó la semana pasada en el Rímac, y hoy en Villa El Salvador, la gente se aglomera desesperadamente rompiendo las medidas de aislamiento social, para intentar conseguir algo más para comer.

No exageramos: ninguna de las medidas del gobierno otorga salida a la desesperación que comienza a recorrer los barrios obreros y populares. Por eso hay dirigentes obreros que afirman que si no nos mata el COVID 19, nos matará el hambre.

OTROS ATAQUES…

A este cuadro se suman otros ataques y amenazas a los sectores populares: Millones de trabajadores han quedado en la calle. Los afiliados a las AFP observan cómo sus fondos de pensiones se pulverizan por efecto de la crisis económica y la caída de las bolsas, agravada pero no generada por el coronavirus. Los comerciantes especulan con el precio de los alimentos, y otros productos esenciales, como el agua, a la que millones de personas no tienen acceso en sus casas.

…Y REPRESIÓN

Previendo un posible estallido, el gobierno intenta un endurecimiento de la presencia represiva de la policía y las fuerzas armadas en el control del orden interno.

No solo ha llamado al servicio activo a los licenciados de las promociones 2018, 2019 y 2020 del ejército para “resguardar el orden interno” durante la cuarentena. También ha reforzado la impunidad para la policía y las fuerzas armadas que disparen contra la población.

Si bien los gobiernos de García y Humala ya habían blindado a las fuerzas policiales facilitando el uso de armas letales en acciones de represión social (D.L. 1095 y D.L. 1186), la nueva ley 31012 (“Ley de Protección Policial”), aprobada por el anterior Congreso y promulgada hace unos por el nuevo Congreso, incorpora a las fuerzas armadas al “beneficio” de ser librados de responsabilidad penal, detención preliminar y prisión preventiva, si en uso de sus armas u otros medios causan lesiones o muerte… Esto no es otra cosa que tener “licencia para matar”.

Es cierto que Vizcarra no promulgó esta ley en su momento, pero tampoco la observó y dio pie a que el Congreso la promulgara, y por tanto es también responsable de que esa ley sea utilizada para matar impunemente a personas en el contexto de la actual crisis del Covid-19.

NECESITAMOS FORTALECER LA ORGANIZACIÓN OBRERA Y POPULAR PARA GARANTIZAR NUESTRA SALUD Y DIGNIDAD

El problema del COVID-19 es demasiado importante para toda la clase trabajadora y el pueblo como para confiar en un gobierno burgués proempresarial como el gobierno Vizcarra.

No solo los riesgos de ataques económicos y represivos son muy grandes en el marco de la emergencia. Los patrones ya están exigiendo que se flexibilicen las medidas de aislamiento social para que sus fábricas y empresas vuelvan a producirles ganancias, sin importantes nuestra salud y la de nuestras familias.

La única forma de garantizar nuestra salud y la de nuestras familias es comunicarnos y organizarnos, incluso estando cuarentena y aislamiento social, y demandar que se solucionen los problemas que ha puesto al descubierto esta emergencia:

  • Continuidad de la cuarentena y medidas de aislamiento social efectivo. Paralización sin excepción las actividades industriales y mineras, como de toda empresa no vinculada a los bienes y servicios esenciales, decretando sanciones drásticas y hasta la expropiación sin pago de empresas que infrinjan la prohibición.
  • Licencia por cuarentena con goce de haber no compensable, ni con horas extras ni vacaciones, ni ningún otro medio.
  • Subsidio monetario igual a un salario para todos los trabajadores independientes e informales que no recibirán ingresos durante el aislamiento.
  • Aumento general de salarios para enfrentar los costos de la crisis para las familias.
  • Control del abastecimiento y de los precios, sanciones ejemplares a los especuladores.
  • Impuesto de emergencia a las grandes empresas para financiar la emergencia sanitaria.
  • Contratación de todo el personal necesario, médico, técnico médico, enfermería y servicios generales con capacitación, equipamiento y protección adecuados para un servicio de salud óptimo frente a la crisis.
  • Compra inmediata de equipos médicos de cuidados intensivos para los hospitales del país. Expropiación de clínicas privadas para ponerlas al servicio de la atención de la emergencia.
  • Plan urgente de vivienda social y acceso universal al agua y saneamiento. Suspensión del pago de alquileres, deudas bancarias por hipotecas de vivienda.
  • Reemplazo integral del sistema privado de pensiones por un sistema público solidario de pensiones que asegure una jubilación digna para todas las personas.

Los trabajadores y trabajadoras no queremos morir de COVID 19, pero tampoco estamos dispuestos a morir de hambre.

Gobierno permite a empresas romper cuarentena y exponer a trabajadores

EL COVID 19 ES UNA AMENAZA REAL

CON MÁS DE 195 MIL CASOS y 7,800 fallecimientos en el mundo, nadie puede poner en duda que el COVID19 es una amenaza real para la población de todo el mundo, pero en particular para la enorme mayoría trabajadora y pobre del mundo, que además de vemos expuestos/as en el trabajo, en los buses y trenes donde viajamos hacinados, tenemos que hacer frente a la pandemia sin los recursos mínimos (dinero, agua, desagüe, medicinas) y con sistemas de salud públicos colapsados, sin oxígeno ni camas para atender la emergencia, por años de desfinanciamiento a causa del modelo económico neoliberal.

El crecimiento de los afectados en el mundo está en fase de aceleración, a ritmo de 15,000 promedio por día en los últimos días. En muchos países la expansión del virus ha escapado del control, principalmente ante la ausencia de medidas de contención.

Por esa razón, sin desmedro de exigir solución a los otros males que nos aquejan (dengue, contaminación de poblaciones enteras por los efectos de la explotación minera, reconstrucción del sur y el norte, y un largo etc.), la contención y mitigación del COVID19 es una necesidad prioritaria y exige medidas de Estado radicales donde la salud pública esté por encima de cualquier otro interés.

La medida de cuarentena o aislamiento social es una medida responde a esta necesidad. Sin embargo, también en esto el gobierno de Vizcarra muestra su hipocresía y carácter patronal.

UNA CUARENTENA HIPÓCRITA

EN NUESTRO PAÍS, HEMOS INGRESADO A LA «FASE 3» DE PROPAGACIÓN DEL VIRUS, o “contagio comunitario”, lo que significa que se ha perdido el seguimiento de los infectados, y en ese sentido si bien son 145 los casos oficiales confirmados a la fecha, el número real debe ser mucho mayor.

Siendo esta la realidad, queda en evidencia que la cuarentena ha demorado más de lo debido. ¿Cuál es la razón de la demora? como ha ocurrido en otros países, Vizcarra ha puesto por encima de la salud de la población, los intereses de las empresas, que no están dispuestas a que las y los trabajadores dejemos de asistir al trabajo y seguir pagando nuestros salarios.

El estado de emergencia impone en el papel una suspensión total de actividades productivas que no son consideradas esenciales; se autoriza solo la continuidad de la producción de alimentos de primera necesidad, medicinas, y el funcionamiento de mercados, bancos, farmacias, establecimientos de salud, transportes y servicios conexos esenciales. En consecuencia, todas las empresas industriales y mineras debieran estar obligadas a suspender sus actividades. La realidad, a tres días de iniciada la cuarentena, es otra: En primer lugar, luego de indicar que los 15 días de “aislamiento social” era días de licencia con goce de haber, el gobierno ha definido que estos días deberán ser “recuperados”. Es decir, trabajados, con lo que terminamos siendo los propios trabajadores y trabajadoras quienes pagaremos los días de cuarentena. Como siempre, los patrones no pierden.

Pero más aún. Mientras de un lado, se ha impuesto prácticamente la ley marcial en las calles, miles de empresas le están sacando la vuelta a la ley de varias maneras.

Las mineras se han resistido a paralizar sus actividades. El gobierno ha cedido a sus presiones y de la Confiep, y ha autorizado sus actividades, rompiendo el aislamiento social, concretando un grave atentado contra los trabajadores y la salud pública.

Otras empresas están buscando despedir a sus trabajadores aprovechando el pánico; este ha sido el caso de Cineplanet. gracias a las denuncias los trabajadores han sido repuestos.

Y también están las empresas que han dado vacaciones forzadas desnaturalizando la finalidad de la cuarentena y en este caso alentados por la Ministra de Trabajo.

Si a esto sumamos que en medio de la emergencia los especuladores pescan a río revuelto encareciendo los productos de primera necesidad y materiales necesarios para controlar la epidemia como mascarillas y alcohol en gel, una vez más queda claro que somos los trabajadores y trabajadoras los más afectados y expuestos.

30 AÑOS DE PLAN NEOLIBERAL

A PESAR DE LA EMERGENCIA, el gobierno de Vizcarra sigue fiel a la política de austeridad del plan neoliberal que en treinta años ha llevado al colapso del sistema de salud convirtiéndolo en incapaz de enfrentar una crisis como la del COVID19.

El presupuesto extraordinario a las justas alcanzó para dotar de papel higiénico y jabón los baños de los principales hospitales, pero muchos de ellos en el interior del país permanecen en estado de ruindad, con baños insalubres, sin agua y sin servicios higiénicos, verdaderos focos infecciosos.

Es decir, no se enfrenta el problema de la infraestructura de salud construyendo nuevos hospitales, salas de cuidados intensivos y respiradores artificiales y otros equipos que según los especialistas son esenciales para esta crisis.

Tampoco contrata el personal médico, técnico médico, enfermería y servicios para atender la crisis. Se conoce la necesidad, pero este gobierno renunció a tocar las ganancias empresariales para financiar un verdadero plan de emergencia médica nacional.

Además, en momentos como este es cuando resalta la tragedia de los millones de trabajadores informales (65% de la población empleada) que no recibirán remuneraciones durante la cuarentena; el subsidio de 380 para tres millones de familias es inferior a la mitad del salario mínimo y no llegará a todos los necesitados.

También resalta el drama de millones de personas que no tienen acceso al agua potable, o que no cuentan con una vivienda mínimamente salubre, tanto en la Capital como en el interior del país, y a causa de esto miles mueren por consumir agua contaminada desde mucho antes de la llegada del coronavirus. Y no existe de parte del gobierno un plan de emergencia para dotarlos de agua potable y vivienda digna. Es otra gran perforación del aislamiento social.

A LAS Y LOS TRABAJADORES DEBE QUEDARNOS CLARO: EL GOBIERNO NO OFRECE NINGUNA GARANTÍA PARA CONTENER, NI MITIRGAR, LA EXPANSIÓN DE LA EPIDEMIA DE COVID 19, PORQUE ESTÁ SUBORDINADO AL PLAN ECONÓMICO NEOLIBERAL Y AL INTERÉS DE LAS GRANDES EMPRESAS Y TRANSNACIONALES.

URGE UN VERDADERO PLAN DE EMERGENCIA NACIONAL

RESULTA INCONGRUENTE, DE PARTE DE LA DIRIGENCIA DE LA CGTP, denunciar el estado de emergencia como una maniobra del gobierno para impedir las movilizaciones, y al mismo tiempo suspender la jornada del 19 de marzo sin brindar ninguna orientación de organización para esta situación. Por otro lado, la política de las organizaciones de la izquierda reformista, en particular la representación en el congreso lleva su apoyo al gobierno al extremo de subordinarse a un plan de emergencia que subordinado a los intereses empresariales y que no garantiza la contención del COVID-19.

Está en las manos de la clase trabajadora, esa misma que hoy está en primera línea en esta batalla para salvaguardar la vida de toda la sociedad, tomar acción para asegurar un verdadero Plan de Emergencia Nacional que contenga y elimine la epidemia. Para ese fin se requiere fortalecer las organizaciones obreras y populares, y discutir y aprobar una plataforma de medidas como las siguientes:

  1. ASEGURAR CON URGENCIA EL AISLAMIENTO SOCIAL EFECTIVO, paralizando sin excepción las actividades industriales y mineras y toda empresa no vinculada a los bienes y servicios esenciales (como alimentos básicos, medicinas, transportes y telecomunicaciones), decretando sanciones drásticas y hasta la expropiación sin pago de empresas que infrinjan la prohibición.
  2. Contratación de todo el personal necesario, médico, técnico médico, enfermería y servicios generales con capacitación, equipamiento y protección adecuados para un servicio de salud óptimo frente a la crisis.
  3. Plan de infraestructura y equipos médicos de cuidados intensivos. Requisa de clínicas privadas y grandes hoteles, lo mismo que los productos de los laboratorios bajo control del sistema de salud ante un agravamiento de la crisis.
  4. Dotar gratuitamente de materiales y equipos de esterilización y de higiene, como papel, mascarillas y alcohol, así como acciones de fumigación y desinfección en todos los puntos de tránsito de las personas.
  5. En todos los centros de trabajo incluidos en la prohibición, licencia por cuarentena con goce de haber, no compensable ni con horas extras ni vacaciones ni ningún otro medio. Las empresas no deben lucrar con la necesidad social.
  6. Plan de urgencia económica para los trabajadores informales. Plan de trabajo social con salarios dignos.
  7. Plan urgente de vivienda social y acceso universal al agua y saneamiento.
  8. Suspensión del pago de alquileres, deudas bancarias por hipotecas de vivienda.
  9. Un servicio de transporte en máximas condiciones de higiene y seguridad.
  10. Control del abastecimiento y de los precios, sanciones ejemplares a los especuladores.
  11. Aumento general de salarios para enfrentar los costos de la crisis.

Por esa razón, si bien las medidas de aislamiento social impiden la realización de movilizaciones masivas y otras medidas de lucha popular, y es necesario acatar el aislamiento social, los trabajadores necesitamos ahora más que nunca fortalecer nuestra organización y nuestra independencia sin ninguna confianza en el gobierno, para imponer e incluso liderar un verdadero Plan Nacional de Emergencia.

Como parte de esto necesitamos continuar la defensa de nuestros derechos contra los ceses colectivos y despidos, con medidas de vigilancia y denuncia, y medidas de contención de los abusos empresariales.

Lima, 18 de marzo de 2020

Bolsonaro, la mierda de los ricos

Mientras Bolsonaro habla de caca, dispara su ametralladora de barbaridades embistiendo contra el medio ambiente, los indígenas, la ciencia, las LGBTs, amenazando las libertades democráticas. Él también elogia a torturadores y la dictadura y dice que va a barrer del Brasil a quien se le oponga. Mientras tanto, los ricos están cada vez más ricos, y los pobres, más pobres.

Por PSTU Brasil (desde LitCi.org)

Un relevamiento de la Fundación Getúlio Vergas muestra que desde 2014, inicio de la crisis, la renta de los 50% más pobres cayó 17%. Ya la de los que componen el 1% más rico, creció 10%. De la renta nacional, los más pobres se quedan con 14%: son 71 millones de personas sobreviviendo con hasta R$ 1.200 (250 a 300 dólares aprox.). Ya los súper ricos, 1% de la población, 1,4 millones de personas, ganan R$ 140.000 por mes en media. Es una desigualdad indecente que solo es inferior a la de Catar.

En esa situación de barbarie e inmensa desigualdad, quien está riendo de lo lindo son los banqueros y los grandes empresarios, con ganancias récords. Esos no se importan con lo que Bolsonaro habla, pues lo de ellos está garantizado. Mientras habla caca, el presidente y su familia también aprovechan la farra de los súper ricos, así como los milicianos a los cuales están ligados, que se enriquecen aterrorizando al pueblo pobre y cuentan con la protección del Estado. Mientras la policía de Witzel, aliado de Bolsonaro en Rio de Janeiro, mata pobres en los morros [cerros] todos los días, las regiones dominadas por las milicias siguen intocadas.

El Congreso Nacional es aliado de Bolsonaro en la política de entrega del país a los Estados Unidos y a los especuladores extranjeros. Aunque tengan contradicciones entre ellos, Rodrigo Maia (presidente de la Cámara de Diputados, y del DEM), el PSDB y todo el llamado “centrão” [gran centro] apoyan la política de reventar a los pobres.

Guerra social

Bolsonaro, el Congreso, los banqueros y todos los capitalistas deflagran una guerra social contra los trabajadores y los más pobres. La reforma de la Previsión simplemente va a quitar el derecho a la jubilación de millones de trabajadores. Quien consiga jubilarse va a perder gran parte de su renta. La Medida Provisoria (MP) de la Libertad Económica va a sacar los domingos de descanso. Ahora quieren impulsar una reforma tributaria que profundizará este sistema en que pobres y trabajadores pagan muchos impuestos, mientras los ricos tienen exenciones y desoneración.

Para justificar esas medidas, mienten diciendo que el Estado está quebrado. En verdad, hay mucho dinero. El problema es para dónde este va. El Estado está siendo saqueado, y los pobres están siendo robados por los ricos. Bancos y empresarios aumentan sus ganancias con el quite de nuestros derechos, con el desempleo, y la mayor explotación; la falsa deuda pública desvía la mitad del presupuesto para los bolsillos de los banqueros.

Los ricos deben pagar por la crisis

Es preciso derrotar el proyecto de barbarie y dictadura de Bolsonaro. Derribar la reforma de la previsión y revocar la laboral, defender la educación y la salud públicas. Luchar contra el desempleo, el genocidio de la juventud negra e indígena, e impedir la destrucción del medio ambiente. El cielo oscuro de humo de las quemas, que se abatió sobre San Pablo, fue un preanuncio de la tragedia ambiental que el capitalismo y este gobierno provocan. Es preciso también impedir las embestidas de Bolsonaro contra las libertades democráticas.

Para derrotar el proyecto económico de Bolsonaro, Guedes y Mourão, es preciso toda la unidad de acción posible en la lucha. Y es preciso luchar.

La clase trabajadora no tiene ningún compromiso con la mantención del mandato de cuatro años de Bolsonaro y Mourão, pero tampoco sirve de nada sacar a Bolsonaro para que quede Mourão. Por eso, es preciso que la clase trabajadora avance en la construcción de una alternativa a este gobierno de ultraderecha.

Construir una alternativa socialista

Si es preciso unificar en la lucha a todos los que estén contra estos ataques de Bolsonaro, es muy necesario afirmar una alternativa socialista, de los trabajadores, a la crisis. Eso pasa por rechazar las falsas alternativas que se construyen a derecha, como Doria (PSDB) y Luciano Huck, como también el viejo proyecto de conciliación de clases del PT. Son alternativas, por un lado, neoliberales, y por otro, de “mal menor” capitalista. El PT propone la reedición de la política que nos trajo adonde estamos.

Un proyecto que pretenda sacar al Brasil de la crisis, acabar con la decadencia del país y la destrucción del medio ambiente precisa, de cara, defender la suspensión inmediata del pago de la deuda pública y hacer su auditoría. Algo que el PT, o incluso el PSOL, están lejos de defender. Es necesario incluso prohibir los despidos, reducir la jornada de trabajo sin reducir los salarios a fin de generar empleos y aumentar el salario mínimo hasta el mínimo del Dieese [Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos], hoy en R$ 4.000. Precisamos de un plan de obras públicas que, al mismo tiempo que genere empleos, enfrente problemas como la vivienda y el saneamiento. No da para enfrentar la crisis, desde el punto de vista de los trabajadores, sin enfrentar a los banqueros y grandes empresarios, ¡En fin! El 1% de ricos que, junto con las multinacionales, roban el país, a los trabajadores y a la mayoría del pueblo.

El problema es que ese Estado sirve a los ricos y su lógica es la de aumentar los efectos de la crisis contra los de abajo, por eso, dentro del capitalismo, lo que nos espera es más miseria y explotación.

Precisamos de una revolución socialista, que destruya este sistema y construya en la lucha otro tipo de Estado, democrático de verdad, basado en consejos populares, organizados en las fábricas, en los lugares de trabajo, en las periferias, donde los trabajadores y el pueblo pobre puedan gobernar.

Artículo publicado en http://www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.

El falso nacionalismo de Bolsonaro y los intereses imperialistas en la Amazonia

Las quemas en la Amazonia adquirieron una dimensión mundial. Movilizaciones de la juventud, trabajadores, intelectuales, artistas, científicos, y millares de personas ganaron las redes sociales y las calles de varias ciudades del Brasil y del mundo.

Por Jeferson Choma (desde LitCi.org)

Presionado por la ola de protestas, Bolsonaro hizo un pronunciamiento en red nacional de TV y prometió combatir los incendios con ayuda de los militares. Recibió cacerolazos de norte a sur del país. No hay ninguna razón para creer en las palabras de este gobierno que recientemente legalizó un gran paquete de agrotóxicos para uso extensivo, muchos de ellos prohibidos en todo el mundo. Un gobierno que estimula a grandes estancieros, garimpeiros y madereros a invadir tierras indígenas y Unidades de Conservación.

No por casualidad, un grupo de estancieros, madereros y grilleros [los que se apoderan de tierras sin escritura de propiedad] promovió el “día del fuego” en la BR-163 [autopista] para mostrar a Bolsonaro que apoya sus ideas de aflojar la fiscalización del Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama). ¿Cómo creer en un gobierno que cambió el respetado Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (Inpe) por una empresa estadounidense para hacer el monitoreo de las quemas? Definitivamente, no da para tomar en serio un gobierno que deja solo tres funcionarios del Ibama para hacer la fiscalización en Altamira (Pará), la ciudad que más desmonta en el país, o que incluso dice que preservar el medio ambiente “es cosa de vegano”. Después recibió a los gobernadores de la Amazonia Legal y no dijo casi nada sobre los incendios. Solo reafirmó su compromiso de no demarcar ninguna tierra indígena. Por lo tanto, las promesas de Bolsonaro son tan falsas como las estatuas de la libertad de las Tiendas Havan [negocios de electrodomésticos, electrónicos y decoración de venta al por mayor, que posee una réplica de dicha estatua en su entrada].

Bolsonaro y los militares: lacayos de Trump

Y lo peor es que las bravatas de Bolsonaro fueron acompañadas por las fanfarronadas de sus generales. El general Villas Bôas, por ejemplo, escribió en una red social que Francia no tiene “autoridad moral” para tratar el asunto, y habló sobre “amenazas de empleo de poder militar” sobre la base de lo dicho por el presidente francés.

Ahora, los militares son cómplices del entreguismo de Bolsonaro. Son parte del desmonte de todos los órganos de fiscalización, como el Ibama y el Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio). Basta recordar que el ministro del Gabinete de Seguridad Institucional (GSI), general Augusto Heleno, criticó el Inpe, que indicó aumento de más de 80% en el desmonte de la Amazonia solamente en este año. Dijo que “sería conveniente que nosotros no alardeásemos eso”. Hubo hasta un general del equipo del gobierno que dijo: “En mis tiempos no había Ibama para hinchar las pelotas”.

Pero es preciso hacer una corrección. Los militares no son solo cómplices de la destrucción y de la entrega de la Amazonia a los Estados Unidos. Ellos fueron artífices de todo esto. La dictadura militar presentó una nueva visión para explotar la región y fue responsable por la internacionalización de la Amazonia.

La dictadura reforzó el papel de sumisión del Brasil frente a los países imperialistas. Los militares hicieron caminos y abrieron acceso a los recursos naturales de la región a los grupos económicos nacionales e internacionales. Provincias mineras, como la Serra dos Carajás, fueron expuestas a grandes grupos económicos nacionales y extranjeros, como la U.S. Stell, la gran minera estadounidense. Contrataron un relevamiento de aerofotogrametría de una empresa de Estados Unidos, cuyos datos fueron a parar a manos de la U.S. Stell, que “descubrió” Carajás, la mayor provincia mineral del planeta en la época.

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Recibieron de brazos abiertos al multimillonario norteamericano Daniel Keith Ludwig, un maníaco que ganó de presente de los militares un área del tamaño de Sergipe casi 22.000 km2), localizada entre el Amapá y el Pará. Así, Ludwig pasó a controlar un área con 290 millones de toneladas de bauxita. “Cuando ocurre el golpe del 64, el primer presidente de la dictadura, Castelo Branco, llama para él y dice: ‘puede venir que ahora el Brasil es un país seguro’”, recuerda el profesor de la Universidad Federal del Pará, Gilberto Marques, en entrevista del programa Opinião (https://www.youtube.com/watch?v=kEQhITInKU0&t=27s).

Por lo tanto, los militares de Bolsonaro no tienen ninguna “autoridad moral” para hablar en defensa de la Amazonia o de soberanía nacional. No pasan de miembros de un gobierno lacayo de Trump, que bate continencia para la bandera de los Estados Unidos.

Macron también es imperialista

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, antes de la reunión del G7 dijo, en un pronunciamiento en la TV, que la Amazonia es un “bien común”, y pidió la movilización de los países centrales del capitalismo contra el desmonte. El político francés evocó el viejo discurso sobre la “internacionalización de la Amazonia”, que corre suelto hace años en los medios diplomáticos y en la gran prensa mundial.

En la reunión del G7, los países que dirigen el capitalismo mundial dijeron que concuerdan con “ayudar” en el combate a las quemas de la Amazonia. Son como buitres que sobrevuelan la carroña.

En el pasado, el ex vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore; el ex presidente de Francia, François Mitterrand; y Henry Kissinger, viejo lobo del imperialismo estadounidense y ex consejero de varios presidente de los Estados Unidos, dieron declaraciones semejantes a la de Macron sobre la necesidad de que el Brasil “acepte una soberanía relativa sobre la Amazonia”.

Este tipo de declaración merece repudio, se trata de una injerencia en nuestra soberanía, que evoca el mito de la internacionalización para ocultar un fuerte deseo colonial de las naciones imperialistas por apropiarse de las riquezas de la Amazonia.

Es también de una hipocresía titánica, como si los países centrales del capitalismo no tuviesen nada que ver con la destrucción de la Amazonia. Si la historia de la Amazonia es la historia del saqueo y del genocidio de su gente, cabe recordar que eso fue realizado por grandes empresas extranjeras, asociadas al capital nacional y al Estado brasileño.

La Francia de Macron, vale recordar, todavía mantiene una colonia política en la Amazonia, que es la Guayana francesa, un territorio que detenta enormes reservas de oro, prontas para ser explotadas.

Bolsonaro dijo que Macron tiene “‘mentalidad colonialista”, como si sus aliados como Trump o Israel no la tuviesen. Pero él mismo ataca a los pueblos indígenas y quilombolas, mientras revela su mentalidad de colonizado cuando dice que va a explotar la Amazonia con los Estados Unidos. “Cuando estuve ahora con Trump, conversé con él que quiero abrir para explotar la región amazónica en asociación”, dijo el colonizado el 8 de abril pasado.

Actualmente, existe en la Amazonia un total de 52.974 zonas mineras cubriendo un área de 1.6 millones de kilómetros cuadrados. La mayor parte de las zonas de interés minero está en fase de solicitación (50,8%). El Brasil abarca aproximadamente 80% de esas áreas.

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El capital extranjero explota la mayor parte de los recursos minerales, con consecuencias devastadoras para el medio ambiente y la población. Un ejemplo es la Hydro Alunorte, en Barcarena (Pará), una empresa noruega que arrojaba desechos de bauxita clandestinamente en los ríos e igarapés de la región. En febrero de 2018, el Instituto Evandro Chagas (IEC) divulgó el resultado de los estudios confirmando la contaminación en diversas áreas de Barcarena, provocada por los “gatos” [“desvíos” ilegales] clandestinos de la Hydro. Solo para recordar, Noruega, que es propietaria de la Hydro, es aquel mismo país que financia el llamado “Fondo Amazonia”.

Los planes de minería son acompañados por los planes de expansión energética sobre los ríos de la Amazonia brasileña. Son obras bancadas por el dinero público que tienen por finalidad ampliar los emprendimientos de prospección y explotación minera en la región, en los próximos años. El caso de Belo Monte es bien ejemplar de los terribles efectos socioambientales de tales proyectos. Planificada por la dictadura militar y construida por los gobiernos del PT, la hidroeléctrica resultó en la expulsión de comunidades campesinas e indígenas, en obreros superexplotados, mientras Altamira se volvía la ciudad más violenta del Brasil.

Se estima también que 71 empresas petroleras están presentes en la Amazonia sudamericana, destacándose las grandes corporaciones internacionales. La privatización de la Petrobras, pretendida por Bolsonaro, permitirá que las petroleras extranjeras se hagan con todo el petróleo y el gas contenidos en el subsuelo amazónico.

Doble política del imperialismo para la Amazonia

Pero la Amazonia no es solo una inmensa selva y una inmensa cuenca hidrográfica, también posee un patrimonio de conocimientos poco estudiado y conocido. Se estima que la selva concentre 15% de las especies de toda la Tierra. Las naciones imperialistas saben de la importancia de esa enorme riqueza. Saben que son como libros aún no leídos, y por eso no están a favor de convertirla totalmente en carbón y pasto, como pretende Bolsonaro y sus aliados.

Los países centrales del sistema capitalista desarrollaron estrategias para apropiarse de recursos genéticos de las selvas tropicales. Áreas de gran biodiversidad biológica estarían sujetas a la acción del imperialismo para ser protegidas y servir como reserva de valor, bancos de germoplasma (material genético de uso inmediato o con potencial de uso futuro), al servicio de la industria farmacéutica y de cosméticos. Por eso, Noruega y Alemania, por ejemplo, financian el Fondo Amazonia. Por esa misma razón, buena parte de las políticas de preservación ambiental del Brasil en estos últimos años fue bancada por el Programa Piloto para la Protección de las Selvas Tropicales (PPG-7), considerado uno de los más influyentes programas en que lo que se refiere a la formulación de las políticas públicas para la conservación del medio ambiente en el país. Financiado por los gobiernos de los países del G7, Países Bajos y la Unión Europea, el programa tenía sus fondos coordinados por el Banco Mundial.

En la Amazonia se desarrollan estrategias para obtención de informaciones genéticas, incluyendo ahí la etnobiopiratería, o sea, la apropiación del conocimiento sistematizado por pueblos indígenas y comunidades campesinas tradicionales. El geógrafo Carlos Walter Porto Gonçalves explica este proceso de creación de lo que llama “latifundio genético”, sostenido por el robo de los saberes tradicionales: “No es la planta o el animal que se lleva simplemente, sino sí la información construida por un determinado pueblo por medio de su cultura. Así, hablar de biopiratería es olvidarse de los probables derechos que tendrían las poblaciones que tradicionalmente tejieron sus conocimientos en íntima relación con los ecosistemas”. (La globalización de la naturaleza, y la naturaleza de la globalización, p. 317).

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Esta política está asociada a la solución social-liberal de la llamada “economía verde”, propuesta por gente como Marina Silva [ex siringuera de los tiempos de Chico Mendes y Osmarino Amâncio y ex ministro del Medio Ambiente, hoy afiliada al partido burgués Rede] y por la Red Globo. Se trata de una política ambientalista marcada por la mercantilización de los recursos de la selva y que exalta las soluciones de mercado para supuestamente salvar el medio ambiente. Ejemplos de esa política son la concesión de selvas públicas para el sector privado, la certificación “sustentable” de productos como la madera de las selvas tropicales y la implementación del programa de Reducción de Emisiones por Desmonte y Degradación de la Selva (REDD), que solo sirve a los intereses del capital financiero.

Lamentablemente, una parte de las ONGs sirve a ese objetivo y es financiada por esos recursos. Pero es preciso recordar que no todas las ONGs que actúan en la Amazonia actúan de esa manera. Muchas de ellas organizan comunidades campesinas e indígenas que luchan por sus territorios.

En resumen, hay una doble estrategia llevada a cabo por el imperialismo en la Amazonia: al mismo tiempo que explota los recursos minerales y petrolíferos de la región, con el apoyo de los gobiernos y del Estado, defiende la “conservación” de algunas áreas, como bancos de germoplasma, visando la explotación futura de los recursos naturales. Quedarse con todos esos recursos es lo que está por detrás de la historia mal contada sobre “internacionalización de la Amazonia”.

La mayor selva del planeta no dejará de estar amenazada, y el Brasil y el mundo no estarán libres de la posibilidad e inminencia de una catástrofe ambiental, mientras no superemos el sistema capitalista que destruye la Amazonia y convierte sus recursos en mercadería, y su territorio en propiedad privada. Precisamos de una sociedad socialista donde toda la gran biodiversidad biológica y el conocimiento tradicional de los pueblos de la selva estén al servicio del bien común de la humanidad. Una sociedad que no esté volcada a la ganancia y la acumulación de capital de un puñado de multimillonarios, como hacendados, banqueros y mineras.

Artículo publicado en www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.

¿Estamos ante el inicio de una nueva recesión mundial?

La semana pasada hubo una caída en las bolsas de todo el mundo y el PIB de Alemania, la principal economía de Europa, ya presenta números negativos. La mayoría de los analistas económicos se preguntan si ya no estamos en el inicio de una nueva recesión de la economía mundial.

Alejandro Iturbe (desde LitCi.org)

La bolsa de Wall Street sufrió una de sus peores caídas en años, con picos negativos en las empresas de los sectores energético (-4,12%)  y financiero (-3,57%) [1]. Un dato técnico es que la rentabilidad de los bonos del Tesoro a diez años cayó por debajo de la de los títulos a dos años (lo que se llama “inversión de la curva de rendimientos”), algo que no ocurría desde 2007 y que es considerado como indicativo de una dinámica recesiva [2].

En Europa, los principales índices cerraron en rojo: el de la bolsa de Londres perdió 1,13%, el de Frankfurt retrocedió 0,7, el de París terminó con un negativo de 0,27 [3]. En Asia, la bolsa de Tokio cerró con una fuerte baja de 1,21%, y Singapur se contrajo otro 1,2%, mientras que en Sidney (Australia) el mercado cayó 2%.

Los datos estructurales también muestran una dinámica cada vez más lenta. “El gobierno chino divulgó que su producción industrial se expandió 4,8% interanual en julio, el crecimiento más lento de este indicador desde febrero de 2002, lo que evidencia la debilidad de su demanda doméstica en plena disputa comercial con EEUU” [4].

Por su parte “El PIB de la eurozona (países de Europa con el euro como moneda) creció 0,2 % en el segundo trimestre, la mitad que en los tres meses previos” [5]. En ese marco, la producción industrialestá en caída (-1,6 %) y, tal como señalamos, el PIB de Alemania, presenta números negativos: -0,1%.

La economía estadounidense está un poco mejor que la europea, pero, al igual que en los últimos años, no consigue “acelerar en subida”: está condicionada por factores estructurales y también por los coyunturales (el fin del efecto de la rebaja impositiva a las empresas), así como por la indefinición política sobre si Trump será reelecto. El propio Trump tuiteó contra la política de tasas de la Reserva Federal de su país (la “inversión de la curva de rendimientos”) porque conspiraba contra la dinámica de la economía [6].

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Los factores detonantes

Casi todos los organismos económicos y financieros de la burguesía en el mundo creen que esta dinámica recesiva es prácticamente inevitable. Basta ver, por ejemplo, los informes y pronósticos, a lo largo de este año, en las páginas del FMI, del Banco Mundial, de la OCDE y del departamento financiero de la ONU.

Todos ellos consideran una serie de factores y procesos que contribuyen en esa perspectiva. En primer lugar, la guerra comercial-tecnológica entre Estados Unidos y China. En segundo lugar, las consecuencias negativas del Brexit cada vez más “traumático” (la salida del Reino Unido de la Unión Europea). En tercer lugar, ahora se ha agregado el derrumbe abierto de la economía y la moneda argentina, luego de la contundente derrota electoral del gobierno de Mauricio Macri.

Cada uno de estos procesos tiene, sin duda, un impacto negativo sobre la dinámica de la economía mundial: la guerra comercial-tecnológica entre Estados Unidos y China enrarece al extremo el clima del comercio mundial; el Brexit acabará perjudicando las economías de ambas partes y la situación argentina comienza a influir sobre Latinoamérica, en especial sobre el Brasil, la principal economía de la región.

Una gran tormenta de fondo

Sin embargo, con toda su importancia en el momento actual, estos procesos deben ser considerados como expresiones de problemas muchos más estructurales de la economía mundial y, en este sentido, como posibles detonantes de una caída mucho más profunda que una recesión cíclica.

La crisis económica mundial que estalló en 2007/2008 es considerada la peor desde el crack de 1929 y tenía una dinámica devastadora para el capitalismo imperialista, en el marco de un proceso de acumulación cada vez volcado a la especulación y el parasitismo. Por eso, la consideramos como el inicio de lo que Trotsky denominaba una serie o curva descendente de ciclos [7]. Esta curva descendente, para nosotros, se mantiene hasta hoy.

Esta crisis amenazó derribar el sistema bancario financiero-mundial, hoy en el centro de la dinámica de esa acumulación. Los gobiernos imperialistas y de los países no imperialistas más fuertes inyectaron cantidades absurdas de dinero para salvar ese sistema (las famosas “inyecciones de liquidez”).

Consiguieron evitar así la quiebra y detener la dinámica de “plano inclinado” de la producción y el comercio mundial. Pero lo hicieron a un doble costo. Por un lado, los bancos e instituciones financieras tomaron ese dinero para cubrir sus pérdidas y recapitalizarse, mientras su efecto sobre la producción real fue muchísimo menor que los volúmenes de dinero inyectado. Por el otro, se fue armando lo que se llama la “burbuja de las deudas”: los Estados, empresas y familias tienen deudas que triplican la base productiva real.

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La curva descendente a la que nos hemos referido y este camino elegido por capitalismo imperialista como salida para los peores momentos posteriores a 2007-2008 son los que explican que, desde entonces, si bien hubo algunos ciclos de recuperación, estos fueron muy débiles. Explica también los temores de los economistas burgueses que estos hechos (guerra comercial-tecnológica, Brexit, derrumbe argentino) abran no solo una recesión cíclica sino una depresión (caída mucho más profunda y prolongada que una recesión) igual e incluso superior a la anterior.

Podemos graficar la situación diciendo que el capitalismo imperialista es como un motor semifundido. La burguesía no es capaz de cambiar el motor y tiene profundas dificultades para hacer una rectificación completa del actual, tanto por su propia conformación estructural como por la lucha de clases que debe enfrentar. Entonces, apeló a ponerle muchos litros de “aceite pesado” y el motor anduvo un poco más. Pero ahora está en peores condiciones que antes y ya se gastó casi todo el aceite pesado. Cada uno de los procesos analizados son expresiones de ese motor que ratea, expide humo de aceite quemado y amenaza pararse.

Habrá ataques aún más duros a los trabajadores y a las masas

Esta situación de la economía mundial tiene importantes efectos en el terreno político. Por un lado, agudiza la pelea entre los diferentes sectores burgueses a nivel internacional y nacional por la disputa de los mercados, la apropiación de la plusvalía, y por el control del Estado y de los gobiernos. Estas fracturas interburguesas son positivas para los trabajadores porque, como decía Lenin, abren grietas que favorecen la posibilidad de luchas y su desarrollo.

Sin embargo, en el marco de su feroz disputa, hay algo en que todos los sectores burgueses tienen acuerdo: atacar aún más a los trabajadores y las masas para descargar sobre sus espaldas el costo de la crisis y, más profundamente, intentar “rectificar el motor” de la economía capitalista llevándolo a un nivel superior de superexplotación.

Por eso, aumentan aceleradamente los despidos y el desempleo; se atacan o directamente se eliminan conquistas como la extensión limitada de la jornada de trabajo, los descansos semanales, las vacaciones y la jubilación; se reducen al mínimo los servicios sociales de los Estados, y recrudece la represión a las luchas de los trabajadores y las masas. Todos los gobiernos burgueses, sean de derecha o falsamente “populares”, no tienen otra alternativa que ser punta de lanza de esos ataques. Por su parte, para los trabajadores y las masas no queda otra alternativa que luchar ferozmente contra esos ataques, en una batalla que tiene mucho de supervivencia. En caso contrario, la perspectiva será de muchísimo sufrimiento.

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La realidad actual vuelve a plantear la absoluta imposibilidad de “humanizar” el capitalismo desde adentro, como nos plantea gran parte de la izquierda mundial, y de su consecuencia lógica: “radicalizar la democracia [burguesa]”. Algo que también nos proponen los sectores burgueses populistas.

El camino de la lucha surge, como vimos, de una necesidad de supervivencia para los trabajadores y las masas. Un camino que cada vez más plantea como tarea, a la vez urgente y estratégica, la revolución obrera y socialista para derrotar al capitalismo imperialista y cambiar desde su raíz este sistema putrefacto y enemigo de la humanidad.

Notas:

[1] https://www.nytimes.com/2019/08/14/business/stock-market-today-bond-market.html?te=1&nl=boletin&emc=edit_bn_20190815?campaign_id=42&instance_id=11650&segment_id=16182&user_id=00d43cf2b74587eee8cd749aa535ec7f&regi_id=7524510220190815

[2] https://www.cronica.com.ar/mundo/Se-desplomaron-las-principales-bolsas-del-mundo-por-temores-de-una-recesion-global-20190814-0053.html

[3] https://www.infobae.com/america/mundo/2019/08/15/los-mercados-europeos-abrieron-en-rojo-tras-la-jornada-de-fuertes-perdidas-en-wall-street/?fbclid=IwAR1BlE8cctTeflCZrPM3btPiG1rnddN-JKdLtdyv3sg5aLavvgbQ7znuxdg

[4] Ídem.

[5] https://www.elimparcial.es/noticia/203996/economia/el-temor-a-una-nueva-recesion-hace-caer-las-bolsas-de-todo-el-mundo.html

[6] Ídem.

[7] Ver el artículo “La curva del desarrollo capitalista” (1923) en:

https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1923/junio/21.htm

Es hora de derrotar la reforma antilaboral

Pronunciamiento del PST 22-Ago

El pueblo del valle del Tambo ha mostrado el camino para derrotar a Vizcarra y su política al servicio de las empresas: la lucha unitaria e intransigente, contra el gobierno, por el logro pleno de sus objetivos.

Ese es el contenido de la huelga indefinida que sostiene el Valle del Tambo desde hace más de un mes. Una huelga que ha enfrentado, con firmeza, la amenaza represiva lanzada por Vizcarra con el envío de las Fuerzas Armadas al puerto de Matarani. Y que ha logrado hasta el momento la suspensión de la licencia de construcción de Tía María, otorgada por el gobierno a principios de julio pasado.

Pero lo más importante es que el pueblo del Valle del Tambo, incluso habiendo obtenido esta victoria inicial, no deja de luchar: la huelga continúa. Y la huelga sigue teniendo como claro contrincante, a Vizcarra.

¿QUÉ SUCEDE CON LA LUCHA OBRERA?

Queda claro, entonces, que luchando es posible derrotar a Vizcarra – CONFIEP. Entonces ¿Qué falta para que la clase obrera haga lo mismo y eche abajo la reforma laboral del gobierno?

La clase obrera viene luchando con todas sus fuerzas, pero de forma atomizada, sus propias batallas contra los ceses colectivos (HIALPESA, Cogorno, BSH…), se cumplan los mandatos judiciales favorables (SITOBUR) o se resuelvan sus pliegos de reclamo (Federación Minera).

La disposición de lucha de sectores de vanguardia de la clase obrera, como la propia Federación minera, que anuncia una huelga nacional indefinida a partir del 10 de septiembre, por la solución a su pliego nacional, muestran el camino a seguir.

LA IZQUIERDA CONCILIADORA SIEMBRA CONFUSIÓN

Sin embargo, quienes van a contramano de esta voluntad de combate, son las direcciones de las principales organizaciones obreras del país (CGTP, SUTEP, CUT) y la “izquierda parlamentaria” (Nuevo Perú y Frente Amplio), que en lugar de señalar al gobierno como responsable por los ataques, y organizar la más amplia unidad obrera y popular contra el mismo, siembran confusión e imprimen al movimiento de las y los trabajadores una política de apoyo al gobierno, encubierta bajo la demanda de «diálogo social».

Para sostener esta política, hacen eje en un supuesto “proyecto autoritario del fujimorismo y la CONFIEP”, alentando la idea de que el gobierno estaría “haciendo bien” en su “enfrentamiento” con el parlamento dominado por el Fuerza Popular, al plantear al adelanto de elecciones generales para el 2020.

VIZCARRA ES EL ENEMIGO A DERROTAR

Desde el PARTIDO SOCIALISTA DE LOS TRABAJADORES, no tenemos dudas del carácter patronal y reaccionario del fujimorismo. Lo hemos enfrentado en las calles.

Tampoco desconocemos que a nivel popular existe un poderoso sentimiento que demanda que se cierre el Congreso y que se vayan todos, y que la propuesta de adelanto de elecciones parece ser la salida a tales aspiraciones.

Mucho menos pasamos por alto las pretensiones de la CONFIEP, empecinada en imponer su plan de entrega de los recursos del país a las grandes empresas, y de superexplotación de la clase trabajadora. Plan que van a procurar garantizar echando mano de todos los métodos posibles, incluyendo a la compra de autoridades políticas, como han demostrado Odebcrecht y el “Club de la construcción”.

Sin embargo somos conscientes, tal como señalan algunos dirigentes obreros, que los decretos supremos 345 (Política nacional de competitividad y productividad) y 237 (Plan nacional de competitividad y productividad), base de la reforma laboral que quiere recortar nuestros derechos, han salido de Palacio de gobierno, con el aplauso del Congreso de la república y los empresarios.

Por eso afirmamos que VIZCARRA ES EL ARTÍFICE DE LOS GOLPES CONTRA LOS DERECHOS DE LA CLASE TRABAJADORA, y como tal, es el principal enemigo a derrotar en esta batalla.

Por eso urge seguir el ejemplo de los pobladores del Valle del Tambo, poner en marcha a los batallones más conscientes de la clase obrera. Necesitamos organizar, desde las bases, la lucha unitaria e intransigente por la derogatoria de los Decretos Supremos 345 y 237, y no detenernos hasta derrotar del gobierno, y con él, al fujimorismo, todos los partidos patronales que viven en el Congreso, y la CONFIEP.

Sólo así, además, podremos abrir camino a concretar el anhelo popular de que realmente SE VAYAN TODOS, y reemplazar este sistema económico, social y político dominado por la lógica de la ganancia, y podrido por la corrupción, por uno nacido del poder de la clase obrera en alianza con el pueblo pobre del campo y la ciudad.
Un gobierno obrero, popular y campesino que termine con el dominio de las transnacionales y bancos internacionales sobre el país, y garantice una vida digna para todos/as los7as trabajadores/as, en el camino del socialismo.

¡DEROGATORIA DE LOS D.S. 345 Y 237!

¡TÍA MARÍA NO VA!

¡FUERA VIZCARRA – CONFIEP Y EL CONGRESO CORRUPTO!

La clase trabajadora y la izquierda ante el colapso social y ecológico del capitalismo

A 100 años de la fundación de la Internacional Comunista de Lenin y Trotsky…a propósito de la posibilidad del “colapso socioecológico” capitalista, hacemos un llamado público revolucionario urgente a los trabajadores de a pie, organizados o no, industriales y de los servicios, jubilados y desempleados, de los países imperialistas y países semicoloniales, América del Sur, del Centro y el Norte, África, Asia, Oceanía y Europa; también a los activistas y dirigentes de los partidos de izquierda; corrientes internacionales, centrales obreras, sindicatos, movimientos sociales y asociaciones; científicos, intelectuales y artistas; mujeres, negros e inmigrantes, indígenas y campesinos; estudiantes, jóvenes y niños; lgbti’s, presos políticos y parias, personas con discapacidad y oprimidos en general.

Hay que matar al imperialismo para que el género humano pueda continuar subsistiendo[1], LEÓN TROTSKY.

En su agonía, el capitalismo amenaza llevar junto con él la humanidad a la tumba”[2]NAHUEL MORENO.

Por Juana Ceballos (desde LitCi.org)

El capitalismo imperialista decadente en estas primeras tres décadas del siglo XXI es un infierno real para billones de animales domésticos y salvajes y la naturaleza, al igual que para los miles de millones de trabajadores y sectores populares y oprimidos. Este sistema nos está llevando al simple y llano pero complejo “colapso civilizatorio”.

El calentamiento climático en aumento y aceleración promete sobrepasar más de 1.5 y 2°C grados en una espiral catastrófica respecto a la era preindustrial en las próximas décadas[3], las emisiones récord actuales de dióxido de carbono (CO2) en más de 415 pmm y gases de efecto invernadero, como hace 3 millones de años no se veía, están afectando los ecosistemas, la agricultura, la salud pública y la vida material humana[4].

Hay proceso en curso e hipotético de lo que algunos científicos llaman la 6ta extinción masiva de especies, al menos 1 millón en peligro actual y descenso real de un 60% de fauna silvestre en los últimos 40 años. El aumento del maltrato animal estructural y la cría industrial intensiva de ganado, la deforestación y algunos agroquímicos dañinos y OMG, con costes negativos para ellos y las plantas, para la naturaleza y para los propios trabajadores y consumidores.

La perspectiva desigual y combinada de agotamiento y finitud del petróleo en las próximas décadas[5], el gas y en mucha menor medida el carbón contaminante. El boom y declive de las commodities, su impacto en los precios internacionales y las regalías nacionales, las dificultades de transición y “plan B” para una nueva e inédita matriz energética material “renovable” después de 2 siglos de capitalismo industrial y siendo más de 7.6 mil millones de humanos con perspectiva de crecer 2 o 3 mil millones más, después del 2050 y a finales del siglo.

La ausencia de medidas efectivas (¿Geoingeniería sola…? ¿Tratado de París y Protocolo de Kioto…? ¿Objetivos del Milenio y Desarrollo Sostenible…?) y el carácter suicida de los gobiernos capitalistas de la ONU y el empresariado mundial para lidiar con el cambio climático crónico y multidimensional que ya está afectando de decenas de miles de personas y trabajadores en urbes, zonas costeras y campos por doquier.

Todos estos procesos complejos, desiguales y combinados, están relacionados íntimamente con la sobreproducción capitalista, la explotación irracional de la naturaleza y su destrucción antiecológica para la tasa de ganancia y la acumulación del capital como fin en sí en toda la sociedad mundial. La crisis ambiental y ecológica se conjuga e interrelaciona con una serie de crisis cíclicas económicas de corte comercial y financiero, locales, regionales y globales (2007-2008, la más reciente y de magnitud de la del 29; hipótesis de una nueva recesión mundial en los prox. 5 años o década), planes de ajuste y privatización de los servicios sociales (agua, luz, gas, electricidad, salud, vivienda, educación, pensiones, etc), las guerras imperialistas y capitalistas por los recursos naturales y sociales.

Las secuelas de todo esto y afectación a nuestra clase social son la fractura neocolonial del Norte-Sur; la desnutrición, el hambre y la sed; el desempleo, los salarios precarios, carestía material y desigualdades sociales multimodales; éxodos migratorios colosales y afecciones a la salud pública; destrucción de territorios y hábitats, deudas hipotecarias y déficit de vivienda popular; asesinatos y torturas, violencias multimodales y opresiones (género, sexual, racial, etc); corrupción institucionalizada; etc. Los padecimientos de ansiedad climática, estrés laboral y síndrome burnout, trastornos mentales y psicológicos, enfermedades ocupacionales y físicas, suicidios y adicciones, etc, son la muestra de esta decadencia y barbarie capitalista, profundizada como nunca antes.

Todo esto pone en serio riesgo civilizatorio, como nunca antes y de modo inédito, la liberación social integral y necesidades materiales de los trabajadores y sus aliados populares, la especie humana y el resto de especies animales y vegetales del planeta. En aras de abordar los problemas más urgentes e inmediatos de la humanidad, los «materiales», es menester que los trabajadores y sus vanguardias estudien, conozcan y analicen críticamente, toda una serie de teorías socionaturales y evidencias empíricas sobre riesgos civilizatorios y peligros globales, colapsos socio ecológicos, tipos de crisis sistémicas, transiciones de sistemas complejos y posibilidades de extinción, escenarios de gestión de recursos y entropías, crisis capitalista y transiciones post-capitalistas, de autores tales como:

Paul Crutzen, Will Steffen y James Hansen, Mark Lynas; Jared Diamond, Joseph Tainter y Luke Kemp; McAnany Patricia y Norman Yoffee; Pablo Servigne y Raphaël Stevens, Raphael Stevens, Carlos Taibo, Manuel Casal Lodeiro, Renaud Marcovaldo;  Antonio Turiel Martínez, Ferran Puig Vilar, Richard Heinberg, Antonio García-Olivares, Dmitry Orlov; Jorgen Randers, Dennis Meadows y William Behrens, Giorgos Kallis;  Emilio Santiago Muiño, Jorge Reichmann, Ramón Fernández Durán, Alberto Matarán y Oscar Carpintero; Ramon Sans Rovira y Elisa Pulla Escobar; Richard Wolff, Michael Roberts, David Harvey, Wolfgang Streeck; Miguel Fuentes y Manuel Baquedano Muñoz; Eric A. Schutz, Michael Löwy, John Foster, Christian Stache, Andreas Malm, Fred Magdoff, Daniel Tanuro, etcétera.

El imperialismo decadente, a veces llamado neoliberalismo, ha hecho aparecer, como nunca antes en la historia pero semejantes a otros tiempos de transición, versiones de socialismos utópicos por doquier (v.g. decrecentistas; ecosocialistas; neoanarquistas, primitivistas, indigenistas y comunitaristas; posmodernistas, etc) y también no pocos capitalismos utópicos y distópicos (v.g. tecnolátricos verdes neoliberales; colapsistas; ecofascistas; neomalthusianistas y neodarwinistas, escatologías religiosas y apocalípticas, etc). Ese menester que el socialismo científico en reconstrucción, el marxismo revolucionario disipe la apariencia de la realidad, conozca, reabsorba los contenidos materialistas y critique estas ideologías, pero sobre todo, ofrezca una alternativa de transición anticapitalista a la clase obrera mundial y los pueblos oprimidos.

Todas estas teorías socionaturales interdisciplinares con distintos sesgos e intereses de clase, pronósticos, evidencias empíricas y modelos de sociedad, estudian las transiciones y magnitudes de las crisis sistemáticas. El marxismo, patrimonio cultural de la clase obrera mundial, es el pionero de estos estudios materialistas y el único que está a la altura del análisis científico y la política revolucionaria, al indagar las causas materiales y subjetivas, desiguales y combinadas, de la transición de un modo de producción a otro en determinadas zonas geográficas y sistemas, períodos históricos y épocas, por distintos factores concretos, particularidades y generalidades, inclusive cambios de regímenes políticos, caídas de gobiernos y las revoluciones en la naturaleza, las ciencias y la sociedad. El rol de la lucha de clases y las contradicciones de las relaciones sociales de las fuerzas productivas (naturaleza, seres humanos y técnica) en todos estos procesos como una totalidad viva y compleja.

El marxismo revolucionario fue la primera corriente sociopolítica y científica que mostró una teoría del colapso del capitalismo verificable basado en el desarrollo objetivo de las fuerzas productivas del capital, los límites históricos[6] de sus fuerzas destructivas y las relaciones sociales entre las clases actuantes y sus condiciones materiales de existencia. Las crisis cíclicas de valorización catastróficas de sobreproducción y sobreacumulación, el factor subjetivo social y político crucial de las revoluciones proletarias y populares con partidos organizados de clase y masas movilizadas en una guerra social prolongada (ahora estamos llegando a las «últimas batallas»). El trabajo como sepulturero activo del capital y el capital mismo en factor objetivo de crisis social (y ahora de crisis natural: «cambio climático antropogénico») en la lucha de clases económico-política de guerras, crisis y revoluciones.

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No en vano nos llamaron ‘catastrofistas’[7] y otros epítetos por señalar con objetividad la crisis estructural capitalista y sus estragos, pero estamos dejando de ser un demodé y algunos sectores de opinión pública empiezan a hablar del colapso civilizatorio de la civilización industrial contemporánea, del sistema capitalista existente, incluso a representar y consumir en las artes estos escenarios, dados los desastres ambientales y tragedias sociales que a diario se ven en los medios, se viven y se estudian sus causas. Pero las derrotas, errores sectarios y rezagos programáticos, nuestra ceguera ignorante y negacionismo, ya tienen un costo político inmenso y también un beneficio, según la ley del desarrollo desigual y combinado, si abrimos los ojos de una vez por todas y reconocemos nuestros errores y los corregimos, a pesar de la tardanza.

Si los trabajadores no luchan con más tesón y se rebelan lo más pronto antes, durante y después del posible proceso de colapso socioecológico del capitalismo, su crisis civilizatoria…estamos re-jodidos. El retraso contrarrevolucionario que supuso el stalinismo en el siglo XX y la derrota del proletariado mundial con la restauración capitalista en Europa del Este, el Sudeste Asiático y el Caribe, tiene costes históricos. Vamos a la profundización (ya la estamos viviendo) de la barbarie contra la clase obrera y los sectores populares, sobre todo en los países semicoloniales pero también en los imperialistas. Vamos a holocaustos masivos de pobres y la posibilidad real de la auto-extinción humana o una supervivencia de unos pocos, en su mayoría capas ricas y sectas ecofascistas.  Si el proletariado y su vanguardia de clase no conquistan el poder político en algún país en las próximas décadas y este siglo, abriendo un nuevo Octubre rojo global, es probable que, por mor de la crisis socioecológica, la civilización humana colapse, se degrade y finalmente se extinga. El triunfo de la barbarie.

Esta es la nueva magnitud del «peligro inminente» (dice el científico de la NASA, Joseph Hansen) y queda poco tiempo, muy poco tiempo, en términos históricos (contrarreloj, contratiempos). Cada año, quinquenio y década que pasa sin un cambio revolucionario, sin una Revolución de Octubre y la tardanza, postergación, conjuración o desviación desde la segunda posguerra de numerosos procesos revolucionarios, es más y más catastrófica en términos sociales y ambientales: “Los pueblos del mundo tendrán que pagar con nuevas guerras y revoluciones los crímenes históricos del reformismo” (Trotsky, La revolución traicionada, 1936). Tengamos absoluta consciencia de ello y del peligro inminente, preparémonos para lo que venga, sea lo que sea. Vivimos en tiempos en que no hay ya nada que perder y sí todo que dar. Ningún momento en la historia fue tan necesario y urgente el instrumento partidario (la Internacional) y las organizaciones de masas combativas (movimientos) por la resistencia, la revolución social y las condiciones materiales de existencia básicas. Nuestra última oportunidad de vencer.

Nahuel Moreno advertía ya en 1982 con literalidad materialista en una conferencia internacional de dirigentes revolucionarios de más de 15 países en la ciudad de Bogotá, Colombia: “En su agonía, el capitalismo amenaza llevar junto con él la humanidad a la tumba. O, en el mejor de los casos, hundir a la gran mayoría de ella en un abismo sin fondo, de barbarie, miseria y degradación…sólo es posible formular los más negros pronósticos [objetivos], si la revolución socialista mundial no logra revertir este proceso [destructivo]” (Véase, Tesis de Fundación de la LIT-CI, #11982)[8].

Pese a la urgencia e impaciencia sensata, no hay que dejarse llevar por el nihilismo y derrotismo, el pesimismo e irracionalismo, tan característico de las fracciones pequeñoburguesas y burguesas degeneradas. Sobre todo, sucumbir y capitular a la ceguera y retraso ideológico de las direcciones tradicionales y emergentes del movimiento de masas y la izquierda. Su anticientifismo idealista y desprecio por la teoría revolucionaria, electoralismo e inmediatismo gremialista, su programa mínimo democratizante y de acción a corto plazo, nos lleva a derrotas estratégicas. Estas direcciones traidoras, negacionistas e ignorantes (tanto reformistas como centristas; tanto pequeñoburguesas como obreras[9]) constituyen un serio obstáculo en la lucha contra los gobiernos del capital y la burguesía en tanto que clase, la lucha por el poder obrero-popular y la preparación para enfrentar el colapso capitalista en un periodo de transición tortuoso e impredecible.

Siguiendo a León Trotsky, hoy es más que necesario y urgente una revolución antiburocrática al interior de las organizaciones sociales y políticas de los trabajadores. Un programa obrero revolucionario de transición actualizado y de combate, una nueva internacional proletaria de partidos antisistema y movimientos –como la III Internacional fundada hace un siglo, en 1919– para la revolución socialista mundial en el siglo XXI y el enfrentamiento del colapso socio ecológico (o bien sistémico) del imperialismo, la fase superior y final del capitalismo. La era viva de las crisis, guerras y revoluciones. Hoy más que nunca es verdadero el postulado en su magnitud extrema de que “la crisis de la humanidad se reduce a la crisis de su dirección revolucionaria” (León Trotsky, Programa de transición, 1938).

Las Primaveras Árabes, las huelgas laborales y las huelgas climáticas de la juventud, las movilizaciones masivas y resistencias a los planes de ajuste en los cuatro continentes, las rebeliones a dictaduras y las más de 10 revoluciones en este siglo (la más reciente: Sudán y Argelia), muchas de ellas armadas. Las caídas de gobiernos, gabinetes ministeriales y renuncias de presidentes y tensiones (Puerto Rico, Corea del Sur y Hong Kong), marcan el camino de lucha ante un enemigo descomunal que viene ganando y asestándonos duros golpes. ¡Reina un caos debajo de los cielos, la situación es excelente! Aprovechemos las pocas o muchas oportunidades que nos quedan.

Solo la revolución socialista integral de los trabajadores y sus aliados populares, la conquista del poder urgente, la instauración de nuevos gobiernos revolucionarios con organizaciones democráticas de doble poder de masas y economías planificadas ecológicas, podrán salvarnos. Es decir, una serie insurrecciones de masas dirigidas por partidos socialistas de combate, rememorando al genio político de Lenin y la revolución permanente de Trotsky, pueden librarnos de la profundización de la barbarie existente –al parecer, ya estamos en las fases iniciales de ella o desarrollada desde el siglo XX, véase entre otras, la hecatombe de Siria, Palestina, Irak y Afganistán; desastres ambientales y sociales, etc–. Un panorama cualitativo mucho más dantesco que el que imaginó Rosa Luxemburgo durante la primera guerra mundial y su analogía con el colapso decadente del Imperio Romano. Mucho más trágico que el que tuvieron que vivir Lenin y Trotsky, y los revolucionarios de la segunda posguerra con las bombas nucleares, las invasiones imperialistas y las guerras revolucionarias, mucho más trágico que el de Marx y Engels con la miseria fabril decimonónica.

Es probable que el empeoramiento de la crisis civilizatoria capitalista, traiga consigo un efecto doble. Por un lado, el efecto positivo del colapso progresivo del sistema de los últimos 500 años por las luchas de resistencia y revolucionarias de los pueblos y el proletariado favorecido con el factor desestabilizador socio-ecológico. Los obreros y oprimidos no tienen nada que perder con el fin y derrumbe de este putrefacto sistema y deben contribuir a sepultarlo lo más pronto, aprovechando los factores objetivos de crisis socionaturales, porque el capitalismo no morirá de muerte natural automática, como creen los reaccionarios colapsistas. Por el otro, el efecto negativo del contragolpe regresivo y brutal de la contrarrevolución. El severo deterioro, escasez y socavamiento de las fuerzas productivas, la naturaleza, el trabajo vivo y la técnica, diría Marx. Toda una lucha de clases viva y una infraestructura económica y producción material en transición y bifurcación.

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Una devastación del planeta nos lega el capitalismo moribundo, con una clase que se niega a perecer y amenaza con agudizar la crisis climática y social de manera barbárica, a toda costa, con tibias reformas para conjurar el monstruo que ha creado, todo un aprendiz de brujo, al estilo de Goethe. Para parafrasear un famoso guerrillero proletario antifranquista, la burguesía puede echar en pedazos regiones considerables y la tierra entera antes de abandonar el escenario de la historia, pero los obreros no debemos temer miedo a las ruinas porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones y somos constructores innatos y mejores. Ese mundo socialista está creciendo a cada instante, en el cascarón del viejo mundo. Todo un parto civilizatorio, que puede ser abortado o no. El capitalismo puede perecer y dar origen a un orden social nuevo de múltiples contradicciones o simplemente ser el último modo de producción de la historia humana, ambas posibilidades históricas están abiertas.

Salvar nuestro hábitat, el planeta, y nuestras vidas materiales. Este es el real derrotero estratégico de nuestro siglo y de los trabajadores, el socialismo, un parto contingente doloroso en que puede nacer una vida, deformada o no, o morir el niño y su madre y padre. La lucha por una nueva sociedad mundial sostenible sin capitalistas en el poder es nuestro derrotero. Parafraseando a Moreno, podemos vencer, no hay ley determinista de la historia, ni dios, ni factor climático-energético ni científico ni político que diga que no podamos triunfar. Las leyes objetivas de la naturaleza y la sociedad las usaremos a nuestro beneficio en la intensificación de la lucha de clases por muy adversas que sean las condiciones materiales de existencia, solo el derrotismo colapsista nos condena de antemano, al igual que el imperialismo. No tenemos fe religiosa en la clase obrera ni confianza metafísica  en la entelequia de la revolución pero sí confianza formativa de esta, criticidad y autocriticidad (sus errores organizativos, etc) voluntad de cambio en que, tras una serie compleja y dialéctica de las derrotas y victorias, nuestra clase y su vanguardia revolucionaria en construcción se reponga y no sea tan limitada y tan estúpida como para no despojarse y sepultar a una clases dominantes minoritarias parasitarias (entre el 1% y el 30% de la población gran burguesa, medio burguesa y pequeñoburguesa de estratos superiores) y crear una nueva sociedad de transición, al vivir en sus carnes los efectos devastadores del capitalismo moribundo y estar en sus fauces…será un placer hacer tragar todas sus heces a los colapsólogos y capitalistas, tanto de derecha…como de izquierda.

Para ellos es más fácil pensar en el fin del mundo que en el colapso del capitalismo, diría Fredric Jameson y Joel Kovel, y también es más fácil lograr una “comunidad resiliente” en una transición facilista (i.e. socialista utópica) de sus modelos post-capitalistas, luego del susodicho colapso penitente y sanador, que sería una tragedia social de proporciones históricas. Sus salidas son francamente utópicas y “realistas” contrarrevolucionarias, sin perder de vista el éxtasis autoritario por las distopías y su tufillo eco-fascista por el colapso (v.g. Miguel Fuentes, entre otros): “Su autoalienación ha alcanzado un grado que le permite vivir su propia destrucción como un goce estético de primer orden. Este es el esteticismo de la política que el fascismo propugna” (W. Benjamin, La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, 1936).

Aun si hipotéticamente estuviésemos ya, desde los 90’s (o antes, desde los 70’s) y en los próximos 15, 30 o 50 y 80 años en punto de no retorno e irreversible en términos de degradación ambiental y social en el 2050 y el 2070, luego de la segunda mitad del siglo XXI u otra fecha pesimista, optimista o realista, la cual varía según los pronósticos científicos y políticos materialistas, al igual que las profecías religiosas y predicciones pseudocientíficas idealistas y supersticiosas populares.

Así fuese lamentablemente inevitable el colapso socio ecológico (o socio – natural) sin ninguna revolución triunfante y por una serie de derrotas tras de sí, una forma en que el fin del capitalismo se conjugara con el fin de la civilización. Aun en ese escenario desfavorable hipotético, el peor que podamos imaginarnos y posible, con el doble de fuerza y convicción habría que luchar por el imperativo de la supervivencia material de los explotados y oprimidos, para enfrentar la contrarrevolución imperialista y fascista. Colapsar mejor, mal ineludible menor, luchar por la minimización de los daños a nuestra clase, pues no todo está perdido y la lucha de clases no acaba.

La revolución permanente y el método del programa de transición no dejan de tener vigencia en un escenario pre colapso, colapso del capitalismo y transición post-colapso, a menos que triunfe la extinción humana y la crisis socioecológica degrade la vida humana, tan solo deben actualizarse y adecuarse al contexto de la lucha de clases final y los peligros civilizatorios socioecológicos del imperialismo senil. La dictadura transicional revolucionaria del proletariado, su terror rojo, es más necesaria que nunca. El armamento militar de los trabajadores y las insurrecciones sociales armadas, la economía planificada radical de todos los aspectos de la vida social (e.g. natalidad, etc) y sustentable con planes de choque y de emergencia. La internacional de partidos centralizados de trabajadores y movimientos, la democracia obrera de nuevos estados socialistas federados entre sí. La guerra civil a muerte, obrera y popular, contras los capitalistas y las sectas ecofascistas de derecha e izquierda, son la única salvación realista terrenal y no metafísica que nos queda a los mortales. Salvo el poder, todo es ilusión.

Tras un escenario de luchas contingentes decisivas, ojalá triunfantes en la estrategia, la apuesta sería construir y arar en una nueva base ecológico-económica degradada totalmente inédita, contrario a lo que creyeron nuestros maestros pensadores socialistas clásicos del siglo XIX y XX, para la construcción contingente pero necesaria de una sociedad socialista y sus fuerzas productivas menguadas en un escenario de escasez (hipótesis materialista) y quizás para dar las últimas batallas obreras y populares antes que todo perezca o en el menos peor de los casos para que todo renazca (por-venir). Luchar, luchar y luchar con rabia hasta la muerte. Voluntad proletaria de vivir, instinto de clase de conservación, supervivencia a toda costa en la tierra y de ser posible en otro planeta, cuando dejen de existir las condiciones de habitabilidad humana y podamos preservar y mejorar nuestros nichos tecnológicos. Un acto de dignidad humana de los de abajo o al menos una franja masiva no lumpenizada de ella ante el escenario de la crisis civilizatoria capitalista a todo nivel.

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Como diría nuestro Gabo, en una suprema actitud humanista y anti-nihilista, ante la espada de Damocles del peligro termonuclear de su corto siglo y rememorando a su maestro Faulkner: “¡Me rehúso a aceptar el fin del hombre…!” (La Soledad de América Latina, Discurso Nobel ante la Academia Sueca, 1982).

Pues bien, trabajadores de todo el mundo y revolucionarios, si la gran familia humana desea tener una segunda oportunidad sobre la Tierra, afrontemos pues el peligro civilizatorio de nuestro siglo XXI, rehusándonos a perecer, es decir, a ser derrotados no por la “naturaleza” sino por el frente contrarrevolucionario de la burguesía moribunda y la pequeña burguesía nihilista en la lucha de clases en ciernes y final.

Fuente: https://blogsocialist21.wordpress.com/2019/08/01/llamado-urgente-la-clase-trabajadora-y-la-izquierda-ante-el-colapso-social-y-ecologico-del-capitalismo/?fbclid=IwAR1IcigT6ihHLxJxE-VhOhdnjKImM42J1eq13n9WlfAoZpWa5ifVjliemmM

Notas

[1] Trotsky, L. Los cinco primeros años de la Internacional Comunista, Edicions Internationals Sedovs, 1921/2017, pág. 162.

[2] Moreno, N. Tesis de Fundación de la Liga Internacional de los Trabajadores, #1, 1982.

[3] Wilke, Carolyn. CO2 emissions are on track to take us beyond 1.5. degrees of global warming. Disponible en Science News: https://www.sciencenews.org/article/co2-emissions-global-warming?fbclid=IwAR2FEak3juSfrjL8jFcE-WVM4ctk20pScOfoeSIc1zW22kjdtx3mc0Uop18

[4] Martins, Alejandra. Qué consecuencias tiene que hayamos superado el récord de CO2 en tres millones de años. Disponible en BBC News Mundo:  https://www.bbc.com/mundo/noticias-48283274

[5] Iturbe, Alejandro. ¿El fin del petróleo? Disponible en Marxismo Vivo – Revista Teórica de la LIT: http://marxismovivo.org/wp-content/uploads/2018/12/Primera-Epoca/ESP/MV12/mv12/mv12esp.pdf

[6] Algunas de las contradicciones sistémicas del capital que generarían su crisis estructural según el método marxista son: la ley de la caída tendencial de la tasa de la ganancia, la ley de la concentración-acumulación del capital y la miseria relativa creciente de la clase obrera y las masas; la tendencia a la socialización de la producción (el trabajo social) frente a la apropiación de la propiedad privada; el peso superior de las fuerzas destructivas sobre las fuerzas productivas en una fase desarrollada del capital (vg. capital financiero); la atadura del desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción; el aumento desigual y combinado del nivel conciencia de clase y organización social y política del proletariado frente a las fuerzas del capital; etc.

En 17 contradicciones del capitalismo y fin del capitalismo (2014, Cap. III), desde una teoría económica marxista del valor-trabajo y financierista («capitalcéntrico»), David Harvey niega o al menos es escéptico a una hipótesis colapsista o catastrofista del capital por factores ambientales por las oportunidades de inversión, adecuación tecnológica y acumulación del capital en medio de desastres, tal vez por su postura como geógrafo y su reformismo de izquierda. No obstante el autor sí señala las “contradicciones peligrosas” del crecimiento exponencial del capital en relación con la expoliación de la naturaleza y los límites acumulativos (por desposesión), cruciales para una transición anticapitalista.

Sobre las relaciones de crisis entre capital – naturaleza, en los últimos veinte años, los marxistas han venido planteado: el quiebre metabólico de la sociedad y la naturaleza en la producción inmanente capitalista; la contradicción entre las condiciones de producción material y las condiciones de reproducción ecológica; la ecología del capital y los límites de la biosfera; la unión de la crisis social y la crisis ecológica desde un vector de clase y de los valores de uso y de cambio, etcétera.

[7] En Reforma y revolución (1899), capítulo IV de la parte II (a veces aparece como epílogo), Rosa Luxemburgo, ya hablaba sobre la teoría marxista ortodoxa sobre la crisis capitalista (más allá de su carácter “cíclico” y “plural”) en los términos del “colapso del capitalismo” (Der Zusammenbruch), traducida erróneamente al español como hundimiento.

En La doctrina socialista (1899), Capítulo II, a), el primer Karl Kautsky polemiza con el revisionista Bernstein al hablar de la teoría marxista del derrumbamiento del capital, uniendo los factores objetivos y subjetivos, contra la burda crítica sobre la supuesta teoría objetivista-fatalista de la necesidad del socialismo por causas económicas de Marx y Engels.

El Manifiesto de Zimmerwald (1915), escrito por Trotsky en nombre de socialistas antiimperialistas de once países, también habló del “colapso de la civilización” en la plena carnicería de la Primera Guerra Mundial.

Los debates energéticos, ecológicos contemporáneos y sistémicos, vienen a enriquecer la teoría materialista sobre la crisis estructural (o colapso) del capital como sistema y la transición socialista, ergo, la teoría de la revolución permanente y el comunismo. Es menester que el marxismo ortodoxo, es decir, el materialismo histórico dialéctico, actualice estos dos polos sociedad – naturaleza de una misma realidad procesual y a la par critique tanto el colapsismo pequeñoburgués y burgués como el revisionismo anticatastrofista (Rolando Astarita, etc). Es hora de abordar seriamente la economía, la política y las ciencias (naturales y sociales) como un todo complejo.

[8] Mahecha, Eduardo (2019). Nahuel Moreno sobre la ecología y la crisis del capitalismo mundial (2019). Disponible en Blog Socialist XXI: https://blogsocialist21.wordpress.com/2019/04/21/nahuel-moreno-sobre-la-ecologia-y-la-crisis-del-capitalismo-mundial/

[9] Hechos recientes de la ‘crisis de la izquierda’ mundial: división fraccional interna del Partido Obrero (PO) de la Argentina por el régimen interno, el electoralismo del FIT (en especial, del PTS), la adaptación al régimen democrático burgués y modo de luchar contra el ajuste de Macri, 2019; la ruptura fraccional del Committee for International Workers (CIW) en Europa por cuestiones políticas y metodológicas, 2019; disolución de la International Socialist Organization (ISO) en USA, 2019, por vicios oportunistas frente al Partido Demócrata (corriente SDA, Ocasio-Sanders, sectores oprimidos) y atentados a la moral revolucionaria (violación sexual encubierta por la dirección, etc); ruptura 2016 del PSTU Brasil, donde un sector vira al oportunismo del PSOL; expulsión del Secretariado Unificado europeo (FI, ecosocialista) a un sector centrista que está en contra de la política de los partidos amplios y por la dictadura del proletario, salida del MST Argentino del SU y creación de la LIS, 2018-2019; debacle electoral de Podemos, Syriza y el NPA, crisis del neoreformismo y corto auge del mismo en los países; ascenso de Trump y la nueva derecha, crisis y degeneración del nacionalismo burgués en Venezuela (dictadura madurista), Nicaragua (la rata de Ortega), Honduras, etc; ruptura del partido FARC Colombia, integración al régimen y fragmentación del stalinismo mundial, en especial, en la India y Nepal, etcétera.

Los ceses colectivos empiezan a extenderse

40 despedidos en Cogorno, 190 en Hialpesa, 71 en BSH… y amenaza extenderse más a pedido de la CONFIEP

El dirigente Máximo Gutiérrez de Hialpesa, de manera imprevista se cruzó en la calle con la gerente de la empresa y lo abordó con la pregunta que ronda en la cabeza de los trabajadores: “¿Por qué nos botan?” A la que ella respondió: “Qué quieren, la empresa ya no los necesita”. Para un trabajador, que dedica la vida a una empresa y con la que llega a identificarse pese a sus abusos, dicha respuesta representa un mazazo en la cabeza. Pero es la única verdad. Para el capitalista los obreros somos una mercancía más, que contrata cuando necesita explotarnos y, cuando no nos necesita nos echa, como dice la gerente. En los actuales ceses colectivos vemos el funcionamiento perverso del sistema capitalista.

Aunque es un problema que viene de atrás, los ceses colectivos en curso han encendido la alerta roja entre los trabajadores que, con preocupación, se preguntan si son casos aislados o son una amenaza real que está creciendo. Veamos.

Primera cuestión: ¿deben existir los ceses colectivos?

Empecemos por el principio. El primer problema que tenemos es la existencia de un marco legal (DS 003-97-TR o Texto Único Ordenado del DL 728) que facultan los ceses colectivos sustentados en las siguientes razones: a) causa fortuitas o de fuerza mayor (un terremoto, un incendio), b) motivos económicos, estructurales o cambios tecnológicos, c) quiebra de la empresa y d) reestructuración patrimonial.

Aquí se plantea un primer y grave problema: si, como dice el derecho universal y la propia Constitución vigente, el trabajo es un “derecho” y es “base del bienestar social y un medio de realización de la persona” (Art. 22), los ceses colectivos no deberían existir, o deberían prohibirse. Sin embargo existen. Dichos principios, sobre el derecho al trabajo, en realidad son letra muerta porque la ley misma los vulnera. En los ceses, los propios trabajadores son obligados a “negociar” los despidos, basados en el falso entendido de que deben garantizar la “rentabilidad” de la empresa. Cuando hay ganancias a los trabajadores nos mezquinan hasta las utilidades pero, cuando hay pérdidas, tenemos que pagar el costo, pese al enorme patrimonio que acumularon las empresas gracias a nuestro trabajo de años.

Del mismo modo debemos preguntarnos: ¿Por qué en lugar de cerrar plantas o secciones, o producir cambios tecnológicos desapareciendo puestos de trabajo, no se reduce la jornada laboral para dividirla entre todas las manos disponibles sin rebaja de salarios? ¿Por qué aceptar los cierres, como en el caso de las dos inmensas plantas de Cogorno, en las que se produce un alimento indispensable como fideos, en un país con 20% de pobreza extrema? En Argentina, producto de la crisis del año 2001 se cerraron más de cien empresas, pero los trabajadores las ocuparon para mantener sus empleos y producir bienes para la población, y el Estado tuvo que reconocerlos.

Los empresarios y autoridades jamás piensan en estas posibilidades porque, como decimos al inicio, su mentalidad es capitalista: lo que no le produce ganancia no sirve. Pero los trabajadores sí debemos plantearnos esas posibilidades, porque es la única forma de defender realmente el trabajo y el bienestar de nuestro propio pueblo.

Nada de lo dicho suena exagerado si lo vemos a la luz de lo que ocurre con la economía. Luego de un período de bonanza del 2004 al 2013 entramos a un período de estancamiento en la economía, cuyo crecimiento ronda el 3%. Este año estamos peor: en abril creció 0%, en mayo 0.63%. Además, dependemos de la economía mundial, que para muchos especialistas va hacia una nueva y grave crisis. Entonces, si hubiera una grave crisis, ya sabemos que cerrarán las fábricas y nos echarán masivamente a la calle, y para eso hay que estar preparados. Los empresarios ya se están preparando. María Isabel León, presidenta de la Confiep, visitó Palacio para solicitar que se flexibilicen más los ceses colectivos, y lo sustentó así: “Lo que no podemos hacer es mirar un enfriamiento de la economía y quedarnos en el balcón esperando que otro lo resuelva….”.

Los ceses en el actual momento

Desde el 2014, cuando se inició el llamado “enfriamiento de la economía”, todos vemos cómo las empresas, al ver reducir sus expectativas de obtener más ganancias, por el crecimiento de sus volúmenes de ventas, se enfocan en aumentar la rentabilidad reduciendo sus costos de producción. Y si las máquinas y materias primas mantienen sus precios, solo pueden reducir costos reduciendo el costo de la mano de obra, es decir los salarios. Hay dos formas de reducir los salarios: reemplazando los obreros más “costosos” por otros más baratos; esto intentan las empresas ahora despidiendo estables y tomando contratados o tercerizando. La otra es intensificando la
producción, cambiando los horarios, los lugares de trabajo, colocando cámaras, etc. Así buscan que lo que antes producían dos obreros ahora lo haga uno, con lo que la patronal se “ahorra” muchos salarios.

A esta finalidad también responden las medidas antilaborales que dicta el gobierno: el derecho de huelga es recortado con el decreto que autoriza a las empresas a declarar todo puesto de trabajo como “indispensable”; las vacaciones son pulverizadas; las inspecciones de trabajo se relajan… Y, como plato de fondo, plantean suprimir la estabilidad anulando la reposición ante el despido arbitrario (DS 345). Sin embargo, lo que en esencia buscan los empresarios es tener las manos libres para hacer lo que quieren en su interior. El obstáculo de esa libertad son los sindicatos combativos y los dirigentes que pelean y se defienden, en las calles y en los tribunales. Por eso los empresarios han encontrado en el marco legal de los ceses colectivos la herramienta perfecta para arrasar con los sindicatos y sus dirigentes. Esto es lo que viene ocurriendo.

De acuerdo con la información reunida por el dirigente Ronny Mendoza, en los últimos cuatro años se han presentado ceses colectivos en 25 empresas y se ha afectado a más de 3000 trabajadores, en su mayoría de pequeñas empresas. Todos los casos presentados a la fecha se sustentan en el punto b) de motivos económicos y estructurales, que es una definición tan genérica y laxa que sirve al propósito de las empresas para “justificar” los ceses y atacar a los sindicatos y sus dirigentes. Por ello en Hialpesa, que tiene 2300 trabajadores, la mayoría son contratados, el cese afecta casi solo a los sindicalizados y dirigentes. En Cogorno también: cesan a los sindicalizados y dirigentes, mientras en las otras plantas de la empresa se duplican y triplican funciones entre los trabajadores porque “falta de mano de obra”.

La “suspensión perfecta de labores”

Por esta razón, porque son fraudulentas, la mayoría de las solicitudes de ceses vienen siendo rechazadas total o parcialmente. ¿Por qué entonces las presentan? Como en todos los casos de atropello laboral, la empresa siempre ejerce el abuso y busca consumarlo con su poder y con la complicidad del Ministerio de Trabajo y, muchas veces, ganan por la debilidad de los trabajadores. Para hacer los juicios el trabajador debe vivir sin salario por mucho tiempo y dedicar energías y recursos para el proceso. Lo mismo ocurre en los ceses colectivos donde, además, deben soportar una presión brutal dirigida a quebrar la resistencia. En Cogorno, luego de haber fracasado el primer intento de cese, la empresa presentó una segunda solicitud involucrando a más trabajadores, y amenaza con presentar una tercera. Por ello, son pocos los que resisten y llegan al final del proceso.

A esta finalidad responde el tema de la “suspensión perfecta de labores”. Toda empresa, al mismo tiempo que solicita y tramita un cese colectivo, declara una “suspensión perfecta de labores”. Con esta “suspensión” el trabajador queda en el “aire”, no trabaja ni es “despedido”, por lo que no cobra ni salario ni puede buscar otro trabajo porque su situación es indefinida hasta que concluya el proceso.

Por este motivo, con independencia de anular el mismo concepto de cese colectivo, la FNTTP ha planteado una iniciativa de ley ante el Congreso de la República para que se suprima de la norma la parte que permite la “suspensión perfecta de labores”, de tal manera que el cese solo proceda desde el momento que resuelva la autoridad, no antes. Del mismo modo, se plantea también la derogatoria del DS 013-2014-TR, porque hace laxa la definición de causal económica.

Dos reivindicaciones precisas que desde ahora están inscritas en las banderas de la clase obrera, y que deben enriquecerse con otras propuestas para defender el trabajo, como la reducción de la jornada laboral para no reducir personal, y, ante los cierres de empresas, que las administre el Estado y controlen los trabajadores. La crisis la deben pagar los que la generan: los mismos capitalistas.